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Ángel Hurtado: Cuando llegué a La Gran Sabana quedé deslumbrado(2)

En la segunda parte de la conferencia de Ángel Hurtado en la sala TAC el 17 de julio, el artista refirió los aspectos esenciales de su pintura y particularmente de la serie de las Tepuyes

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En esta segunda parte de la conferencia del artista Ángel Hurtado en el ciclo  «Encuentro con los Maestros de las Artes Visuales de Venezuela», promovido por AICA capítulo Venezuela y la Sala TAC del Trasnocho, el  famoso pintor habló de las técnicas, la temática y el origen de su obra. También abordó otros tópicos  y contó anécdotas gratas de su vida.

La primera intervención, en la segunda media hora de la grabación del evento, fue de Bélgica Rodríguez , presidente honoraria de AICA cuando dijo :  «Ángel, se te considera un gran dibujante. Háblanos del dibujo, esa técnica que tanto has explotado.»

Para hablarte con toda sinceridad, nunca me he considerado un gran dibujante; es decir, el dibujo es lo más difícil que hay en la pintura. Dibujar es como tocar el violín que es el instrumento más difícil de interpretar y el dibujante requiere la misma precisión que el violinista. Hago un  gran esfuerzo cuando tengo que dibujar algo. Todos mis cuadros son dibujados porque creo que todo cuadro debe tener un dibujo de base. Con varios de ellos,  se construye la obra. Cuadro que no tenga dibujo, no tiene esqueleto. El dibujo es esencial en la pintura aunque no se ve. Uno hace el dibujo primero y luego lo recubre con pintura o tintura. Cuadro que no esté bien dibujado, no tiene sentido en absoluto, se cae . El oficio del dibujante es dificilísimo y por eso hay tan pocos dibujantes.

Para Ángel Hurtado, el valor en términos de claroscuro es más importante que el color. De allí la influencia que tiene en su trabajo Rembrandt. Foto Ezequiel Carias

La investigadora en artes visuales, María Luz Cárdenas, le pregunta a Hurtado : “¿Cómo llegaste a esa construcción maravillosa del tepuy, que es el dominante paisajístico venezolano?»

Gracias por tocar ese tema porque también lo había olvidado. En realidad, le he dedicado una serie a los tepuyes y el primero de esa serie lo empecé a pintar en el año 81. En esa época yo era abstracto pero curiosamente en mis trabajos aparecían unas figuras casi geométricas que parecían tepuyes. Yo decía :’¿ De dónde sale ésto?’ Había pasado 12 años en París primero y luego  25 años en los Estados Unidos. Había tenido muy poco contacto con mi país y nunca  había visitado La Gran Sabana. Entonces decidí hacer una viaje especial a La Gran Sabana. Cuando llegué allá quedé deslumbrado, quedé mudo cuando vi aquella inmensidad y dije: ‘¿cómo es posible que ninguno de los pintores venezolanos haya atacado este motivo?’ Todo el mundo pinta el Ávila pero nadie ha pintado un tepuy. Así decidí hacer la serie porque me  parece un tema interesantísimo. Es la realidad de la permanencia de lo más  antiguo. Esa zona es una de las más antiguas del Universo y carga  misterios de esa antigüedad en la forma de la misma.

Nunca he querido pintar mis tepuyes realísticamente. La gente me pregunta: ‘¡¿qué tepuy es éste?’ y yo: ‘No, ninguno’. Tomo las formas, las idealizo, no las estilizo -¡ojo!- yo detesto la palabra estilizar. Las idealizo, las combino y como son inmóviles van muy bien con la pintura que es el arte de inmovilidad, como ya dije anteriormente.  Pinto tepuyes en varios momentos del día, en la mañana, tarde y noche, con luz, sin luz, sacando todas las posibilidades que me puedan proporcionar esas foras maravillosas que son los tepuyes y como más nadie  se ha ocupado de ese motivo, yo seguiré explotando ese filón.

-¿Qué influencia recibe tu pintura de otros artistas? – pregunta Bélgica Rodríguez.

Mira, voy a decir un exabrupto. El único pintor del cual considero que tengo influencia, es un señor llamado Rembrandt.  La razón es que  como pintor, no me considero un colorista, me considero un «valorista». El valor en la pintura son los valores del claroscuro, es decir,  los tonos de intensidad de oscuridad y de claridad. Cuando uno pinta un cuadro tiene que empezar por el blanco puro de la tela y llegar al negro más intenso que puedas conseguir. Toda esa gama de tonos se llaman valores y creo que el gran maestro del claroscuro, y yo lo he estudiado muchísimo, es Rembrandt. Aún cuando ustedes no piensen en Rembrandt cuando ven mi pintura, yo sí.  Cuando era joven tenía la influencia de algunos pintores abstractos pero ya con la madurez creo que me  imito.

La periodista María Laura Lombardi  invitó al artista a referir  las causas de la  decadencia del arte actual que había mencionado antes, y su respuesta en esta oportunidad fue la siguiente : » Yo creo que no hay explicación de esta decadencia. Dentro de cincuenta años lo sabremos. Algo insólito ha pasado con la pintura. No así con  la literatura que sigue incólume con sus reinas, y la música sigue igual, sin piratas o ‘¿Hay piratas, en la música?’, pregunta Ángel Hurtado a una amiga suya que se encuentra en el público.

Diana Arismendi, músico, toma el micrófono para darle respuesta al artista y afirma : «Con todo respeto y sobre  una percepción suya sobre la decadencia de las artes plásticas en la actualidad, yo creo que siempre existirán artistas auténticos en todas las expresiones de las artes. Quizás usted se concentró en el tema de las galerías y las subastas; estamos hablando del mercado del arte que es distinto al arte. En la música académica, el mercado es mucho más restringido y no se mueve tanto dinero como con el de los cuadros, un poco porque a una composición nadie la posee, la música es intangible  pero sí hay mucha piratería en todos los niveles, así como hay  muchos creadores extraordinarios  que se van a morir desconocidos y quién sabe si tendrán la dicha de que alguien los descubra».

–  Hay piratería – continúa Diana Arismendi –  en todos  los niveles de la composición. Hay  gente que cree que porque pone dos  notas juntas -y ahora con los programas de la computadora más- ya son compositores, o a niveles altos que es donde se mercadea la música contemporánea, hay  un tipo de compositor que es fácilmente vendible. Las editoriales de la música o casas  de artistas, se ponen detrás de ciertos artistas que en realidad no son de los mejores. Entonces sí se puede hablar de los piratas de la música.

-Ángel ,¿de los profesores de la Escuela de Artes Plásticas cuál era tu artista preferido? ¿ Y por qué te botan de la Escuela? , le pregunta de Bélgica Rodríguez.

El pintor que más me enseñó, sin pensarlo dos veces, fue Marcos Castillos. Es uno de los grandes pintores venezolanos junto a Reverón y Pedro Ángel González. Yo creo que Pedro Ángel González  como paisajista es mil veces superior a Cabré. González  hizo un estudio de El Ávila. Cabré se  repetía mucho y era muy comercial. En cambio Pedro Ángel trabajaba mucho la pintura. Yo le hice un documental donde él habla y explica cómo hace su obra. El título del corto es “Pedro Ángel González ante el paisaje». Está en youtube.

La audiencia no pierde una palabra del nutriente discurso del artista Ángel Hurtado. Foto Ezequiel Carias

-¿ Por qué te expulsaron de la escuela?- repite Rodríguez entre risas.

No me expulsaron. Nosotros eramos un grupo de estudiantes y un día murió  el director de la escuela que se llamaba Antonio Edmundo Monsanto. El había dejado de pintar para dirigir la  Escuela de Artes Plásticas que estaba situada en La Pastora en la Esquina del Cuño. Esa escuela  era una cosa extraordinaria,un fenómeno  que no se ha repetido más en la pintura venezolana.  Ese señor murió lamentablemente y tuvo la mala idea  de dejar como suplente a su hermano, Bernardo Monsanto, quién era un dibujante técnico y  un pésimo pintor. Entonces él empezó a modificar el pensum y a introducir  clases de dibujo técnico, por ejemplo, y nosotros no queríamos eso e hicimos una huelga . La consigna era : ‘¡Queremos que el señor Monsanto renuncie!’ No renunció y el Ministerio de Educación decidió darnos boletas de retiro a todos nosotros. Cuando me llegó la mía a casa, yo no la quise aceptar porque me había retirado por voluntad propia y se la devolví. Años más tarde, en torno al 60, la escuela se mudó a la sede de la Seguridad Nacional en Los Caobos y todos los archivos se mudaron ahí. Esa escuela se incendió y  los archivos volaron por el cielo de Caracas. Por casualidad  mi hermana trabajaba en el Museo de Bellas Artes y ella se acercó a ver el incendio. Un papelito cayó a sus pies y ‘¿qué era?’: mi boleta de retiro. Lo cuento y parece mentira.

Al término del evento el pintor asegura querer prolongar su vida algunos años más. Cuenta algunos episodios joviales de su juventud. Un viaje en barco a Europa muy particular que hizo con su amigo Ramon Vázquez Brito,  entre la tercera y la primera clase del navío, y la vida bohemia que ambos hicieron cuando Hurtado acompañaba a Vázquez Brito a cantar en las tascas españolas.