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Carlos Katán: Allí donde entra la poesía, la vida triunfa

Con su poemario "Formas de la Aridez" Carlos Katan ganó el Concurso de Poesía EL Estilete- Embajada de Italia en su tercera edición

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“Ya me siento menos abrumado por la noticia y puedo volver a las redes. Insisto en la sorpresa y la felicidad que me da esta noticia, aún no despierto de ella. (…) Este libro es el fruto de un trabajo que lleva varios años, por el cual han pasado una infinidad de voces y miradas. También ha sido la construcción de un edificio, de una visión de mundo”

Con estas palabras en su muro del Facebook- nuevo espacio testimonial, de compromiso melifluo, esa esfera de la modernidad líquida como diría el sabio Zygmunt Bauman- expresó el joven poeta su emoción tras haber ganado el Concurso de Poesía que organizan el grupo editorial El Estilete y la Embajada de Italia en su tercera edición- con el poemario “Formas de la aridez” luego de que en la segunda se declarara desierto.
A Carlos Katán, lo contactamos vía telefónica en España. En su perfil del WhatsApp, asoma la hermosa estampa del futuro. Un joven viste la toga con la que los bachilleres pasan a ser licenciados. La toga y el birrete que seguramente lanzó en la ceremonia de graduación bajo las Nubes de Calder al egresar como Licenciado en Filosofía, hace unos meses. Como un flaneur –esa figura del caminante abstraído, perplejo y atento de Walter Benjamin- ofrendó esta entrevista. “Benjamin está en todo”.. Su tesis para la licenciatura se ocupó del principio de la experiencia en Walter Benjamin y como reconstruir la experiencia a través de la conciencia histórica y el hacer poético.

-Deteniéndose a su aire- helado según sus palabras- en cada banco, escuchando los árboles, amparado de la vorágine urbana. Yo en el tráfago de una Caracas que el joven poeta lleva en los zapatos, en el temblor de haber nacido en 1992, cuando otro mito, el de la Gran Venezuela de Carlos Andrés Pérez comenzaba hacer aguas, tras el choque con el iceberg del viernes negro.

-Felicitaciones por el premio de Poesía El Estilete- Embajada de Italia. Acabas de licenciarte en Filosofía en la Universidad Central de Venezuela. ¿Dónde le queda Dios a un joven filósofo en esta Venezuela del siglo XXI?
-Lejos, bastante lejos estoy de ser un filósofo. No lo digo con pequeña humildad, si no con el rigor de lo que implica graduarse en filosofía. Soy en principio un licenciado, las herramientas son algunas pero el título ya es otra cosa. ¿Dónde está Dios? Es particular esa pregunta….Nietzsche inteligentemente  dijo que Dios ha muerto y la tradición malinterpretó la respuesta o la pregunta…Porque Nietzsche lo que abrió fue una gran pregunta. Es que el asunto a niveles existencial es superior si me preguntan  dónde encuentro a… Dios es
Dios está en el terror dice el poeta chileno Raúl Zurita, en su poema La vida nueva: (..) Mi Dios es hambre/ Mi Dios es nieve/ Mi Dios es pampa / Mi Dios es no/ Mi Dios es desengaño / carroña/ (…) Y sigue dando otros espacios para Dios menos dolorosos. Quisiera centrar mi respuesta en ese espacio: Mi Dios es terror. Ahí está Dios en el miedo, en esa imposibilidad de acercarse uno a algo que es inconmensurable como la vida, pero también como lo es uno cuando se pone a ver los paisajes que lo contienen. Fíjate que el libro se llama Formas de la aridez. Son zonas áridas, esos son los paisajes que abordo. Zonas áridas atravesadas por el terror, ahí está Dios, todos los días, todo el tiempo… No sin una imagen esperanzadora, pero algunos encontramos ese espacio de Dios que ni siquiera es Dios sino el dios, los Dioses. Como Heidegger cuando le preguntaba a Hölderlin por los Dioses…. Esta allí en el terror.
-Naciste en el 92, te ha tocado prácticamente la Venezuela apocalíptica, la destrucción de la modernidad del país, de sus instituciones.- ¿Cómo entra la poesía que se ha convertido en esa posibilidad de resistencia frente a la derrota del lenguaje por un poder totalitario, o la derrota de la belleza en una sociedad demasiado instrumentalizada ¿Qué hace la poesía en un país desarticulado?
-La poesía es vida. ¡Donde entra el espacio de la poesía, allí donde la vida triunfa, donde la vida triunfa sobre la muerte!. Es el único espacio verdadero de resistencia. Y no lo digo en el sentido de aquel que escribe, resiste. En el sentido poético, aquel hacer en el cual estamos verdaderamente dados es donde se da el espacio para la vida, donde se abre el espacio para la vida y donde nos abrimos en la existencia. Leí una vez en la introducción de una de los tomos de novísima Poesía Hispanoamericana, llamado América o la 2.0, en un prólogo, Héctor Hernández Montesinos decía: “la vida imita a la poesía y no al revés” Yo considero que es cierto. Lo pienso en un sentido más radical, la poesía misma es lo vivo; nos abre toda posibilidad de vida, de ser. Un lugar donde el lenguaje está obstruido por las formas del poder, que más resistencias que re significar, deconstruir y reconstruir, ese es el lugar de la poesía. El hacer poético mismo ya resiste al totalitarismo que se impone sobre nosotros y sobre el habla.

Carlos Katán: La poesía es el único espacio verdadero de resistencia Foto cortesía de Kira Kariakin

-De alguna manera la filosofía se instala y trabaja en el logos y la poesía trabaja con lo inefable, lo que no debería ser apresado, aun cuando deba transformarse en lenguaje ¿Cómo se retroalimentan y conviven las dos voces- la del filósofo y el poeta- en ti? ¿Son dos voces distintas?
-Son la misma persona. Mi manera de pensar y la manera como me aproximo al mundo son primariamente poéticas, pero a su vez, eso está directamente atravesado por la filosofía. Es el pensamiento ese lugar donde no hay una frontera entre qué se hace,qué se dice y cuáles son las formas. El pensamiento va hilvanando sobre su propio camino, sobre el terreno que va construyendo. Haciendo su propio claro en medio del bosque y como diría Heidegger, ese lugar donde se puede encontrar la casa del ser. Allí se da todo al mismo tiempo. No hay una cosa separada de la otra. Están haciendo y conviviendo no luchan. Van siempre en un mismo lugar, arando sobre la misma arena, debajo del mar sin dejar ningún rastro, pero siendo siempre una sola misma cosa.

-Caminé hacia la entrada de un edificio y me senté, me fumé un cigarrillo. Escuché las preguntas. Caminé otro poco. La entrevista está atravesada por el movimiento. Dice el poeta flaneur escapando del frío.

-Formas de la aridez se llama el poemario ganador: la aridez está definida como una condición de un terreno que hace imposible cualquier posibilidad de siembra ¿Es la metáfora de una visión de mundo?
-Si vemos la aridez como el terreno donde se da una posibilidad de crecimiento de cualquier cosa, podemos pensar en la poesía en ese sentido, porque además el movimiento fundamental del acto poético, es aquello que brota, aquello que surge. En el poema hay siempre un brotar. Hay un movimiento de afección y esa afección siempre genera un brote en el lector y en quién escribe. La aridez resurge como un paisaje interior, como ese lugar de sequedad y al mismo tiempo muy gris, que atraviesa los poemas con mucha fuerza. Pero no todo es necesariamente una imagen oscura. No solo la visión de mundo que se gesta dentro del libro es una visión del mundo apocalíptica o desde del desarraigo o del desgarro, que lo es. Yo sin esa idea del desarraigo y del desgarro no podía concebir a mi mismo, no solo como poeta, si no como persona. No solo hoy en nuestra circunstancia inmediata. Si no en mi vida entera. En el libro- también está el espacio de la esperanza: en uno de los poemas hay un epígrafe de Enriqueta Arvelo Larriva que habla de ir por ese camino.Creo que eso es parte de la experiencia fundamental de estar abierto. Ese epígrafe, aparece en una sección que se llama Kéter- en Kábala uno de los Sefiroth llamado Corona- allí se asienta otro principio de esperanza, y es ese, del brote. Es eso que puede surgir. Que puede ocurrir. Un espacio donde puede ser lo que sea. Es un lugar de apertura casi místico. Hay un verso de esa sección que empieza con un epígrafe de Luís Eduardo Barraza- ganador de la edición del Concurso  “No sé cómo decir lo que quiero decir ni con qué mirar de cielo…podré ver tu luz”. Las palabras se agotan para que surja aquello que tiene que surgir. En ese espacio no solamente se configura una visión de mundo oscura, o muy desoladora; más bien el espacio para lo indecible.El libro está rodeado de escena de muerte, de desolación, de partida, pero a pesar de todo siempre puede haber vida. Eso es parte de mi visión fundamental del mundo.
-Cierro el libro –  prosigue Katan- con una sección muy oscura…Diario de un exhumador, a pesar de que allí el hilo fundamental es la muerte, la perspectiva es la del ser que se enfrenta a la muerte como oficio: tiene sus manos y su pala con la cual le devuelve sentido al mundo…En él hay una esperanza de vida, hay una pregunta por el nombre de aquello que yace. En la pregunta por el nombre, la poesía brota. En el no solo hay una pregunta por la muerte y el dolor si no por la vida…
-¿Cuánto tiempo trabajaste en el poemario Formas de la Aridez?-Empecé en el año 2013, hice la primera escritura, cambié de titulo, escribí los primeros poemas que no son parte de este libro. El espíritu de mi poesía reside en lo fragmentario y pude encontrar una comunidad de poemas que podían traducirse en fragmentos y dialogaban entre sí como un edificio y construían un claro orden de sentido. El libro terminó siendo el fragmento como discurso.
-¿Cómo determina tu poesía la pertenencia a la cultura hebrea? ¿Hay una suerte de condición judía?
-Para mí eso es algo que atraviesa mi pensamiento, el reconocerme allí no directamente, porque mi madre no es judía, pero estando cerca de la tradición de mi padre y mis abuelos paternos. En el poemario aparece como un principio de esperanza. La corona, es el Kéter- como una de las partes del poemario- que es la vida el Aleph, el principio. Estoy muy atravesado por toda esa tradición a la que Walter Benjamin de un tiempo para acá, ha convertido en activismo, y a través de él que está presente en todos los momentos de mi escritura y pensamiento
-¿Con cuáles autores te haces tradición?
Fernando Pessoa; Martin Heidegger, Raúl Zurita, Teófilo Tortolero; el está allí de manera solapada y discreta, pero hay una experiencia de lectura fundamental que está presente en ese poemario. Reinaldo Pérez So, Jairo Rojas Rojas- Los plegamientos del agua fue fundamental para mi escritura: Lao Tze, Kierkegaard… Hay una experiencia de autores que están allí en los epígrafes que anteceden al poema y también existen de manera subterránea en el texto y que son fundamentales y está bien que se vean o que no. Está Rainer María Rilke bastante obvio. El mapa de lecturas es tan amplio que no podría señalarlos a todos. Me gusta utilizar esta expresión que aprendí haciendo la tesis con Eleonora Cróquer, es una constelación. El Atlas de Mnemosyne- una suerte de máquina para pensar la historia del arte con imágenes con epígrafes como guías- de Aby Warburg; Walter Benjamin, sin duda es un autor que va conmigo…Toda mi constelación de autores aparece a través de un gesto, una frase o de algo que está allí. Una gran familia de poetas en la cual me siento conectado y a la cual me siento en obligación de responder cuando escribo poesía.
-Decía Rafael- José Díaz, poeta español invitado a la Feria de la UCAB, con quien compartiste en un recital, que la poesía permite expresar una verdad…
-El poema es el espacio donde se abre la verdad, ese brotar, es el brotar de una verdad. Aquello que se dice en el poema le cuesta la vida al poeta, por esa misma condición de verdad, de ser una verdad de sí que se expresa en la escritura. No se puede expresar una verdad si no hay un lugar de lo abierto y no puede haber la apertura si no hay la atención. Porque la atención es llamado. Uno se encuentra llamado en esa posición de lo vocativo. Estar abierto poéticamente significa estar allí en ese llamado, en ese carácter vocativo de la conciencia.
Carlos Katán tendrá un recital en Madrid el 26 de enero junto al poeta chileno Héctor Hernández Montesinos, una poeta española Ada Salas y Rafael- José Díaz.