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Coloritmo es…

Alejandro Otero y Mercedes Pardo ocupan un sitial de honor en las artes plásticas de Venezuela y el mundo. A los Coloritmos del artista guayanés la Sala TAC le rindió su merecido homenaje.

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De la muestra  A la búsqueda de los Coloritmos de Alejandro Otero  de la Sala TAC del Trasnocho Cultural, derivaron conferencias, visitas guiadas y otras actividades. Entre ellas tuvo lugar un conversatorio llamado En la honra de un legado realizado por dos hijos de la pareja de los consagrados artistas, Mercedes Margarita y Alejandro José Otero Pardo, quienes deleitaron al público presente en la sala,con un relato lleno de emotividad, recuerdos e información sobre la vida y obra artísticas de sus padres. Asimismo disertaron sobre la Fundación que crearon para registrar y resguardar ese legado.

Por su parte , Juan Ignacio Parra y Rafael Romero, autores del libro Los Coloritmos de Alejandro Otero. Catálogo Razonado –volumen que originó la exposición –  la tarde del 7 de noviembre , en la segunda parte del encuentro, ofrecieron una charla sobre los coloritmos y por la experticia con la cual discurrieron sobre un tema que estudiaron por 20 años, y también por la síntesis que lograron en torno al  trabajo y el talento de Alejandro Otero, queremos compartir con nuestros lectores, el contenido de esta interesante conversación.

Juan Ignacio Parra S. y Rafael Romero se dieron a la tarea de estudiar y clasificar los Coloritmos de Alejandro Otero por dos décadas y  el fruto de su encomiable labor quedó estampado en un libro,  mostrado en una exposición  y explicado de viva voz por su realizadores. Foto : Esfera Cultural

–Para entender qué es un coloritmo – dice Rafael Romero, doctor de Historia del Arte de la Sorbona, museógrafo y curador- por lo menos habría que entender las obras que anteceden a los coloritmos de Alejandro Otero.  Su formación escolar se produce dentro de la corriente figurativa, que imperaba en esa época en Venezuela, pero ya en Europa habían aparecido manifestaciones de la abstracción, etc. Entonces, Alejandro hace una deconstrucción de la forma en una serie llamada Las cafeteras. Allí, a partir de un objeto figurativo, de una especie de jarra-cafetera, él va abstrayendo la estructura lineal y espacial, hasta llegar a la más pura linealidad de ese objeto, y finalmente se queda solamente con el espacio blanco, infinito. Es en ese momento cuando se hace por primera vez, una obra abstracta en Venezuela.

Línea inclinada es un espacio blanco con líneas coloreadas inclinadas- continúa Romero – y   si vemos esas primeras obras, o nos topamos con los murales de la Concha Acústica (que lamentablemente están destrozadas, abandonados y que nunca han sido recuperados), si observamos el dibujo preparatorio de esos murales, podemos entender  perfectamente la evolución y la preocupación fundamental de Alejandro por la línea y por el color, que por primera vez, el conjuga.

–Y así nace el Coloritmo – afirma quién perteneció a la directiva de diversos museos en Venezuela  – justo en  la época cuando Alejandro Otero con la señora Mercedes Pardo participan en el Proyecto de Integración de las Artes. En el momento cuando el arte moderno estaba buscando espacios más amplios, estaba buscando salir de los salones de las casas, salir de los cuartos a espacios públicos que de alguna manera tocaran y abrazaran la arquitectura. De allí el formato del coloritmo; un formato inusual para la época cuando los cuadros estaban sobre un caballete o en un marco. Éste era más apto a abrir los espacios. En efecto, el coloritmo nace para adaptarse a nuevos espacios y constituye en sí mismo un objeto pictórico pero está hecho para la linealidad; – el color , la línea y el ritmo- en una suerte de expansión hacia el espacio.

–En ese ámbito – prosigue el destacado conferencista-  viene la evolución de la obra de Otero  hasta  llegar  a los coloritmos. No se si Mercedes  Pardo o el mismo Alejandro, decía que cada uno de los coloritmos es una obra en sí misma que puede ser tomada como una obra individual, pero al mismo está relacionada con el coloritmo que le antecede o que le sigue.Por demás, a lo largo de la carrera de los coloritmos que son 90 aproximadamente hay    diferencias que hacen como pequeños conjuntos, es lo que podríamos llamar  una clasificación y es lo que Juan Ignacio Parra hace en su  Catálogo Razonado que es agrupar por primera vez los coloritmos en familias.

En la foto cortesía de la Sala TAC/ Yuri Liscano, una panorámica de la exposición » A la búsqueda de los Coloritmos de Alejandro Otero».

Los coloritmos, los coloritmos, los coloritmos – comienza su exposición  Juan Ignacio Parra  coautor del libro » Los Coloritmos de Alejandro Otero. Catálogo Razonado»y afirma: » Creo que  es importante saber cuál es la diferencia entre un artista cabeza de fila, y un artista productivo, importante, interesante,  pero que no es  lo que los franceses llaman,chatee de file . La diferencia básicamente es que éste transforma el arte de su país y con un poco de suerte, el arte universal.»

–Pocos artistas pueden decir eso en Venezuela – prosigue Parra – y estamos en presencia de uno que sí lo logró. Alejandro lo logró. Eso es excepcional. Alejandro era importante para el arte venezolano, porque de una manera u otra introduce la abstracción en Venezuela. Pero resulta que esa descomposición de las famosas  cafeteras, es una abstracción tiene que ver con otra tendencia que aparece veinte años y  treinta años más tarde y  que Alejandro aflora, toca y se retira cosa que lo convierte en una figura importante en el ámbito de los artistas internacionales.

–Alejandro – explica el conocedor de arte –  veinte o treinta años antes que se enuncie el minimalismo, toca el minimalismo con sus líneas inclinadas sobre fondo blanco .Tenían que pasar treinta años para que  Weimar  desarrollara el concepto de minimalismo.  Y solo por eso,  Alejandro Otero  tendría un lugar en la historia universal de la pintura, pero además está  toda su trayectoria en los coloritmos, toda su trayectoria en sus esculturas que ratifican una y otra vez  su trascendencia  dentro de  la Historia del arte venezolano y universal.

— Son pocos los artistas venezolanos que han logrado eso – reitera Juan Ignacio Parra –  Alejandro lo ha logrado con creces . Ha entrado por la puerta grande, ha transitado por los pasillos de la notoriedad sin esperanza y sin hacer alarde de ello. Alejandro muere, pensando que quizás lo logró, pero no está seguro, porque a él siempre le preocupa no estar en la vanguardia y siempre le preocupa que el arte llegue a un lugar donde él no ha llegado. Esta inquietud  que le embarga se repite y es el drama de su vida. Siempre, cuando llega al final de una serie, se encuentra vacío. Cuando llega al final de una serie de los coloritmos, tiene que hacer un nuevo camino y siempre sus viajes y desplazamientos lo orientan a ser un pintor original; quiere ser un cabeza de fila y es allí donde vemos cuáles son sus obras más importantes.

— Yo definitivamente – dice el autor del Catálogo Razonado de los Coloritmos de Alejandro Otero   –  creo que la descomposición de las cafeteras  y de los espejos y de todos los objetos tridimensionales, es una de ellas.  Pero como una persona que  llevo  20 años estudiando su obra, creo firmemente que en los años 50 ningún  artista latinoamericano ha desarrollado una serie tan completa y tan importante, como los coloritmos de Alejandro Otero, principalmente los que fueron realizados desde 1955 a 1957.

Un compendio de 20 años de investigación y la clasificación de 90 coloritmos en series o familias se encuentran en esta obra de Rafael Romero y Juan Ignacio Parra Foto: Esfera Cultural

–Como dijo Rafael-  destaca el investigador –   los coloritmos  todos se parecen y sin embargo todos son distintos, hasta ahora yo estoy seguro que pasamos 20 años estudiando los coloritmos, tuvimos 20 años frente a los ojos, las diferentes etapas de los coloritmos, del 1955,56,57,58,59, y 60  hasta que nos dimos cuenta que había una evolución , que se puede individualizar y señalar y así  llegamos a la conclusión que hay 9 momentos o grupo de obras que se asemejan entre sí y  que son producto de los anteriores  y  anuncian los que siguen. Digo 9  aún cuando son once ,porque hay dos categorías especiales;  Los coloritmos en movimiento que fue una sola experiencia, y los coloritmos  que no tienen familia que tienen un único ejemplo y que por alguna razón que solo él sabe, no continuó. De esos hay cuatro.

En su Catálogo Razonado, Parra establece en 15 el número de coloritmos que puede llegar a tener una familia. Otros grupos tienen dos. Pero en todo el conjunto se ve la evolución . Por ejemplo, cuando empezamos el libro pensamos que se podía hacer una exposición en Caracas, sobre la evolución estilística de los coloritmos que explicase la clasificación  anunciada en el catálogo razonado del libro. Pensamos que se podía hacer,  porque había 75  coloritmos en Venezuela y 15 en el extranjero, sin embargo hoy en  día, ese número es exactamente lo contrario. Hay  75 coloritmos  en el extranjero y 15 en Venezuela . Con 15 colorismos  no se puede hacer una muestra de toda las clasificaciones que hay pero se intentó  mostrar algunas clasificaciones importantes. Por ejemplo,  en esta pared hay dos clasificaciones importante.  En coloritmo uno y el tres son como formas geométricas, individualizadas, coloreadas,  flotando en el espacio, eso sencillamente le da un ritmo y un movimiento a la obra, y de acuerdo al ángulo desde el cual miremos esas formas geométricas pueden llegar a desplazarse. De allí viene el color y el ritmo.

En este punto de la charla interviene nuevamente Rafael Romero para destacar  otro rasgo distintivo de Alejandro Otero como lo era su capacidad intelectual y analítica. Al respecto señala : «Alejandro es el único artista venezolano  y uno de los muy pocos latinoamericanos, que deja una obra escrita . Su  producción literaria  escrita, análitica, crónica, es realmente una fuente inagotable de conocimientos  donde el se refleja como ser  humano y como artista y donde él habla de lo que está  pasando en el arte en general. El sostenía que quería ser un hombre contemporáneo, un hombre que estuviera al día, totalmente. Por eso perteneció a la vanguardia y militó en un movimiento que pretendía romper con la pintura venezolana del pasado,Afortunadamente Artesano Group se dedicó a publicar dos libros uno ,escrito por el propio artista y otro sobre Alejandro.

Publicaciones de Otero y sobre el artista se exhibieron en la muestra. Foto cortesía de la SalaTAC/ Yuri Liscano

Otro rasgo distintivo del artista venezolano que  trae a colación Juan Ignacio Parra es el cuestionamiento permanente que Alejandro Otero hacía del arte y de su propia obra. «El no rompe con la tradición de la pintura en Venezuela el rompe con su propia obra todo el tiempo. Al terminar una serie, queda  como agotado, no sabe para dónde ir y allí es la grandeza de Alejandro; cada vez produce una obra más interesante, más hermosa que puede o no ser más importante que la anterior», asegura el investigador de arte.

Desde el punto de vista humano, Rafael Romero narra cómo Alejandro Otero podía ser un príncipe en su sofisticación, lenguaje, gusto en gastronomía  etc. pero al mismo tiempo podía ser un simple campesino cuando estaba con campesinos. Tenía la virtud de ser un personaje sumamente accesible y fácil. Hablaba como hablamos todos los venezolanos,  gustaba de lo venezolano, guayanés, paisano  mío, donde la geografía y la vida social que de la Región de Guayana, Upata y el Manteco fueron inspiración y luz par él. Mercedes Pardo es una de las personas más encantadoras que yo he conocido. Igualmente oscilante. Podía ser una gran dama de sociedad y una madre de familia y amiga con unos cuentos deliciosos todo el tiempo, con una finura en la cocina y eso de alguna manera suma a la personalidad y a la apreciación que uno tiene de los artistas. En el caso de Alejandro;arte y vida estaban hermanadas y era una sola cosa.

Esta foto muestra dos series diferentes de coloritmos; en ambas se aprecia el desplazamiento de las formas, característico en los coloritmos. Foto cortesía de la Galería TAC/ Yuri Liscano