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Carlos Egaña : La eufonía del ruido en “Los Palos Grandes”

El poemario " Los Palos Grandes" conjuga voces dispares y su intención es generar un cambio en los autores y lectores de poesía.

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Una escritura como refugio y sufrimiento se construye en la prosa de Los Palos Grandes el libro inaugural de Carlos Egaña como poeta. El aventajado estudiante de Letras se adueña del espacio que brinda la poesía para dar a conocer una voz que construye multifónica y con la cual le hace frente a las convenciones literarias que imperan en el mundo editorial del país. Egaña como escritor ha hecho uso de la literatura para dar a conocer su singularidad, su característica naturaleza disruptiva y su punto de vista sobre diferentes aspectos sociales y culturales en el país. A sus 22 años de edad, Carlos ha trazado cierta trayectoria en el mundo de las letras  y destacan  sus artículos de opinión en diferentes medios como la Revista Digital, El Estilete y Papel literario de El Nacional.

En un contexto político y social en el que la censura  cercena y se apodera de los medios, Carlos Egaña ha tomado la poesía y la ficción como espacios para decir, para hacer ruido, para llamar la atención y generar un cambio en aquellos que lo leen. Luego de ser finalista en el I Premio Anual de Cuentos Salvador Garmendia y de que algunos de sus poemas se publicaran en la antología Amanecimos sobre la palabra, el escritor presenta este compendio de poemas íntimos, reflexivos, pero sobre todo, ruidosos. El libro constituye un rompecabezas de retazos literarios que se articulan de una forma casi imperceptible y que deja el sabor de la soledad, la fugacidad, de la búsqueda de la identidad, de la vida, la muerte y hasta la absurda cotidianidad, en quien lo lee.

Carlos Egaña en la presentación del poemario.

Los Palos Grandes comienzan con dos epígrafes de Pin Pan Pun, por Alejandro Rebolledo, y Just like heaven, de The Cure que ya le introducen al lector uno de los tópicos centrales del poemario: La soledad de aquellos que todavía habitan en este “pueblo fantasma”.  Con una prosa que coquetea con la idea de evadir etiquetas catalogadoras desde un único punto de vista, Egaña retrata una ciudad fantasmal que vive de una máquina de sueños para sobrevivir. Sin miedo a describir la crudeza del presente cuyo brillo se ve opacado por la inminente llegada del futuro fracasado e

Fotografía tomada por Emmanuel Ferreira.

imposible, su escritura adquiere un tono directo, rudo, sin escrúpulos.

Poemas como Muchos claman en Caracas, Nadie importa o Mi papá y yo  parecieran ser un nimio recorrido por estas calles fantasmales que, mientras se recorren, dejan el sabor amargo de la melancolía, de la inutilidad de la lucha, de la fugacidad de lo que fuiste, con quienes compartiste y ya no están.

Sin embargo, sería erróneo o muy ingenuo encerrar todos los retazos literarios que conforman Los Palos Grandes en este único tópico, puesto que, el poemario es un gran rompecabezas de voces y

Calor Egaña. Fotografía de Valeria Pedicini

temas que se resisten y se enfrentan a lo convencionalmente aceptado en el panorama de las letras. En este libro Carlos Egaña hace uso de la escritura, de la poesía  y, sobre todo, de la palabra a la que considera “devaluada” para hacer frente a un mundo literario rígido, estereotipado y cerrado. Llama la atención, hace ruido, levanta sus voces para hacer que el lector se pregunte: ¿Qué valor tiene la palabra en un contexto en el cual se escribe solo por ser premiado? ¿Cuál es la importancia de narrar una historia interesante en una sociedad en la cual nadie parece apreciarlo?

Poemas como ¿Qué quieres escribir? Y ¿Escribir? Pueden ser destacados como la muestra más directa de este enfrentamiento, aunque también, sería prudente considerar todo el poemario como un enfrentamiento a lo convencional por el tono crudo y desafiante del hablante lírico en cada uno de los poemas que lo conforman.

El libro es un juego muy bien armado, un rompecabezas de retazos que busca hacerle frente a la inconformidad del autor hacia las rígidas identidades a las que todos se han acostumbrado en el país y plantea, a su vez, la búsqueda de una identidad distinta. Se podría considerar este texto como un espejo roto que se resiste a verse a sí mismo como parte de lo convencional, de lo establecido por el canon literario y busca su propio espacio, su importancia, su identidad que apuesta por la diferencia.

Portada de la ópera prima en poesía de Carlos Egaña “Los Palos Grandes”

El poemario funciona como un conjunto de voces que hablan sobre la vida, la muerte, la fugacidad en un pueblo fantasma, una máquina de sueños y demás temas que  armonizan en esta única pieza, en un Todo variado, en un rompecabezas completo y finalizado. Carlos Egaña, quien se ha ido abriendo camino en el panorama literario, da un paso más en su carrera como escritor con esta ópera prima en poesía donde permite mostrar cómo poco a poco su escritura va adquiriendo cada vez más peso . Los Palos Grandes es el resultado de conjugar muchas voces dispares en una sola eufonía que es lo suficientemente ruidosa para generar un cambio.