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Ana Teresa Torres: No es tan fácil matar a una cultura

Como periodista y directora de esferacultural.com ,hace mucho tiempo deseaba publicar un texto como el que sigue. Una información analítica y crítica sobre lo que sucede en Venezuela, en su economía, sociedad y principalmente en la cultura. Agradezco a quienes lo hicieron posible.

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-Estamos releyendo el país – dijo Katyna Henríquez, gerente de la librería El Buscón situada en el Trasnocho Cultural  la tarde del 13 de junio – y justamente el tema de este conversatorio Presencias y Ausencias en la Cultura Venezolana, tiene que ver con la resistencia que hemos mantenido los que estamos en el país y que se pronuncia en eventos como éstos. Destacó que los dos anteriores fueron la presentación del libro Los Otros Rostros de la Violencia de Roberto Briceño León y Crónicas insumisas de María Elena Balbi sobre el tema del periodismo en acoso.

-El título del encuentro – continúa Henríquez – es Presencias y Ausencias de la cultura venezolana, desde la perspectiva de los últimos 20 años, con las dolorosísimas ausencias, las carencias que vivimos día a día, pero también con muchas presencias. Ana Teresa Torres hablará desde el mundo de la escritura, María Elena Ramos desde el ámbito de las artes plásticas como investigadora y curadora, Luigi Sciamanna director y actor, sobre teatro y Solveig  Hoogesteijn, quién dirige este centro cultural que tanto cobijo nos da , hablará de la cinematografía en Venezuela.

María Elena Ramos, docente de las artes visuales, comunicadora, crítica de arte, curadora y escritora en la foto de Diario Versión Final

MARÍA ELENA RAMOS

La estudiosa de las artes y sus instituciones en Venezuela, eligiendo palabras y frases precisas, ideas como; desmontaje, acoso, anonimia, anomia, abandono, migraciones, irrespeto, defensa y resistencia, estructuró un texto testimonial que es a la vez un ensayo riguroso, sobre los embates sufridos por la cultura y las artes plásticas en una secuencia cronológica de dos décadas. Al comienzo del conversatorio,  subraya una frase de Alajandro Armas, el primer presidente del CONAC de Chávez en 1999 , él decía ; “ Yo estoy aquí para frenar a la jauría y para evitar el reparto del botín”. Ramos asegura que Armas se mantuvo fiel a ese propósito con la acción, ordenó amplias contralorías en el medio e hizo una gestión  “ más defensiva que propositiva y más dialogante, respetuosa y respetable que lo que iba a venir”.

En El desmontaje la investigadora, trae a colación otra frase que repetía Manuel Espinoza Director de Museos del CONAC y después Viceministro de Cultura, : “Hay que desmontar las Fundaciones de Estado, hay que desmontar los Principados”, la misma  iba dejando claro , interpreta textualmente María Elena Ramos “que la autonomía institucional no era afín a centralismo autoritario. El desmontaje fue así un objetivo central en la llamada revolución cultural que lideraron Espinoza y Chávez a partir del proyecto intelectual de Espinoza, quién había sido estudioso de Antonio Gramsci.  Así el concepto de revolución cultural que se aplicó en Venezuela desde 2001 no seguía la revolución cultural de Mao como se ha dicho, sino del  intelectual italiano Gramsci cuya revolución cultural priorizaba el desmontaje de las hegemonías del mundo de las ideas y el intelecto.”  En su exposición continúa describiendo las teorías de Gramsci sobre la “revolución cultural”, que pasa por la destrucción tanto de la superestructura ( ideología y valores)  como la  estructura (sistema económico) de la sociedad , hasta llegar al momento constructivo del nuevo orden revolucionario.

EL acoso es quizás el capítulo más crítico del testimonio de María Elena Ramos. Se remite al año 2003 , cuando Farruco Sesto toma el lugar del Viceministro Espinoza y más tarde es nombrado Ministro de Cultura en el 2006-2007 y 2010.  Aquí optamos  por  reportar la gestión del Ministro Sesto,  con frases copiadas del texto de la investigadora  en un esquema.

1-Sesto incidió en la pérdida de autonomía de las instituciones culturales.

2-Politizó más radicalmente aun al medio, excluyó o incluyó a creadores de las distintas artes y a profesionales del sector según un rasero político

3-La lista de Tascón era su apoyo de mesa, su guía, el quién es quién en la cultura.

4-En 2005 liquida las Fundaciones de Estado y crea una Fundación de Museos centralizador.

5- Su agresividad en el verbo era sistemática y en la práctica era modos desconocidos para el medio. Agredía sin anestesia.

6- A Sesto se le atribuye la frase  «revolución de las conciencias».

7- Llegó a poner públicamente en duda  la razón de los museos, y amenazó   trasladar todas las colecciones de los depósitos de obras de la GAN, en 2010 cuando la bóveda no existía.

En el capítulo  Anonimia y Anomia , la curadora  plantea una serie de anomalías progresivas en el funcionamiento de las instituciones dedicadas a las artes plásticas, relacionadas con su personal o directiva.  Señala, por ejemplo ,que sus nombramientos  responden más a su color político que a sus conocimientos en la materia, o vínculo con la institución. Además a los directores se les prohíbe declarar o informar a la prensa y  “A esto se suma el retiro en 2006 de la señalética que por décadas había identificado a los museos, logotipos de Laufert, Nedo y Sotillo, y su  sustitución por el logo único  de El perro y la rana», dice Ramos,

El Medular Asunto del Respeto, es otro  capítulo memorable de  este texto y discurso a la vez, porque en el mismo su autora establece cómo el  talante antidemocrático del gobierno contraviene las prácticas de respeto y agradecimiento, que rigen las relaciones humanas y laborales en un régimen democrático. Refiere entre otros aspectos, cómo en regímenes que irrespetan la separación de poderes , la Constitución es violada o interpretada discrecionalmente y profundiza sobre este tema.

En El abandono, la investigadora analiza las gestiones de los ministros  Héctor Soto, Pedro Calzadilla, Fidel Barbarito, Reinaldo Iturriza, Freddy Ñáñez, Adán Chávez, Ana Alejandrina Reyes y ahora Ernesto Villegas desde 2017. Una misma línea política que conduce al mayor deterioro de las instituciones, aunado a la  desmejora  de sus plantas físicas por los años que pasan, la falta de mantenimiento  y a la poca creatividad  gerencial en el manejo de los recursos .Sin embargo, Ramos advierte  que en estos años comienzan a surgir las primeras muestras de resistencia por parte  del personal de los Museos que se multiplica en el cuido y resguardo del patrimonio y hasta se une a la comunidad organizada   para impedir el cierre del Museo Alejandro Otero, por ejemplo.

Sobre  la migración de artistas y personas especializado al exterior, que considera una grave pérdida del capital humano que se formó con los recursos del Estado durante años ,  la comunicadora distingue la diáspora y  la  migración dentro de la misma Venezuela, que tiene dos variantes; la creación de emprendimientos por parte de ex miembros del sector cultural público o la incorporación de ese tipo de profesionales a un sector que ya estaba institucionalizado como organismos privados, universidades etc.” Todo ésto, reconociendo los aportes valiosos de los migrantes al medio y a los circuitos de la resistencia en los últimos años.

Luego María Elena Ramos adiverte que  la polarización política se refleja cada vez más en la creatividad de los artistas  y en sus exposiciones. Proliferan los temas vinculados a lo político y ella presenta  una  lista de exposiciones que se hicieron en los últimos años en  instituciones del Estado  y galerías privadas que muestran  claramente esta tendencia.

Y sobre los artistas  la autora del estudio,  afirma:  “Han continuado su intimidad creativa y han seguido trabajando cantidad de temas como la ciudad , la vida y la naturaleza, pero además han dado atención creciente, a la violencia, la mentira política, las agresiones a la ética, los derechos humanos, los exilios. Una vocación política poética permea al arte contemporáneo aquí en otros países, por una parte como pulsión a contaminarse con materias y dolores de un mundo aconteciendo y por otra, como deseo de los creadores de incidir con sus obras en esa realidad que los trasciende”  y  al término de su intervención, María Elena Ramos ,  agradece  la invitación que recibió de Kathyna  Kathina, y su equipo y más ampliamente al espacio cultural todo del Trasnocho dirigido tan certeramente por …

Solveig Hoogesteijn directora de películas como Maroa de 2006,El mar del tiempo perdido 1980 y Macu, la mujer del policía 1987. Foto: El Nacional

SOLVEIG  HOOGESTEIJN  , cineasta y directora del Trasnocho Cultural

-Yo puedo hablar del cine desde el punto subjetivo de una guionista, autora, directora- dice Solveig Hoogesteijn – y de una persona que sí ha participado con mucha pasión en todo lo que tiene que ver con la política cinematográfica en Venezuela.  Estudié cine en Alemania, viví allá 9 años. A mi regreso,a inicios de los 70, descubro que no existe una institución del cine en Venezuela.  El cine, cabe decirlo, es dentro de la industria cultural la que mejor expresa esa fusión entre industria y cultura; ¿por qué? porque si no hubiese existido Hollywood, yo creo que el desarrollo de la post guerra europeo hubiese sido otro. El cine es un vehículo que transporta no solo culturas, sino valores, emprendimientos nuevos, formas de vida, y por eso siempre digo que es un gran embajador cultural y es porque el cine me transporta a la vida de un personaje y además me muestra todo su entorno; el lenguaje que utiliza, la clase social a la que pertenece, el entorno geográfico, la cultura de ese país donde se desarrolla la historia.

– Cuando regreso de Alemania – continúa la directora de Trasnocho Cultural-  vengo con el enorme deseo de iniciar mi carrera cinematográfica porque sé que mis historias están aquí, en Venezuela.  Tanto, que todas las películas que hice en Alemania hacía referencia a extranjeros en Alemania, y la problemática del ser distinto a esa cultura que te circunda. No encuentro una institución cinematográfica pero sí encontré a los cineastas organizados en la Asociación Nacional de Autores Cinematográficos. Creo que los 70 el cine en Venezuela toma su gran impulso desde el cono sur influenciado por el surrealismo italiano, por un cine de denuncia, un cine de un gran compromiso social y político, que además se ve a sí mismo como arma política. Eso se refleja muy bien por ejemplo, en los primeros logos del cine venezolano que son una cámara convertida en fusil. Es decir, el cine es también visto como un panfleto político que puede incidir en la realidad. Esta postura tan guerrera de los cineastas y este compromiso con la historia de su propio país, se relaciona con la realidad de Venezuela que nos guste o no, es una sociedad de clases. Sabemos que quienes estamos aquí somos privilegiados, educados, hemos viajado, podemos leer y hacemos uso de la lectura. ¿Qué porcentaje de nuestro país lo hace? Y yo creo que toda persona sensible y más todavía siendo joven, en esa época, en los años 70, por su puesto, sentía la efervescencia política y los cineastas siempre fueron bastante politizados, al menos mi generación.

-Lo interesante – agrega Hoogesteijn- es que muy lentamente y por la constancia, se logra que el cine en el año 93 tenga su primera  Ley de Cinematografía, fue un proceso del cual tuve el honor de poder participar como  Presidente de la ANAC (Asociación Nacional de Autores Cinematográfico)

A manera de anécdota pero muy ilustrativa , la representante  del cine en el encuentro de El Buscón, Presencias y Ausencias en la Cultura, narra el episodio de cuando se introdujo esta Ley de Cinematografía en el Congreso  Bicameral , la noche antes de ser sancionada, llega a Venezuela Steven Solot, actualmente Vicepresidente de  Motion Picture Association of America  y en los 70 era  un joven ejecutivo, que quería crecer, imponerse que tenía una carrera por delante. Se reúne con los distribuidores de películas en el país y  amenaza con retirar las películas norteamericanas en Venezuela si esa Ley pasaría . No se sancionó.  La piedra de tranca para la aprobación del Lay de Cine era un artículo que giraba en torno a un impuesto especial a la distribución, a la  exhibición, a las televisoras por cable, a las televisoras abiertas, a los pequeños productores, a la industria entonces integrada por Bolívar Films, y Tiuna Films, que debían pagar ese impuesto para financiar esa industria nacional esa industria cinematográfica venezolana que todos deseamos.

-Antes de esa Ley de Cine – refiere la cineasta – uno corría de un ministerio a otro, porque siempre en Venezuela hemos dependido de los políticos y de los Gobiernos . Con la ley de cine se creó  El Centro Nacional Autónomo de Cinematografía  que agrupa a los autores  cinematográficos, guionistas, directores de arte, músicos y directores, también a los productores de la Cámara de Productores de Venezuela, dos columnas para presionar la estructura gubernamental, con reglas claras .En ella están  representados los cineastas, los productores, los distribuidores y el Estado ¿ Qué sucede?

-Cuando asume el ministro  Farruco Sesto – explica Hoogesteijn-  viene el gran cambio, porque el  construye la Villa del Cine . Son unos estudios absurdamente construidos al lado de una autopista cuando todos saben que el cine necesita de silencio, para filmar. editar etc. Recuerdo una reunión que tiene Farruco Sesto con los cineastas, en la cual pedí la palabra para después ser abordada por dos   hombres de dos metros que me pidieron mis datos. Quise intervenir  para decirle al ministro  que muchos  países habían hecho ese experimento, estudios del Estado, que terminaban convirtiéndose en elefantes blancos y le dije también que por favor ese dinero se lo destinara a todos los productores independientes que ya estábamos en aquel entonces  sufriendo la constricción del mercado del cine.

La directora del Trasnocho enumera en este punto una serie de razones económicas y sociales que llevan la industria cinematográfica a la deriva y que van desde la inflación a los quemaditos, luego afirma: “  Las cifras de asistencia a los cines son tan bajas que a veces yo me pregunto ¿ por qué nos merecemos nosotros, que las grandes distribuidoras de Hollywood; Paramaunt, FOX , United Artist  nos están subvencionando actualmente?”

-Desde el punto de vista del contenido de las películas- analiza la conocedora de la cinematografía venezolana en profundidad –  como en sus inicios el cine venezolano estuvo extraordinariamente  comprometido con la lucha social y política , en las nuevas generaciones desde el advenimiento del totalitarismo, las restricciones a las temáticas, y el paulatino ingreso del Estado en una institución como el CNAC donde cada vez su presencia es más fuerte, no puede producir contenidos críticos ¿ por qué? Porque hay  una censura y las jóvenes generaciones, la mayoría , con algunas excepciones, migran a otros países  se encuentran ante la siguiente disyuntiva; por un lado necesitan financiamiento del Estado y por otro lo cuestionan. Entonces ,ellos «comienzan  a buscar temáticas yo no diría apolíticas, pero sí menos directas , más  tangenciales, más poéticas, esto no significa un juicio de calidad, para nada».

Solveig de una manera bien explícita,plantea la contradicción de la juventud de su generación que quería hacer denuncia social y política en el cine  pero no querían formar parte en una revolución totalitaria y la juventud de hoy amoradazada  por el totalitarismo de Estado. Concluyó su intervención halagando  la gestión de Juan Carlos Losada quién» busca defender ese espacio reflexivo de libertad», subrayó que el cine es la industria cultural más rentable y finalmente reiteró que la mejor forma de hacer cultura  es buscar estructuras autosustentables que no dependen de los políticos  de turno.

Luigi Sciamanna , escritor y director de teatro y actor de cine y teatro Foto de twitter

LUIGI SCIAMANNA , dramaturgo, director de teatro y actor

-Yo no puedo hablar por el sector teatral – afirma Sciamanna- porque sería demasiado arrogante o peligroso convertirme en el vocero de una comunidad  que está conformada por muchas personas, en todo caso prefiero hablarles en la primera persona en singular y sobre el tema de las ausencias, de la perdidas ciertamente hemos perdido muchísimo y yo siempre me estoy preguntando qué podemos hacer al respecto. En el cine aquí al lado, estaba viendo  Barry Lyndon, y en esa película hay varias escaramuzas entre los ejércitos. Ahí siempre están los soldados en la primera fila, que son los que se enfrentan a la artillería del otro grupo y el otro grupo dispara y caen los primeros y los otros siguen avanzando. De alguna manera y por alguna razón me traje esa imagen para este encuentro.

-Voy a decirles  las ideas que tengo en la cabeza y ojalá las pueda hilvanar de una manera coherente y decente -continúa –  En el teatro han pasado muchísimas cosas en los últimos 20 años. Ha habido episodios de censura, pérdida de sedes, retiro de subsidios. Por su puesto, que el teatro sufre la emigración, la gente que se retira, la gente que se va.  El teatro también  ha pasado por momentos donde pensó y piensa que su única  tarea debe ser distraer, hacer reír,  hemos pasado  por las etapas de los monólogos , de los stripers , y otros espectáculos.

-Yo creo que hablar directamente de lo que nos pasa es imposible  – dice el dramaturgo – y sí es tan difícil es porque estamos inmersos en ello. Siempre me parece que el mejor ejemplo es el de los alemanes quienes tardaron 70 años poder mirar hacia atrás y tratar de entender que fue lo que les pasó en la década  de los 30. No creo que nosotros estando inmersos en el problema, podamos verlo de una manera «objetiva» palabra como absurda y más para nosotros que nos dedicamos a escribir un poema o una novela,  hacer una obra de teatro, hacer  una película o pintar un cuadro. Así que buscaré la subjetividad.

-El asunto es que  cuando estás metido dentro del pozo- escenifica el director de teatro-  estás metido dentro del pozo y la salida está a muchos metros más arriba, y ¿ cómo puedes ver si estás dentro del pozo?, sabes que estás dentro de él  y ves a los que están contigo . Lo digo porque también me pregunto cómo vamos a quedar a nosotros cuando este episodio termine que de seguro terminará, cómo nos evaluarán  los que tengan a futuro la importantísima tarea de reconstruir, incluso desde la distancia, qué es lo que ha pasado aquí en Venezuela y además por qué pasó y cómo vamos a quedar nosotros todos en el análisis de estos años. Estas son algunas reflexiones que traigo a este encuentro.

-Cuando se habla de pérdidas  – prosigue el laureado actor –  yo no puedo dejar de pensar a la cantidad de personas que pertenecen a distintas disciplinas y que por ejemplo han muerto, con la angustia de dejar el país en manos de personas que no son las que ellos soñaron qué conducirían el país. Pienso en Luís Britto García, por ejemplo, que alguna vez me expresó ese temor o mi maestro Fernando Gómez que a sus  90 años y me decía : «Mijo, me voy a morir, y ¿ mi país en manos de quién va a quedar? «.  Pienso en los estudiantes muertos en las protestas en 2017,  en aquellos que se encierra en su casa, los que se suicidan y aparentemente son personas exitosas.  Particularmente me asombra que nos hayamos convertido del llamado  país más feliz del mundo, en un país que tiene una tasa elevada de suicidios. Eso me angustia, me da miedo y surge otra vez la pregunta: ¿Cómo se combaten esos demonios, esas depresiones y  pérdidas, y cómo podemos hablar de ellas desde nuestras disciplinas?

-En lo personal – concluye el intérprete de Reverón- he hecho una tarea que no es para nada novedosa; tratar de conocer el pasado para entender  el presente.  Es un camino ya recorrido del cual pueden salir cosas interesantes. Pero sí creo ,que los distintos episodios que aquí nos fueron narrados ,esa radiografía se hará cada vez más necesaria hasta que esa será nuestra tarea. Como en el caso de la comunidad judía después de la segunda guerra mundial, la reconstrucción tendrá la prioridad y la historia se escribirá 20 ,30 o 70 años más tarde.

Ana Teresa Torres, autora de libros como El oficio por dentro, La herencia de la tribu y Diario en ruinas, en una foto de Ezequiel Carías para Esfera Cultural

ANA TERESA TORRES, escritora

-El tema en  Presencia y Ausencia- dice la escritora-  se puede leer en primer lugar  y así lo leo, por los que están y los que no están, incluso la ausencia podría incluir a los que murieron, un fenómeno normal de la vida humana , no siempre vinculado a lo que ocurre.  La presencia o ausencia sería de los actores individuales, los nombres, las personas, pero más allá de eso, los que están Venezuela  y los que no están.Creo que aquí  también se puede hablar de la presencia y de la ausencia de la cultura venezolana, al margen  de los individuos que  pretendemos construirla. Yo creo que la cultura venezolana está presente. Primero lo creo por una constatación y convicción que es que las culturas no se desvanecen tan fácilmente. Por ejemplo, en los últimos años, he estado leyendo no exclusivamente, pero si preferentemente, escritores de la Europa del Este y es maravilloso porque voy de un nombre que no conozco a otro que tampoco conozco, es decir que es un mundo desconocido para mi y para la mayoría de las personas. Lo que quiero decir es que esa cultura estuvo sumergida para nosotros, para occidente, mucho tiempo, pero estaba allí. Muchas obras  fueron  prohibidas, nunca se publicaron, pero siguen allí.

-Hay gente – afirma Ana Teresa Torres-  que se ha puesto a atentar en contra de la cultura en Venezuela  y lo hacen bien, sin duda,  pero no es tan fácil matar una cultura. No es tan fácil matar el espíritu de una cultura.  Es cierto la ausencia de muchos escritores o individuos vinculados al mundo y nos hacen falta,  pero también lo es, que la cultura literaria venezolana está presente en otras partes , está bastante presente en España, Colombia, Argentina y poco en  Méjico . Como el escritor nunca han vivido de sus derechos de autor, (yo no he conocido a ningún escritor venezolano que ha vivido exclusivamente de sus derechos de autor) para el escritor que emigra, esa situación  no es tan diferente.

-Al mundo libro – agrega la autora de El oficio va por dentro – le pasó lo que está descrito en lo que han hablado  quienes me precedieron . A principio de los 20 años yo diría en los primeros 10 años  el mundo del libro también dependía del Estado y creo que ese no es un problema cultural sino el problema económico y político de un Petro- Estado. Mi primeras obras  todas están  publicadas en Monte Ávila Editores y yo estaba feliz de haberlas publicado en Monte Ávila porque era la editorial más importante para ese momento.  En 2010 esa situación empezó a cambiar. no tanto porque hubiera alguien dispuesto a destruir el mundo del libro  como se hizo  con los museos, sino porque el libro es también una industria, forma parte de la industria privada. Cuando el mundo del libro se dio cuenta que ya la dependencia del Estado no podía ser; uno, porque no iba a ser la misma de antes, dos, porque el régimen no quería  publicarnos a muchos de nosotros y tres, porque muchos de nosotros no queríamos publicar con editoriales del régimen. Pero ahí nos dimos cuenta y experimentamos , un re florecimiento de la industria privada del libro, y bueno por un tiempo estuvimos felices , esos libros están vivos y en esta librería se pueden encontrar.

-Y ¿qué pasó que  la industria  del libro? -prosigue la autora de Diario en ruinas ( 1998-2017)  siguió el mismo  camino que han seguido otras industrias, de zapatos, de camisas, de atún, La industria del libro se derrumbó porque la política economía de este régimen ha logrado, no al cien por ciento, pero sí con mucha eficiencia, destruir la economía privada de la cual  la industria del libro era parte. Entonces no es tanto un tema de sentirse pesimista o optimista, sino que ahora los escritores quedamos en una situación difícil  porque  no es tan fácil publicar afuera, no es tan fácil  llegar a España y que le publiquen a un escritor venezolano en Madrid y Barcelona, -sí habrá personas que lo logren y qué bueno pero no todos lo va a lograr- y la situación de los que estamos aquí  igualmente difícil porque las editoriales no pueden hacerlo. Aquí nos ha cambiado un poquito la vida, cuando se produjo la demolición de la cadena comercial del libro ;escritor, editorial, distribuidora , librerías y lectores.

–La cultura literaria está viva en Venezuela – dice la autora de La herencia de la tribu –  porque si ustedes ven un evento de lectura de poesía, se llena de gente joven. Es fácil en este momento, convocar a un foro y hay gente que quiere escuchar. Sin embargo, yo creo que ahora en Caracas hay cinco librería, Como Instituciones  nos queda la Fundación para la  Cultura Urbana, La Poeteca una nueva institución, el Banco del Libro. En e tema de las ferias, tan importante en el mundo del libro, nos queda FILVEN y Feria del Libro del Oeste en la UCAB ; el resto de las ferias,  han ido cayendo. Nos queda el Concurso de Fundarte . Estefanía Mosca, el Concurso de Poesía Joven, Rafael Cadenas , el Concurso de Narrativa en digital de la Policlínica Metropolitana, permanece El Premio Transgenérico de la Cultura Urbana . Desapareció el Premio Rómulo Gallegos, el Premio de la Fundación José Ramos Sucre. Y el Premio Nacional  por jurado y así como los premios municipales y estatales. No hay revistas literarias impresas, sí revistas digitales como  Letralia, Qué leer, El Cautivo,Ojo, Ficción Breve.

– Si le quitas la base económica a un proyecto , se cae – concluye Ana Teresa Torres –  hay razones para la  resistencia y la resistencia es un acto moral. La cultura no la van a poder acabar porque habría gente aquí que seguimos resistiendo y gente afuera que es parte de la cultura venezolana.

La fachada de El Buscón , lugar de encuentro y tertulias.Foto cortesía de Rafael  Barazarte de Prensa Trasnocho Cultural.