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CineCelarg3: La función debe continuar

La sala ubicada en la urbanización Altamira, de Caracas, cumple 13 años exhibiendo el mejor cine del mundo bajo la dirección del cineasta, productor y programador Livio Quiroz

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Como tanta otras cosas buenas, también las salas de arte y ensayo han venido desapareciendo en el panorama de la exhibición cinematográfica del país, para desgracia de los amantes del buen cine quienes han experimentado impávidos y sin poder hacer nada, la merma de estos espacios.

El  Circuito Gran Cine surgió en 1996 con el objetivo de coordinar y centralizar la noble labor de aquellas salas existentes para ese entonces, como la Sala de la Cinemateca Nacional de Los Caobos; la Margot Benacerraf, que pertenecía al Ateneo de Caracas; La Previsora, anteriormente programada por Cines Unidos, convertida en Sala de arte y ensayo desde 1993; la Sala de Arte y Ensayo Cine Corpoindustria de Maracay, y el Cine Prensa, ubicado en el edificio del Colegio de Periodistas; sin dejar de lado la labor de Daniel Labarca en el Cine Arte Patio Trigal de Valencia, y Juan Arcadio Rodríguez, fundador del Cine Club Charles Chaplin de Barquisimeto, una labor continuada por su hijo Juan Luis Rodríguez hasta 2017, cuando cesó sus funciones. Salas que de manera dispersa y en solitario hacían un esfuerzo por mostrar lo mejor del cine mundial.

El nuevo Milenio comenzó con la incorporación de otros espacios como el Trasnocho Cultural, un centro que en principio comenzó con dos salas para luego ampliar a cuatro; mientras las salas del Centro Plaza (3) – que antes de convertirse en multiplex esa sala era la niña mimada del empresario George Korda donde se exhibía sobre todo cine europeo y cine de autor en general- también se sumaban al Circuito.   

Con dos cortometrajes y un largo como director  más una vida  como crítico de cine , cineclubista, promotor de la Ley de Cine, director del Cine Prensa y actualmente de Cinecelarg3 ,Livio Quiroz. Foto cortesía

El Cinecelarg3 hizo lo mismo en 2006, un espacio de apenas 60 butacas, ubicado en el nivel sótano del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos/Celarg de Altamira, pero que con el correr de estos 13 años ha logrado conformar “un público asiduo, un público cinéfilo constante que se compone entre estudiantes, personas de la tercera edad y jóvenes que se han formado asistiendo a la sala o a los talleres que nosotros también impartimos, un público consolidado que no obstante se renueva constantemente cada año”, como lo señala en la entrevista realizada a su director, Livio Quiroz, un hombre cuya pasión por el cine lo llevó a ser primero cineclubista en su juventud para luego convertirse en exhibidor de cine alternativo gerenciando la Sala de Arte y Ensayo Cine Corpoindustria, critico de cine y  cineasta con una larga carrera en el medio cinematográfico nacional, no solo como director –es autor de los cortos Rutina (1978) y “Mirando (1985)  y del largometraje La mujer ajena (1988)-, sino además productor, gremialista y promotor de la Ley de Cine en sus primeras discusiones en los años 70. También fue director y programador del Cine Prensa antes de convertirse en un “todero” al frente de la sala Cinecelarg3.

Miguel Angel Landa integró el elenco de » La Mujer Ajena» escrita y dirigida por Livio Quiroz en 1989

Pero abrir la sala no fue fácil para Quiroz, que tuvo que convencer a todo el mundo en el Celarg, desde sus directivos, Roberto Hernández Montoya y Tulio Monsalve, de que en ese sótano, depósito de desechos, de muebles, libros y demás cosas inservibles, se podía diseñar un espacio para la exhibición cinematográfica. Fue con la ayuda y asesoría del arquitecto Rafael Valencia que se pudo elaborar un proyecto de sala: “Eso fue en el 2004 y nosotros estuvimos en la construcción de la sala durante dos años. Cinecelarg3  se abrió el 11 de noviembre de 2006”.

Una hermosa sala alternativa que podría desaparecer como otras. Cinecelarg3 . Foto: Pablo Abraham

En el montaje también colaboró Alfredo Prendes, hombre ligado al cine pues pertenece al grupo familiar dueño y programador del Cine Ayacucho, que queda al frente de la Asamblea Nacional. “Prendes dirigió un equipo de técnicos y se logró técnicamente montar la pantalla que era muy difícil por la distancia y la angulación. Para el proyector de 35 mm tuvimos que mandar a hacer un lente especial a Chicago y traer una pantalla microperforada  especialmente para la sala. Y con ese esfuerzo, de los muchos trabajadores de Cines Unidos y de Cinex, viejos amigos trabajadores y  técnicos con mucha experiencia logramos abrir la sala, con butacas hechas en una fábrica que funcionaba en Cagua, estado Aragua.

 

Algo más que exhibir buen cine

Livio Quiroz es muy enfático en destacar la labor llevada a cabo en estos 13 años de funcionamiento del Cinecelarg3: “Nuestra tarea es difundir la cultura cinematográfica, exhibir toda aquella cinematografía que  no llega al país, es decir, no se ven en las salas tradicionales porque poseen un interés artístico y cultural que no es  rentable para las salas comerciales. Nuestra rentabilidad es cultural, pues además contribuimos en la formación de recursos humanos para el sector realizando talleres especiales de guion, producción, fotografía, apreciación de la obra cinematográfica y otros. Nosotros suplimos esas carencias, esas ausencias o pretendemos cubrirlas. Porque podemos exhibir películas de todas partes del mundo (europeo, independiente USA, latinoamericano, asiático….)  aunque no tengan distribución en el país pues tenemos una protección, ya que no perseguimos fines de lucro; incluso podemos exhibir una película una o dos veces para que el público tenga la oportunidad de apreciarla, porque de otra manera le sería imposible hacerlo en una sala de cine”.

El otro aspecto son los talleres de formación impartidos en la sala “dirigido a los jóvenes que egresan de las universidades o que están en proceso de realizar sus primeras obras y necesitan la práctica de cómo se escribe el guion, cómo se hace la preproducción, la producción, la puesta en escena; en fin, todos esos aspectos técnicos  que requiere la realización audiovisual”.

Para los niños la experiencia de ir al cine en grupo es inolvidable Foto: Eres mamá

Pero la formación de un nuevo público también se basa en la atención hacia los niños, una actividad que lamentablemente no se está realizando con la intensidad de años atrás “cuando recibíamos la visita casi diaria de colegios con niños de los barrios de Caracas y del estado Miranda, a los que les exhibíamos ciclos sistemáticos de películas, abordando desde el lenguaje de Chaplin, pasando por la modernidad de la animación digital, etcétera. Eso les permitía acceder a un cine distinto al que habitualmente les pueden ofrecer tanto las salas tradicionales como la televisión”.

Un programa de cine infantil le permite a los niños disfrutar más la película : Foto Carambola.info

Livio Quiroz defiende esta labor argumentando que el “cine nacional necesita de un buen espectador”, alegando que la existencia de los prejuicios hacia la calidad del cine nacional es por las fallas en la formación de un espectador capaz de escoger bien una película determinada: “Como lo hemos verificado a lo largo de estos 13 años –y en mi caso desde que comencé por allá en los años 90 como exhibidor- es que en uno o dos años tú puedes ver cómo se forma un espectador.  Si uno le crea el hábito de saber leer la ficha técnica, por ejemplo, de entender que en la producción de una película interviene un número importante de artistas, que no solo son los actores , el camarógrafo o el sonidista, sino que hay un conglomerado de creadores que participan en la realización de una obra y el espectador empieza a distinguir por ejemplo, la calidad del guion, de la fotografía, del vestuario, de la composición del encuadre, de los diálogos, de la historia… a distinguir las películas efectistas, las que están llenas de efectos especiales, de aquellas que se expresan básicamente a través de la imagen, de la calidad visual pura de la composición… Ese espectador, si comienza desde la infancia o desde la adolescencia, cuando tenga edad autónoma de seleccionar la película que desea ver, será  capaz de distinguir el producto comercial estándar de aquellos que expresan honestamente su ámbito cultural”.

 

Continuar pese a las dificultades

La crisis del país nos ha golpeado por todos lados. Si la asistencia a las salas comerciales ha disminuido en un 15,7 %, según un artículo publicado en El País de España (https://elpais.com/cultura/2019/10/23/actualidad/1571799863_301201.html), esto mismo ha ocurrido con la sala Cinecelarg3. “A nosotros se nos ha hecho muy difícil por esta bajada de la frecuencia de público”,  comenta Quiroz sobre un público que “está asistiendo más ahora los fines de semana, es decir, viernes, sábado y domingo. Hemos tenido que bajar los horarios” – de 5:00 y 7:00 pm cuando se abrió la sala ahora los horarios son 4:00 y 6:00 pm- “por la inseguridad reinante, el problema con la electricidad, el de transporte… todos esos factores han incidido. Y el otro factor es el económico. En este país la prioridad es la alimentación y la salud. Eso ha hecho que a nosotros se nos dificulte mucho mantener la sala operativa”.

No se cumple la Ley

En la vigente  Ley de la Cinematografía Nacional, a las  salas alternativas les corresponde un incentivo otorgado por el Centro Nacional Autónomo de Cinematografía (CNAC) para cubrir el déficit financiero  de su actividad. Ese incentivo proviene de la recaudación vía Fonprocine, administrado por el CNAC, de un porcentaje fijo (5%)  deducido del pago del boleto en  taquilla realizado por los espectadores en salas comerciales, así como también de una contribución parafiscal  de las importadoras de películas extranjeras y las televisoras de señal abierta y por  suscripción.

Lamentablemente este incentivo no se ha otorgado en estos dos últimos años lo que ha puesto en grave riesgo la continuidad de la actividad de la sala Cinecelarg3, “pues los costos operativos no se pueden cubrir con la taquilla, aunque tengamos funciones todo el día desde las 8:00 am. Eso es  imposible, pues  el precio de nuestro boleto está un 70% por  debajo de  las sala comerciales, aunque nosotros pagamos los impuestos y repuestos técnicos igual que las salas que operan con interés puramente mercantil”.

Resumiendo el panorama dramático de las salas de arte y ensayo, solo en Caracas, el Cine Prensa no está funcionando, la Sala de Arte y Ensayo Cine Corpoindustria de Maracay cerró en 2002, la sala La Previsora desde 2013, el Centro Plaza cerró en 2015, mientras la sala Margot Benacerraf, una de las que integró en principio el Circuito Gran Cine, se mantiene activa en su misma sede, ahora denominada Unearte, pero como parte de la red de la Fundación Cinemateca Nacional, con una programación de lunes a viernes. En su perfil, Cinecelarg3 es la única que permanece en nuestra capital, mientras en Valencia hace lo mismo Patio Trigal, con los esfuerzos también del Teatro Baralt, el Cine Club de la Universidad del Zulia y el Centro de Arte Lía Bermúdez en Maracaibo.

El Cine La Previsora, una Sala de cine alternativo, se recordará por su excelente programación y buena ubicación.

Apoyo al mejor cine del mundo 

Para enfrentar este problema financiero del Cinecelarg3, Quiroz ha ideado un plan para no tener que bajar la santamaría o, mejor, no apagar  el proyector: “Me he planteado la creación de un Fondo de Apoyo al Cinecelarg3 que consiste en una figura jurídica  con una cuenta bancaria a través de la cual, los espectadores o instituciones públicas o privadas pueden contribuir, desde un bolívar o un dólar, hasta la cantidad que sea conveniente aportar con el fin de lograr cubrir los costos operativos y el mantenimiento técnico de la sala. Al respecto, hice un sondeo previo entre las muchas personas que asisten a la sala; incluso, algunos de ellos ya han hecho aportes especiales. Puedo decir que muchos de los repuestos y de los materiales que se usan han sido donados por particulares, y la sala se mantiene abierta gracias a esas contribuciones”, Y también de la persistencia del propio Livio Quiroz y de Zulay Espinoza, ambos cumpliendo varias tareas al mismo tiempo: Taquilla, portería, proyección, limpieza… además de la programación, labor esta que implica la búsqueda y control de calidad de las copias a ser proyectadas.

La reacción positiva de las personas a la propuesta de Quiroz de este Fondo de Apoyo al Cinecelarg3 lo hacen ser  “optimista al creer que la sala va a seguir abierta pese a la crisis económica”.