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Jonathan Jakubowicz: mi novela es un abreboca a lo que pronto descubriremos

"Las Aventuras de Juan Planchard" es la primera novela del director de "Hands of Stone" y "Secuestro Express". Las excentricidades de un grupo de jóvenes venezolanos que pasó de vivir como cualquiera a tener jets privados y mansiones, se ve expuesta en una historia fruto de una investigación, no de su imaginación

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Desde el éxito de Secuestro Express Jonathan Jakubowicz no era blanco de tantas miradas en su natal Venezuela. En 2016, el estreno de su gran producción Hands of Stone, al lado de actores de la talla de Robert De Niro y su compatriota Edgar Ramírez, se unió a la publicación de su primera novela Las Aventuras de Juan Planchard, para llenarlo de vida y reconocimiento.

Precisamente para hablar sobre su obra literaria, Esfera Cultural  hizo contacto con el guionista. director de cine y escritor, con la intención de entender las inquietudes que lo llevaron a exponer el estilo de vida de compatriotas que despilfarran fortunas, presuntamente malhabidas . Esta semana, la Asamblea Nacional aseguró que en 12 obras estatales, la cantidad de dinero malversado por funcionarios o empresarios ligados al Gobierno actual asciende los 87 mil millones de dólares.

las-aventuras-de-juan-planchardLa élite hollywoodense, con la que se codeó por las características de su producción cinematográfica, fue el escenario ideal para que Jakubowicz iniciara una investigación  sobre algunos de estos personajes que culminó en esta novela. Actualmente, se encuentra dentro del top de ventas de libros en español en Amazon EE.UU.  y se ha agotado en las librerías nacionales.

La historia de Juan Planchard, un joven de El Cafetal, graduado de la Universidad Metropolitana que repentinamente goza de multimillonarias sumas de dinero y de un afán por vivir las excentricidades de los millonarios, se ve truncada por la aparición del amor de su vida, una prostituta de categoría, y otras tragedias de la Venezuela de nuestros días.

Entre fiestas, azar, drogas, sexo, una gran fortuna y pesares, trascurren las 320 páginas de la novela que, de acuerdo con su autor, tendrá una segunda parte.

— Juan Planchard es uno de tantos venezolanos que obtuvieron del Gobierno la oportunidad de su vida, pero de una manera deshonesta y y corrupta ¿Con cuántos Juan Planchard se ha topado Jonathan Jakubowicz?

–El año pasado tuve el privilegio de estrenar mi película Hands of Stone en el Festival de Cannes, y tuve acceso a círculos que detienen mucho poder y mucho dinero. En ese mundo a los chavistas se les ve como una especie de nuevos jeques sauditas. Es inevitable encontrárlos con sus Ferrari, sus mega yates y su sed de vivir rumbeando como si se acercara el fin del mundo.

–Para lograr captar la esencia de estos personajes, fue necesaria una investigación incisiva. ¿Tiene amigos cercanos dentro de este círculo? 

–Amigos no. Ni cercanos ni lejanos. Pero sí gente que uno conoce de Caracas, y otros que conocí a raíz de mi investigación. Una de las cosas interesantes de los boliburgueses es que nunca se ocultan. Dentro de las leyes venezolanas, ellos no cometieron ningún crimen. Simplemente utilizaron la estructura que creó Chávez con el control de cambio para enriquecerse. Son muy pocos los que tienen miedo, pues pueden demostrar que no hicieron nada ilegal aunque tengan varios millones de dólares. Esa es la parte más insólita del asunto. La revolución logró legalizar el crimen, y ello derivó en un suceso que será estudiado en el futuro como el asalto más grande de la historia.

–¿Cómo fue el proceso de investigación? 

–Un cineasta es como un psicólogo, todos te quieren contar su historia porque casi todo el mundo quisiera una película de su vida. Sobre todo cuando se trata de individuos que pasaron ,en pocos años, de tener muy poco a tener todo lo que el exceso de dinero puede comprar. Lo más difícil de la investigación fue lograr el acceso a la élite chavista. De ahí en adelante, los cuentos me llegaban sin parar. La realidad es que el venezolano es rumbero por naturaleza, pero nunca antes ,en nuestra historia, hubo un grupo de chamos tan jóvenes con tanto billete. Son decenas de tipos que se criaron como cualquier venezolano y ahora tienen avión privado, mansiones en varias ciudades, cuentas bancarias en las que ni siquiera saben cuánto dinero tienen, testaferros… Y todo ocurrió en pocos años. Es inevitable que anden vueltos locos rumbeando sin saber qué hacer.

–Pudiera parecer que exagera en algunas cosas pero aclaró en una entrevista anterior que no es así ¿Alguna excentricidad que no haya revelado aún?

–Hay una historia de unas mansiones en La Lagunita que compraron unos chavistas,  para quitarle el agua a sus piscinas y llenarlas de Euros. No lo pude incluir en la novela pero lo contaré en la segunda parte del libro.

–¿Con tanta información en sus manos, además de escribir esta historia o preparar una producción audiovisual, no le parece importante exponer a estas personas ante la prensa o ante la justicia? ¿Ha recibido propuestas de periodistas, políticos, abogados, o personas interesadas en denunciar?

–La primera pregunta es ante quién se denuncia. Es muy importante entender que todo el sistema judicial venezolano está controlado por estos tipos. Salir a denunciarlos ante ellos mismos sería tan absurdo como lo que hizo Leopoldo, entregarse ante una justicia que se burla de él. Además, lo que hicieron la mayoría de los bolichicos,  fue importar productos a precio de dólar Cadivi y revenderlos a precio de dólar negro. Es una mina de oro que constituye un asalto a la nación, pero técnicamente no es ilegal. Esas son las reglas del juego en Venezuela. Todo el control de cambio se estructuró para eso, para que la élite chavista tuviese acceso a los dólares preferenciales, y con eso hicieron fortunas impresionantes.

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Foto: AFP

–¿Consideras que la recepción masiva que ha tenido la novela pudo ser influenciada por la actual crisis del país? Muchas personas están buscando culpables o responsables de esta situación… ¿Cuál es su opinión sobre lo que ocurre?

–A mí me enorgullece mucho que la novela se haya convertido en algo tan masivo, sobre todo porque siempre se ha dicho que el venezolano no lee, y estamos demostrando que lee cuando le interesa. Creo que la novela tocó una fibra en el país porque explica lo que todo el mundo sospechaba pero nadie había confirmado. Y la realidad es que cuando lo entiendes, todo cuadra. Desde Chávez trayéndose de Europa las reservas de oro de la nación, hasta la constante guerra contra los productores locales para incentivar la importación de alimentos; todo es una operación planificada con cautela y que han efectuado de manera impecable. A Chávez la mitad del país lo idealizó y la otra lo subestimó. Todos nos pasamos de idiotas. No era ni un mesías ni un bolsa. Mi novela es un abreboca sobre lo que pronto descubriremos en términos de criminalidad y corrupción.

–¿Qué significa Venezuela para usted? ¿Cómo vive la emigración? 

–Venezuela es mi patria y el país que mejor entiendo. Emigrar es parte de mi ADN como descendiente de sobrevivientes de la segunda guerra mundial. Para mí uno está en un lugar hasta que lo botan. Pero nunca me siento lejos de Caracas. Yo puedo estar en cualquier lugar del mundo y mi corazón siempre está en Caracas.

–A pesar de la lejanía sigue haciendo historias sobre ella, o compartiendo con otros paisanos…

-No estoy tan lejos como la gente cree. Voy mucho a Venezuela pero de bajo perfil, para confundir al enemigo.

–El estreno de Hands of Stone y de la novela, lo puso en el ojo de los medios como no había ocurrido desde Secuestro Express. Ahora es un profesional más experimentado y hay unas expectativas altas que cumplir ¿Cómo enfrenta esta situación?

–Con mucho agradecimiento. Mientras uno más aprende más ganas tiene de aprender. A mí no me afecta el asunto de las expectativas. Por el contrario, tenía más angustia antes que ahora. Después de estrenar una película con Robert De Niro en el Festival de Cannes, uno se siente demasiado agradecido por todo y se toma las cosas con más calma. Si Las Aventuras de Juan Planchard pueden aportarle un grano de arena a la evolución de la conciencia que necesita Venezuela, me sentiré muy orgulloso. A mí lo que más me gusta en el mundo es escribir y es un honor enorme que haya gente interesada en leer lo que escribo.

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