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Armando Coll: la película “El Odio” es un gran canto a la justicia

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Ambientada en los barrios periféricos de París en la década de los noventa, El Odio (La Haine), es una película que narra la vida de tres jóvenes de distintas razas (judío, árabe y africano) que tienen en común, ser marginados por una sociedad elitesca, la parisina, que desconoce los problemas que sufren estas personas.

El escritor, guionista y periodista venezolano, Armando Coll, analizó la ópera prima del director francés Mathieu Kassovitz, estrenada en 1995, durante la clausura del ciclo especial de la Peña del Cine, organizado por Luces para Venezuela en la Mediateca de la Alianza Francesa de Chacaíto, en Caracas.

Alberto Bueno Rangel, curador del ciclo especial La Peña del Cine y coordinador cultural de la Asociación Civil Luces para Venezuela, explicó que con el análisis de El odio finaliza el mes en el que se presentaron cuatro películas galas que evocan al cine de Alain Resnais, quien plantea con estupefacción la necesidad de creer que tienen los seres humanos.

“Bajo esa máxima se diseñó el ciclo especial de cine, encuadrando dos momentos de la cinematografía francesa y conjugando así el signo de la sensibilidad que los críticos han llamado Nouvelle vague, con las películas Hiroshima mou amor del mismo Resnais y La Mujer Infiel, de Claude Chabrol cuyo rigor expresivo las convirtió en clásicos, con un par de películas más contemporáneas, La Belle Verte de ColineSerreau y El Odio de Mathieu Kassovitz”.

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Alberto Bueno Rangel y Armando Coll

El Odio y su vigencia en Francia y Venezuela

Estrenada hace 21 años, El Odio adquiere una vigencia enorme en la Francia y en la Venezuela actual de acuerdo con las apreciaciones de Coll, quien aseguró que ver esta película a la fecha, luce inocente frente a lo que es la Francia de hoy. Recordó que el impacto que tuvo al estrenarse fue extraordinario, hasta que el primer ministro galo Alain Marie Juppé organizó una sesión especial para el gabinete.

“París, con todo lo liberal que es Francia, es en esa ciudad donde hay una suerte de apartheid, en donde quien vive en el centro no tiene idea de lo que es la banlieue (periferia) y lo que es el drama de los héroes en esta película al quedar atrapados en el centro de la urbe, un terreno completamente ajeno y desconocido para ellos”, acotó el guionista de El tinte de la fama, de Alejandro Bellame y candidata por Venezuela como mejor película extranjera a los premios Óscar.

el-odioUn elenco conformado por tres actores, Vincent Cassel (Vinz), quien ha tenido una carrera posterior en el cine galo(Irreversible) e incluso en el americano, Hubert Koundé (Hubert) y SaÏd Taghmaoui (Saïd), crean una inmediata empatía con el espectador, cada uno con un perfil sicológico muy definido, pero los tres encarnan la inocencia.

El director de El Odio tendría entre 26 a 28 años cuando decide realizar esta película y empieza un trabajo de campo en les Muguets, Chanteloup-les-Vignes, periferia de París, donde se construyeron en los años 60 grandes desarrollos urbanísticos, comparados con la Misión Vivienda, pero hecha por el arquitecto suizo que inspiró a Carlos Raúl Villanueva, Le Corbusie”, indicó Armando Coll.

Para ese entonces, no había ocurrido la masacre del Charlie Hebdo, ni la del teatro Bataclan, ni siquiera los ataques en Estados Unidos del 11 de septiembre de 2001, por lo que la islamofobia no estaba a flor de piel.

“Leí que a través del registro documental con el que comienza la película de los disturbios de les Muguets, para Francia fue señal de alarma y la policía secreta gala investigó si había alguna relación yihadista, pero no la encontró,no la hubo, fue una explosión violenta juvenil espontánea como las ocurridas en Venezuela pero motivadas por una circunstancias agobiante como el hambre”, acotó el forista invitado.

“Hay un interés del director Kassovitz quien conoce el acervo que hay tras él, y lo muestra con los tipos de encuadres, los cortes elípticos y arbitrarios y con la ruptura de la continuidad, es en blanco y negro, porqué buena parte de la Nouvellevague también era en blanco y negro, lo que brinda otro clima, otra emoción”, apunta.

Un guiño al cine documental

El Odio cuenta con puestas en escenas a cámara fija. Gran parte fue hecha con steadicam -cámara con estabilizador- lo que no es propio del documental y planos secuencias inmemorables. “Hay momentos con cámara en mano que mantiene esa búsqueda dramática y una estética muy coherente”, dijo el analista en relación con la estética del film.

“Existen también elementos muy shakesperianos donde el bufón, lo burlesco, aparece en escena para salvar al héroe de alguna calamidad, algún peligro. En fin, El Odio es un gran canto a la justicia hecho además por un joven con cierto idealismo, donde no vemos por ningún lado la decepción del director que hoy tiene cerca de cincuenta años, y pese al final impactante, hay optimismo y esperanza”, culmina.

Finalmente, Armando Coll, también guionista de Reverón, recomendó una película inglesa llamada Hyena, de Gerard Johnson donde en su opinión el cine negro es abordado de forma extraordinaria. Recordó que este tipo de actividades son importantes para continuar fortaleciendo el ejercicio de la ciudadanía a través de un poderoso arte como lo es el cine.