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Aquel Roman Polanski de los ‘60

Opera prima del gran director, desconocida por olvidada, "Cuchillo en el agua" podrá apreciarse en el Trasnocho Cultural, dentro del ciclo “Todo Polanski”

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La premisa argumental resulta previsiblemente explosiva: suba usted a un matrimonio junto a un extraño a un velero que partirá rumbo a aguas profundas. La trama deriva inexorablemente a una comedia de enredos o a una tragedia. ¿Habrá que elegir uno de los dos caminos? Roman Polanski no se deja arrastrar por el relato y se demora en atar los nudos del mecanismo para navegar sin motor; de nudos va una historia que transcurre sobre una embarcación a propulsión de velamen.

Da capo: un escritor en la medianía de la vida soporta que su atractiva y joven esposa lleve el volante del auto en el inicio de lo que se adivina una excursión dominguera. El hombre se impacienta y manda a parar para intercambiar asientos. Ahora, todo bien, él lleva el volante. Pero, en mitad de la carretera, se cruza un personaje imprevisto por impertinente. Un autoestop no amerita pararse peligrosamente ante el carro que se aproxima. Pasado el susto, extrañamente para cualquiera, el escritor hacer subir al joven de unos 19, 20 años al asiento trasero; casi lo obliga. Llegados al solitario muelle, el mayor de los hombres sigue movido por la rara pulsión de llevar al joven desconocido junto a él y su esposa, esta vez sobre el velero. El muchacho acepta con la garantía de que volverán al amanecer del día siguiente.

Adentrado el pequeño yate en las aguas de lo que luce como insípida albufera, con toda naturalidad el joven ofrece su cuchillo de caza para ayudar en la preparación de un refrigerio. ¡Un cuchillo! y no para untar mantequilla, sino suficientemente peligroso y en manos del aparentemente cándido joven. El escritor no quiere darle importancia; y en cuanto a la joven señora, como desde el principio, impasible. Ahora a los tres personajes interpretados por Leon Niemczyk (el escritor), Jolanta Bumecka, una beldad esfumada en aquel cine polaco de la era de la Cortina de Hierro (la joven, callada como inquietante esposa) y Zygmunt Malanowicz (el presumible estudiante que viaja confiado en su dedo pulgar), emprenden la convivencia que ha durar suficientes horas como para librarse al tedio y sus peligros. El aburrimiento con el que la modernidad no quiere entenderse y se esmera en abolir puerilmente, ese tedio insufrible para la mente convencional es lo único pesado en el equipaje de fin de semana que trae la pareja.

Los motivos del escritor, que deja saber se gana la vida con sus cuartillas sobre deportes, se manifiestan casi ridículos: quiere probar su virilidad con otro varón veinte años menor. Y todo ante los ojos de la mujer, secretamente agradada por la finta del marido; ella entre dos hombres en un territorio tan delimitado como la cubierta y el camarote de la escueta embarcación; un atajo teatral, bien ajustado al presupuesto de una producción modesta que se estrenó en 1962 con el título Cuchillo en el agua, en castellano; Noz W Wodzie, en el original polaco. 

El ciclo «Todo Polanski» es una oportunidad única de apreciar la obra del cineasta como una totalidad

Se trata de un largometraje en blanco y negro, el primero de este realizador de vida turbulenta y filmografía copiosa como diversa, a la vez que su lanzamiento al mercado estadounidense, con una nominación al Oscar.

Vale la pena confrontar en perspectiva, luego de 56 años, esta pieza que en nada desmerece la trayectoria del genio polaco-francés. La tensión sexual sobre la que se instala el drama fluye como el agua que surca el velero, con eventuales golpes de viento, calma chicha, hasta encallar. El desenlace será a nado y no porque el velero naufrague; los dos hombres parecen impulsados a saltar de la nave en la que se entramparon. La Umecka aparece como una Calipso moderna con lentes de sol y bikini; hermosa y enigmática deja adivinar una fuerza interior que sobrepasará a los hombres. De ella depende que vuelvan los tres a puerto seguro.

Reveladora por olvidada o desconocida, esta cinta iniciática de Polanski podrá apreciarse en las salas Paseo del Trasnocho Cultural, dentro del ciclo “Todo Polanski”, que cada jueves a partir del 10 de mayo exhibirá una película de este creador imprescindible para la historia del cine. La programación, exhaustiva por abarcar todas las épocas del artista, ha sido organizada por la Embajada de Polonia en Venezuela junto al Circuito Gran Cine.