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“Árboles para vivir”, la propuesta de Fruto Vivas

A sus 89 años de edad, el arquitecto venezolano visitó su casa de estudios para compartir su recorrido profesional y artístico

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Con estructuras que retan la gravedad y se integran armoniosamente a la naturaleza, José Fructoso Vivas, conocido como Fruto Vivas, ha recorrido un amplio camino de investigación e innovación en el área de la arquitectura. Su propuesta  Árboles para Vivir lo ha hecho merecedor de reconocimientos nacionales e internacionales. El pasado miércoles, Vivas presentó su investigación y obra en la escuela de donde egresó en el año 1956, la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Venezuela.

Fruto Vivas Vivas
Fruto Vivas Vivas

La filosofía de Fruto Vivas se basa en la idea de acercar al hombre al medio ambiente. Sus diseños se caracterizan por ser estructuras livianas pero altamente resistentes, como las que se encuentran precisamente en la naturaleza. Esto se debe, en alguna medida, a una experiencia que tuvo durante su juventud en la Gran Sabana. Mientras era estudiante, Vivas se lanzó a la aventura de conocer el Salto Ángel, la caída de agua más alta del mundo ubicada en el estado Bolívar. En plena excursión, al caer el sol, el joven se subió a una curiara con un miembro de la etnia pemón y mientras navegaba por la Laguna de Canaima, se fijó en unos grandes cúmulos de espuma que flotaban sobre el agua y que el viento arrastraba hasta la orilla. Al llegar a la arena, para poder dormir resguardados, construyó junto a su compañero una casa de espuma.

“Eso fue para mí un acontecimiento sin precedentes. Muchos años después pude darme cuenta qué era lo que había ocurrido en ese momento”, dijo Vivas al auditorio.

De allí nació también una de las ramas de su investigación sobre estructuras rígidas y que comenzó con el hexápodo. Esta figura se basa en tres barras cruzadas y es altamente resistente. Posteriormente, el arquitecto venezolano encontró tres ergidos en forma de monumento, dentro del aeropuerto de Moscú. Estas figuras fueron utilizadas en la Segunda Guerra Mundial para impedir el paso de las tropas alemanas a la ciudad, ya que los tanques al pretender derribarlas, fueron amontonándolas hasta crear una malla impenetrable.

Hexapodos en Moscú durante la Segunda Guerra Mundial
Hexapodos en Moscú durante la Segunda Guerra Mundial

Años después, comenzó a estudiarlo formalmente y sus hallazgos siguen siendo estudiados.“Es una figura de seis patas que se forma entre cuatro esferas”, explicó mientras señalaba la imagen de unas burbujas de espuma. “Si en vez de cuatro coloco seis esferas, aparece el pentápodo, que tiene cinco patas. Pero si pongo tres esferas y le pongo una arriba se va a formar una estructura de óptima rigidez que es el tetrápodo. Es nada más y nada menos que la estructura más rígida del planeta”, observó.

A continuación, Vivas expuso diferentes escenas y edificaciones en donde se han utilizado el tetrápodo y la triangulación, con la cual se crean vigas reticuladas de gran longitud y resistencia ideales para la construcción de grandes edificaciones con amplias zonas voladas y sin pilares. Como se sabe, el triángulo es el único polígono que no se deforma cuando actúa sobre él una fuerza. Una muestra es la Torre Eiffel, en París, la estructura reticulada más famosa del mundo que se eleva a trescientos metros de altura.

Árboles y vida humana

No sólo los pájaros pueden vivir en el cielo. Con sus diseños, Vivas ha creado la posibilidad al hombre de vivir en edificaciones con “estructuras límite”, construidas con la materia óptima necesaria y con una forma de máxima eficiencia, siendo además muy económicos y livianos. La calidad bioclimática también está contemplada, utilizando biomateriales como barro, hierro y madera, que garantizan la frescura y el confort climático.

“Es necesario que las casas tengan techos verdes. Yo planteo huertos. Los árboles producen comida, producen clima y producen oxígeno”, insistió al auditorio el arquitecto de 89 años. Dice que sueña con los techos verdes. El cultivo en casa es un símbolo revolucionario y que además, embellece los espacios.

Árbol para Vivir, Lechería. Arq. Fruto Vivas
Árbol para Vivir, Lechería. Arq. Fruto Vivas

Su pensamiento político, de origen comunista, ha influenciado sus propuestas para la problemática de la vivienda en Venezuela. Un ejemplo de esto es su conocida obra Árbol para Vivir, en la ciudad de Lechería, estado Anzoátegui. La propuesta de vivienda multifamiliar fue creada en volúmenes horizontales, barras de tres pisos que se cruzan y se traslapan entre sí y que parecen flotar sobre unas esbeltas columnas laminares y huecas, diseñadas bajo el principio geométrico que Vivas ha investigado durante su carrera.

Una Flor de Venezuela para el Mundo

Otra de las obras que ha llevado a Fruto Vivas al reconocimiento internacional fue Una flor de Venezuela para el mundo. Esta gran estructura de acero y vidrio que llama la atención por su ligereza, característica infalible de sus diseños. Con ella participó en la Exposición Universal Hannover 2000, que tuvo por lema Hombre, naturaleza y tecnología – origen de un nuevo mundo. El arquitecto quiso rendir homenaje a los tepuyes venezolanos, así que coronó al Kerepakupai Vená (Salto Ángel) con una orquídea, flor nacional de Venezuela, y de esta forma le dio vida al diseño del pabellón venezolano en Alemania.

Lo más atractivo de la flor, naturalmente, son sus pétalos. Dieciséis pétalos se abren bajo el cielo con treinta y nueve metros de diámetro permitiendo el paso a la luz del sol y cerrándose en caso de lluvia. Se transportaron dos mil especies de plantas tropicales para dar muestra de la flora venezolana, seleccionadas por el botánico Francisco Delascio, y se colocaron peces en treinta y seis acuarios vistosos.

Una flor de Venezuela para el Mundo. Hannover, Alemania
Una flor de Venezuela para el Mundo. Hannover, Alemania

El pabellón fue el segundo más visitado después del alemán. La anguila eléctrica del Orinoco, también conocida como “temblador”, fue la encargada de dar un espectáculo luminoso, ya que con sus descargas potentes lograba encender las luces que iluminaban con los colores de la bandera venezolana. “Eso fue un espectáculo para los alemanes, ver a un pez encendiendo la luz”, recordó Vivas.

“El que intenta lo absurdo, conquista lo imposible”

Fruto Vivas finalizó el conversatorio haciendo entrega a la Biblioteca de la FAU  un ejemplar del libro Curves of irreverence  (2008) del arquitecto brasilero Oscar Niemeyer, con quien trabajó en el diseño del Museo de Arte Moderno de Caracas en 1955 y a quien le entregó en Río de Janeiro el proyecto del Parlamento Indígena de las Américas, como un regalo de Venezuela y de la cátedra Oscar Niemeyer de la FAU de la Universidad Central de Venezuela.

En la sala se encontraba el ingeniero Jaime Domínguez, quien le compartió a Vivas su invento Arriostramiento con Rigidez Controlada (ARC), un dispositivo flexible aplicable a cualquier tipo de edificación con el cual ganó el Concurso Ideas de la Fundación Ideas, por ser un aporte para la humanidad y ser un adelanto en materia de arriostramiento, ya que se salvarían más vidas en caso de sismos.

“El arriostramiento tradicionalmente se viene haciendo como una barra rígida (para aumentar la rigidez de la estructura y su capacidad de resistir cargas laterales como movimientos sísmicos y la presión de vientos huracanados). Las técnicas modernas han demostrado que si el arriostramiento es flexible se disipa energía y se le da más ductilidad a las edificaciones, eso te permite hacer edificios más seguros, más livianos, más económicos, más confiables”, dijo Dominguez a Esfera Cultural.

Vivas se mostró sorprendido con el descubrimiento de Domínguez y comentó que posiblemente lo incorpore a sus trabajos.

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