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Andrés Cañizales: acepto, y volvería a ser «el hijo de la loca»

Andrés Cañizales pudo encarar sus problemas y llegar a ser el hombre y el escritor que es hoy, a través de un largo proceso de lectura, estudio, terapia y el apoyo de personas claves en su vida.

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Fue una emotiva charla: una verdadera entrevista de personalidad. La periodista y escritora Milagros Socorro conversó con el ganador del premio Lo Mejor de Nos, Andrés Cañizales, autor del relato “El hijo de la loca”. La gala  de la premiación tuvo lugar en el auditorio de Ciudad Banesco, el pasado jueves 15 de noviembre, ante una pequeña concurrencia que se mostró conmovida por la historia. La delicadeza y el respeto que todos las personas que discurrieron ante el micrófono esa tarde, así como el amor y el orgullo que hizo público el homenajeado por su mamá, fallecida hace tres años, merecen una mención especial.

–Andrés, por favor, dime el lugar y la fecha de tu nacimiento completo- así comienza la entrevista de Milagros Socorro

–Nací en Valencia, Estado Carabobo, el 29 de febrero de 1966.

— ¿Por qué naciste en Valencia?

–Tuvo que ver con una circunstancia. Mi mamá era de Barquisimeto y cuando quedó embarazada, mi papá biológico le dijo que no podía hacerse cargo de esa barriga, como se dice popularmente. Una hermana de mamá, le pidió que fuera a dar a luz a Valencia. Yo llegué en la barriga de mi mamá a los siete meses a esa ciudad y ya al año y medio  de haber nacido, estaba de regreso a Barquisimeto.

Con una entrevista, varios discursos y  aplausos, lágrimas de emoción más el brindis de rigor, se realizó la premiación de Lo Mejor de Nos. Foto : Ezequiel Carias

Luego, Cañizales revela que cuando tenía dos años llegó a su vida,  Francisco Bracho, su padre de crianza, quién permaneció como pareja de su madre  hasta que falleció, cuando Andrés tenía 31 años. Al respecto  afirma : » Cuando pienso en la palabra papá pienso en mi padre de crianza Francisco, y en este proceso de escritura que me removió tantas cosas, recordé las barbaridades que le decía y las fuertes discusiones que teníamos, sin embargo, él nunca me hizo dudar de que era mi padre.

— ¿Y cuál crees que era el origen de tu agresividad, esa costumbre de pelear y  pelear con él? ¿por qué esa actitud?

–Ya un poco más grande pude ver que Francisco no era mi verdadero padre. Ese era un tema del cual no se hablaba en familia y para mí era motivo de una permanente contradicción. Me pasaban cosas desagradables por tener un solo apellido. Constantemente en la escuela, en el liceo me preguntaban por qué tenía un solo apellido asunto que todavía hoy en ocasiones tengo que explicar pero en el adolescencia me causaba desasosiego y un gran conflicto interior.

«Fue hace 20 años, cuando tenía 30, que  pude comprender cosas relacionadas con la familia que tenía, en parte porque estuve muchos años haciendo terapia para poder encajar las piezas de lo que me pasaba y sentía», agrega Cañizales

— ¿Crees que pasaste de la rabia a la culpa?

–No me sentía culpable personalmente. Vivía un proceso de pasar de la rabia a una etapa  en en la cual estuve haciendo casi periodismo de investigación,  para saber de dónde venía , cuál había sido mi circunstancia, tratando de conocerla más de la  vida de  mi papá biológico. Había como una necesidad de saber. Luego hubo una etapa de perdón. Mi conciencia logró aceptar a mi papá de crianza, tuve mi propio proceso de revisión y traté  de encontrar a todos aquellos a quienes culpaba por lo que era mi vida.

— Mi padre biológico – relata el entrevistado de Milagros Socorro – se acercó  cuando yo tenía 16 años pero si me invitaba yo le quedaba mal, le decía cosas groseras. Fue una pieza clave de mi rompecabezas, pero nunca quiso responsabilizarse de muchas cosas que han ocurrido en mi vida. Desde hace mucho tiempo no se de él.

La siguiente pregunta de la escritora y periodista  busca  establecer las razones y motivación que llevaron al autor de » El hijo de la loca», a ingresar  a continuos programas de estudio. En uno de los momentos de la intrincada pregunta que formula, ella afirma:  ¿Por qué te refugias justamente en la casa de estudio que tiene tantas afinidades con el hogar?

–Me resultó fácil estudiar. No solamente ir a la escuela o ir al liceo. Siempre fui buen estudiante porque  como  narré en el relato  “ El hijo de la loca”, cuando a  mamá le diagnosticaron la esquizofrenia yo me dediqué a leer de  una manera obsesiva. Yo  pasaba  mucho tiempo con mi mamá, ella y yo solos, y para poder abstraerme de lo que sucedía en casa, leía, leía cualquier cosa y me dediqué a estudiar.Nunca falté a clase, nunca tuve problemas con ningún profesor. Yo deseaba ir a clases porque la calma del aula me transmitía una sensación de tranquilidad.

— ¿Me apresuro si concluyo que lo que no podías resolver  en lo emocional lo pretendías resolver por la vía tu actividad cognoscitiva?.

–Sí.  Había  muchas cosas que no lograba  entender ni resolver, con las cuales peleaba  interiormente y también verbalmente. Refugiarme en la lectura, en el estudio, en la idea de prepárame para una profesión, fue como  una suerte de salvavidas  al cual logré aferrarme. A la vuelta de los años eso despertó la admiración de otras personas  por mi.  Muchos decían: «Andrés está investigando” “Andrés; el estudioso”, Leía mucho y eso me fue llevando no solamente a estudiar una carrera sino que el primer trabajo que tuve fue  cuidando la biblioteca de la Universidad Católica, acomodando los libros en horario nocturno. Allí aprovechaba para leer también. Todo ese mundo de la lectura fue muy importante en mi vida.

Cabe destacar que el escritor homenajeado, tiene una licenciatura en Comunicación Social, dos maestrías en Ciencias Políticas e Historia de Venezuela y un doctorado en Ciencia Políticas en la Universidad Simón Bolívar.

Andrés Cañizales encontró refugio en la lectura y el estudio para sobrellevar sus problemas y en » La vida de nos» el impulso para convertirse en escritor. Foto: Ezequiel Carias

—  Cuando uno se  hace muy severo con los demás pues también es muy severo con uno mismo dice Socorro y le  pregunta a Cañizales por qué pospuso narrar  su historia y cómo fue que dejó de posponer.

–Pasaron ciertas cosas. Falleció mi mamá, hace ya tres años. Eso representó una suerte de liberación para lograr escribir esa historia  y luego  ver crecer a mis hijos me impulsó a contar lo que había sido mi vida  para que ellos supieran lo que no he tenido la valentía de decirles personalmente. Entonces encontré la estructura y la manera  de dejarles un legado y decirles: «papá viene con esta historia que también les pertenece».   Eso fue determinante para encontrar el impulso necesario para expresar algo que tanto me había amargado.  Cuando me senté a escribir, el relato salió muy rápido. Tenía la convocatoria del premio de La Vida de Nos y escribí  la historia tal y como la presenté porque era algo que había  masticado, repensado, macerado, durante muchos años.

–¿Y por qué dirías que la historia que narras no es tanto sobre tu madre sino la historia de tu percepción como hijo de ella,  de tu  lidiar con tu amor hacia ella y la rabia que te producía compartir su vida? ¿Quién cuenta la historia?

–Durante mucho tiempo, cuando yo pensaba que tenía escribir una historia sobre mi mamá  con énfasis en su vida muy complicada, una vida muy dura, de mucha violencia , de abusos, le  anduve preguntando  muchas cosas a mis tíos y a otros familiares  para poder entender cómo había sido la vida de mamá. Con el  paso del tiempo mientras eso estaba macerándose en interior  yo no lograba encontrar en qué términos narrativos  plasmar  ese texto, realmente parte de lo que me tuvo contenido varios años tenía que ver con el quién contaba la historia.

–La perspectiva  del  el concurso Lo Mejor de La Vida de Nos  fue tan  oportuna-añade su ganador –  porque implicaba  contar la adversidad y también la resiliencia. Era ver cómo nos tocó una vida difícil y  cómo  no nos quedamos anclados en lo negativo de esa vida . Además ahora me acerco y acepto mi vida  y hasta he llegado a pensar que gracias a esa historia yo soy  un  hombre del cual me siento bastante orgulloso .Todo lo anterior, me llevó a narrar la historia en primera persona y a contar inclusive  mi estigma porque de niño me llamaban el hijo de la  loca, una razón más  más para ponerle esta voz al relato.

En la parte final de la entrevista el Director General de Merc Análisis, resume los aspectos que le permitieron llegar a ser el hombre y el escritor que es hoy. Gracias a su mamá con toda esa carga y esa historia, gracias a la orientación que recibió de personas claves en su vida, gracias a la terapia que significó para él la lectura y también a la terapia psicológica que recibió, finalmente logró soltar su historia y ahora planea escribir un relato sobre su padre de crianza que estuvo enamorado de su madre hasta el día de su muerte y no sólo lo asumió como su hijo, sino que le dio su apoyo y  preparó para que se hiciera cargo de su madre cuando él faltara.

Hablando de su madre Cañizales recuerda que ella mostraba orgullo por cualquier cosa que él hiciera. Por ejemplo, le pedía a Francisco que hiciera enmarcar todos los diplomas del colegio de Andrés. En medio de su desvarío tomó decisiones y apoyó incondicionalmente a su hijo para que se mudara a Caracas a los 17 años, completara la carrera que él quisiera hasta convertirse en profesional, como única vía para salir del barrio donde vivían. Con todos los problemas que tu tuvo derivados de su enfermedad mental, la señora Yoly estaba pendiente de alimentar a otras personas pobres del barrio y a los niños que llegaba a su casa a buscar un plato de comida. Ella lograba conectarse con los problemas de los vecinos. Todo lo cual hace que Andrés, su hijo,  se sienta orgulloso de ella.