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El crítico no debe tenerle miedo al pensamiento

Para Alfonso Molina y Luis Bond el análisis cinematográfico es necesario para enriquecer cualquier obra del séptimo arte.

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Dentro del mundo cinematográfico son muchos los involucrados en el proceso de creación, exposición y difusión de una película. Sin embargo, no todos los roles son reconocidos puertas afuera o, incluso, dentro del mismo medio. Los críticos de cine forman parte de este grupo, a pesar de que su trabajo redimensiona el film y lo acerca a un público potencial.

Es cierto que la crítica, en todos los ámbitos, se ha posicionado como algo exclusivo para el consumo de una minoría entendida en el tema y que, más allá de eso, no todo el mundo comprende realmente cuál es el rol que cumplen los críticos del séptimo arte. En Venezuela este oficio siempre ha existido, sin embargo los medios en los que se publica han fluctuado en el tiempo.

Alfonso Molina, crítico de cine con años de experiencia, considera que el principal requisito para que este oficio se mantenga, es comunicar el análisis que se hace en algún sitio, no basta con que existan críticos y se queden en el enunciado. Luis Bond, crítico y guionista, suscribe esta idea y agrega que la situación país ha influido en la merma de los medios físicos donde se practicaba el análisis cinematográfico.

Del papel a la web

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Cada vez son más los expertos en esta área que han migrado a lo digital, en los periódicos tradicionales son pocas las columnas de crítica que se mantienen y las revistas especializadas, como Encuadre, desaparecieron del mercado. La mayoría de lo que se hace actualmente en cuanto análisis fílmico aparece en portales web o en blogs personales cuyo alcance y público son variables.

Bond explica que la ausencia de publicaciones especializadas ha generado que se dispersen en el espacio virtual los pocos que se escriben crítica. Sin embargo, han surgido iniciativas individuales como Ideas de Babel, creada por Molina en 2006, que logran agrupar en un mismo portal el trabajo  de varios especialistas. A pesar de que esta página nació como un blog personal, la falta de medios llevó a varios críticos de cine a utilizarla para expresarse.

“La idea de crear un blog llegó cuando quise volver a escribir. Varios amigos me dijeron que les gustaba lo que hacía y comenzaron a enviar sus textos. Con el pasar del tiempo me di cuenta que quién menos escribía era yo, así que decidí convertirlo en una página web, un espacio para las ideas”, expresa Molina con respecto al portal cuyo lema es “el poder de la crítica”.

Así mismo, el año pasado, un grupo de cineastas, guionistas, comunicadores sociales interesados en el análisis fílmico creó el Círculo de Críticos Cinematográficos de Caracas C4. Fundado por Sergio Monsalve, Pablo Gamba, Robert Gómez, Luis Bond, Edgar Roca, Sebastián Cova y Patricia Kaiser cuenta, en la actualidad, con 17 miembros adherentes. Su objetivo es reunir a aquellos que hacen crítica en Venezuela y brindarles un espacio para reconocerse como gremio.

¿Dónde están los críticos?

Luis Bond. Crítico y profesor. Cortesía: BTL Venezuela

El concepto de crítico de cine y, por ende, quiénes pueden ser catalogados como tal, no está claro. Tanto Molina como Bond coinciden en que un buen texto de crítica tiene que presentar un análisis de la película escogida y brindar un aporte a  la realización cinematográfica. “Un crítico de cine es alguien que va a ver una película y analiza profundamente la obra. Habla de aspecto técnico, del contexto histórico, del subtexto de la historia. No se queda en el me gustó o no me gustó”, puntualizada Bond.

A parte de la Universidad Central de Venezuela, que forma principalmente en crítica, o los cursos de análisis cinematográfico que dicta la Escuela Nacional de Cine, esta actividad no se estudia en espacios formales sino que se desarrolla en la práctica. De hecho, Molina afirma que todos somos potenciales críticos, pero que hay que cumplir con ciertos requisitos fundamentales: “tener un conocimiento base de cine, conocer los clásicos, saber cuáles han sido los movimientos y dedicarse a ver películas”, para poder hacer un análisis completo.

Además, establece varios niveles de crítica. La que se hace en medios de comunicación masivos, que debe manejar un lenguaje simple para que todos los lectores puedan comprenderla. Aquella que se publica en medios especializados, donde la audiencia está mucho más definida y conoce más sobre el tema. Y el nivel más profundo, que se hace en libros en los que se analiza la obra de un autor con más detalle.

También es usual confundir la labor del crítico de cine con el trabajo que hacen los comentaristas o los influencers. La diferencia está, esencialmente, en el grado de profundidad con el que se aborde una película. “Mientras que el crítico busca ahondar en la lectura cinematográfica, los comentaristas y los influencers se quedan en la superficie. En el me gustó o no me gustó”, asevera Bond.

No toda crítica debe ser negativa

Alfonso Molina, crítico y publicista. Cortesía: Ideas de Babel
Alfonso Molina, crítico y publicista. Cortesía: Ideas de Babel

Otro prejuicio contra el análisis fílmico es que se piensa que toda crítica, si es buena, debe destruir la película. Esta creencia ha calado hondo no solo en el público lector sino en los mismos escritores y cineastas. Pero, en realidad, un buen análisis es aquel que aporta y que es capaz de poner en relieve aquellos aspectos que no se habían salido a flote, tanto positivos como negativos.

Bond manifiesta que hay muchos críticos que están “vetados de los estrenos nacionales” por miedo a que escriban mal sobre el film. “De las 20 películas nacionales a mí me invitarán a 10”, puntualiza. Por su parte, Molina considera que no se le puede tener miedo al pensamiento y que los cineastas más inteligentes son los que aceptan la crítica. “Siempre que se escriba con respeto, no debería haber problema”.

Para impulsar el análisis cinematográfico no queda sino escribir. Adaptarse a los espacios digitales e impulsar la creación a través de las herramientas que brindan. Romper con los prejuicios que rodean a la crítica y entender que es necesaria para enriquecer el mundo del cine. “Más allá del culto a la superficialidad, no creo que haya otro motivo que merme la crítica. Cada vez hay más páginas dedicadas al cine en la web, de todos los idiomas y de todos los tipos”, concluye Molina sobre ese oficio.