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“Busco una imagen potente que diga la verdad”, dice Alan Ohep

"Caminamos en una cuerda floja como si estuviéramos llevando una carga. Y cualquier cosa terrible nos puede pasar"

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El cineasta, como tantos venezolanos en estos tiempos, asa más de un conejo a la vez con la idea de que ninguno se le queme. En tal sentido a la pregunta sobre qué proyecto le ocupa, responde: “Estoy trabajando en varios proyectos al mismo tiempo porque uno nunca sabe cuando te pueden otorgar el  financiamiento, ni para qué cosa y  tampoco sabes si vas a poder realizar algo con ese dinero a causa de la inflación. Entonces hay que estar preparados”.

–El cortometraje titulado  Perro de carga,  enmarcado en los pueblos del sur de Mérida es lo que más me ocupa –continúa Ohep. Es un corto documental que será  la antesala del largometraje Tomate Piche que vengo trabajando desde hace  tiempo en ese mismo lugar. Además quiero hacer primero el cortometraje porque el Cnac (Centro Nacional Autónomo de Cinematogrfía) exige que tengas por lo menos dos cortos realizados para optar al financiamiento de una película, requerimiento que también priva en el caso de fondos internacionales o una bolsa de trabajo.

–¿Cuál es su estilo como director de cine?

–Me gustan mucho las imágenes potentes, aquellas que dicen mucho por si solas; una imagen que diga una verdad o se acerque a la verdad. En ese sentido, me gusta trabajar con pocos planos  y lograr una imagen contemplativa, pero esto depende de la historia que quieras contar.

–Por ejemplo – continúa el cineasta-  hicimos el videoclip de la canción Concertinas (No Ease) del intérprete Alfonso Hernández y la Banda Conversa. La primera escena es la entrada de un señor a Caracas por un túnel. Cuando sale del pasadizo,descubre el submundo de la ciudad. Encara el tema del hambre y el de las colas; observa las tiendas vacías en el centro porque el comercio ya no se mueve tanto como antes. El protagonista recorre Caracas, come una arepa de carne mechada en el carro y cuando llega a su casa enciende el televisor un poco para hacer la paz con su entorno. Pero  en la  Canal de la Televisora Nacional  ve algo muy distinto a lo que ocurre en la realidad y de paso se va la luz.

–Ese videoclip – explica el cineasta- por su propio contenido, no es  contemplativo y responde al ritmo de la canción. Quisimos reflejar imágenes potentes por el carácter documental que tiene. Entonces, colocamos tres cámaras en la camioneta del protagonista, y desde allí hicimos las tomas del señor Sergio Pacitti (su nombre en la vida real) frente al volante. Antes, en el trabajo de preproducción  caminamos  por Catia, Quinta Crespo, La Candelaria y junto a Orángel Lugo, asistente de dirección del corto, hicimos las tomas externas que ensamblamos con las primeras.

– Otro señor manejando una camioneta, casualmente, es el personaje de mi cortometraje Perro de Carga– dice Ohep-  Viaja por los pueblos al sur de Mérida. Ahí  la montaña es anaranjada; hace un calorón todo el día y la noche hace frío. Una madrugada con mucha  niebla, el señor se encuentra en un bar y le piden llevar una carga. Él acepta pero luego se da cuenta de que ha tomado mucho licor y la carretera es realmente peligrosa. Quiere pedir auxilio pero sólo se topa con un grupo de personas rezando a un muerto y un rebaño que le corta el camino.

– El asunto – prosigue el director – es que el protagonista duda si debe llevar o no la carga. La historia de Perro de Carga  es sobre cómo hoy los venezolanos estamos sobreviviendo, caminamos en una cuerda floja como si estuviéramos llevando una carga. Y cualquier cosa terrible nos puede pasar.

Cuando refiere la historia de su película Tomate Piche, el cineasta explica que a consecuencia de sus propias reflexiones y de una investigación que hizo en Mérida, la película refleja una disyuntiva que enfrenta la juventud venezolana. Pensar en la corrupción como en una salida para tener dinero o rendirse y asumir que difícilmente vas a poder independizarte económicamente.

¿Usted piensa salir del país?

Sí lo he pensado pero no lo decido porque creo que en ningún otro lado voy a poder hablar de las cosas que conozco, como aquí. Hay muy buenas películas en torno a la emigración pero no son de mi estilo. Me gustaría hablar de Venezuela porque aquí tenemos tantos problemas como cosas por decir.

Sobre su primer largometraje el cineasta señala que es la historia de una  familia que vive en el campo e intenta surgir en un pueblo humilde que vive de la siembra y hasta tiene el trueque como su propio sistema económico. El entorno impide que estas personas puedan surgir y asimismo hace que tomen una serie de decisiones que los van deteriorando como individuos y  rompiendo a la familia. Enfoqué  a la mujer, la madre venezolana que muchas veces asume todo el peso de la familia y nunca piensa que alguien pueda ayudarla. La protagonista lleva toda la carga de la familia hasta el final cuando no aguanta más- subraya Ohep

Su primer cortometraje El Retrato lo condujo como invitado directamente al Festival  de Cannes. ¿En retrospectiva cree que fue positivo tener éxito tan pronto?

Creo que eso tiene que ver con la forma como lo manejas y también si tus familiares y amigos te ayudan a tener los pies sobre la tierra. Porque uno piensa que llegó a Cannes, conoció mucha gente y  eso significa que ya eres importante. No es cierto, creo que es más importante lo que uno tiene que decir. Gracias a Cannes conocí al director  Michael Labarca  quién actualmente vive en Argentina y me llamó para que fuera su asistente El hombre de Cartón un cortometraje que tiene posibilidades  de ir a Cannes el próximo año.

¿Cuáles son sus películas venezolanas favoritas ?

Mi favorita es Pelo MaloLa Distancia más larga es buena, imita un poco el estilo de Hollywood  pero habla de nosotros. Desde allá, es bastante buena. Últimamente he estado viendo cortos  buenísimos como La Culpa y  Eduardo Rey de Michael Labarca así como Los elefantes nunca olvidan de Lorenzo Vigas. Me gustó muchísimo el largo documental El Silencio de las moscas de Eliezer Arias y  el corto Iceberg de Juliana Gómez que ganó CaracasDoc.

¿Quiénes son sus directores de cine favoritos?

Me gusta mucho Andrei Tarkovsky. De sus siete películas sólo vi tres porque no estoy listo para digerir más. Comparto su visión del cine como espejo de la realidad ,valioso en la medida en que puede mostrarle al espectador problemas que de otro modo  no vería.   Me interesa también el documentalista alemán  Werner Herzog  que entró en la etapa de hacer  películas con  Aguirre: La Cólera de Dios sobre el tema de la Conquista y  Fitzcarraldo que narra el mito de Sísifo.  Me encanta Lucrecia Martell,  directora argentina de La mujer sin cabeza  porque ella es súper clara y súper cruda cuando denuncia los problemas de la sociedad de su país.

Foto principal: Patricia Vielma Gil

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