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Carlos Colmenares Gil, las paradojas simples de la cotidianidad

Con su libro"dos mil nueve" , Colmenares Gil recibió El Premio de Literatura Stefania Mosca 2011, mención poesía

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En el año 2011, un jurado compuesto por Luis Enrique Belmonte, Reinaldo Pérez y Leonardo Ruiz Tirado premió el libro dos mil nueve por tratarse «de un libro honesto que busca la limpidez y evita el exceso retórico. Su propuesta logra momentos de videncia y explora en zonas psíquicas». Así Carlos Colmenares Gil (1986) se da a conocer en el campo cultural venezolano. El Premio de Literatura Stefania Mosca 2011, mención poesía, ratifica la claridad y la certeza de su propuesta poética. El tema principal que aborda su libro es el desamor. Pero le sirve para aproximarse a otros aspectos de la vida: los sueños, la psique humana, la depresión, la ciudad como un lugar desolado y enajenante, entre otros. De igual manera, aunque su estrategia central es la brevedad, la palabra despojada de todo adorno, también explora otros mecanismos como la irreverencia, la ironía o la intertextualidad.

En el 2010, había aparecido como finalista del IV Concurso de Cuentos de la Policlínica Metropolitana con «No despiertes, Julia». Posteriormente, su cuento «Después del incendio» queda finalista en el Concurso de Cuentos SACVEN y luego hace de nuevo pizarra en este concurso con “El porqué de sus peinados”. Por último, con “Viaje anterior” consigue una mención en el Concurso de Cuentos El Nacional. Sus esfuerzos como narrador se materializan en una interesante compilación titulada Versiones de Martha, publicada por Ígneo en 2016. Este volumen reúne 10 relatos que, aunque pueden leerse de modo independiente, establecen lazos y construyen un mundo ficcional amplio y complejo. Asistimos a la vida de personajes desarraigados, abúlicos, que evaden la existencia. Un cuadro que describe la vida en las naciones del Caribe.

Carlos Colmenares Gil es Licenciado en Psicología por la Universidad Católica Andrés Bello y tiene una maestría en Filosofía y Crítica Teórica Contemporánea por la Kingston University. Actualmente cursa un doctorado en Literatura Comparada en la Universidad de California Irvine. Aquí presentamos una selección de poemas de su trabajo más reciente.

los artistas

amamos la pornografía de los 80
o de la década en que nuestros padres tiraron para concebirnos

vemos cómo en el semen que cae en boca de la rubia
yace toda nuestra generación

y aunque no todas se lo tragaban
allí estuvimos

viscosamente hermosos
posibles.

respuesta de yuri gagarin a laika

Aún hoy en día no sé si yo soy el primer hombre o el último perro en volar al espacio.

                                                                                                                                  Yuri Gagarin

siempre quisiste ser la primera
odiabas la carne masticada por otros
y meabas sobre mí para que ya yo no lo hiciera

te veo en una estampilla y lloro
porque la ternura va antes que la envidia
querías morir joven como los ídolos del futuro
podías tener veintisiete entonces
eras espacial, perra
buena y sabia
más buena y sabia que cualquier otro animal
de la calle al infinito, decían los camaradas, de la calle al infinito

viviste como quisiste
y te esperaron en la tierra
en un desierto dicen que te vieron
pero fue una broma
tú sabías que no regresarías
fuiste valiente
ahora queda en mí buscarte entre las estrellas
ver tu alma escapada para siempre en el cosmos.

práctica solitaria

volví a soñar que estaba embarazado
y anduve triste todo el día
al despertar vinieron visiones
de gente cayendo por túneles de vocales
él no me acompañó
quiso que me quedara solo
esférico
me enseña más cuando no está
pero lo extraño y me hago extraño
me hago limpio sin él y me culpo

animales también vi
lobos y toros
ratas que hablaban y jugaban con niños
una leía un cuento de ratas a un bebé humano
acerca de una mujer que comía roedores
los lanzaba vivos en el horno
acaramelados
el bebé reía con sus cachetes rojos
no pienses que esa mujer era una bruja, pequeño
una bruja es algo torpe frágil e insondable
y el pequeño gozaba
yo regresé en mí a seguir buscándote
pero la noche estuvo profunda
supe que no te iba a ver en cuarenta días
acaricié mi vientre y dormí.

anoche

una roca dorada me habla
y aunque satán me busca a diario
sé que no es él

ella

tuerce lo ilógico de mí parado allí
vacío
y lo llena de lluvia

una roca dorada en un desierto me habla

nos parecemos, digo
yo brillo y me amo
pero no hoy
me parecía a ti

se hace de noche en el viento azul
doy pasos
me acerco otra vez

cometeré un error
y ya estás arrepentido, responde
eso es lo que cuenta
la culpa
la luminosidad de la culpa
su solidez
que la hunde como un estómago de cemento
en tu mar.

a un gato muerto

la forma en que te despediste
nada dramática
pareció crear algo
un fantasma de algo
entre el no y el sí del asfalto que pisaste
y por qué no te detuve, dijo ella
y por qué no lo detuviste, te dije
a qué se refería
¿al vapor de ti?
desmelenado y frío
poco posible de ordenar junto a las falsas esquinas que hacías
ella también lo era
una galaxia apagada
prefiero pensar que fuiste tú quien quedó
tuve que matarme por sexta vez
vivir la de verdad, la que te hace olvidar
el intento que falla

la forma en que no te despediste
me enseñó mucho
ahora cubro cada paso con cuchillos
humildes
tengo el mejor maestro.

poema

a cierta hora de la noche
algo se mueve
y el sonido de su arrastre
me lleva a preguntarme
¿estará naciendo
o muriendo?

cinco segundos de duda
y estaré yo muriendo con él

¿será ese el motor inmóvil de mi rabia?
una venganza para la que no he nacido
una luz chorreante que me apaga
y en mí se duerme
se hace fría
habita
a cierta hora de la noche.