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Del dicho a la obra de arte hay un intrincado trecho (2)

Del andamiaje carcomido y contaminado de la sociedad venezolana actual, Yuri Liscano , curador y conocedor de las artes visuales , presenta a cuatro artistas que vinculan su obra a la dolorosa realidad de Venezuela.

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Con el fin de personificar el artista que surge del contexto dibujado en la entrega anterior, Yuri Liscano presenta a cuatro representantes de la corriente de creadores, Dianora Pérez, Génesis Alayón, Rodrigo Urbina y Malu Valerio que se ocupan de la sociedad en su conjunto y de alguno de sus  aspectos más críticos. Por ejemplo, la violencia de género , la corrupción y el narcotráfico, la mentira o en ocultamiento de la información,  e inclusive se detienen en el anacronismo de los símbolos patrios y sus modificaciones.

 Dianora Pérez

Lo construído y lo verdadero

Dianora Pérez (Caracas, 1981), viene trabajando desde hace unos años, la “estética del deterioro”. Producto de su investigación ha desarrollado un sin número de obras que discurren sobre casos de violencia, corrupción, presos, asesinatos o narcotráfico, en Venezuela y fuera de nuestras fronteras. De manera muy estructurada, hace un acercamiento a partir de una idea, con la cual logra construir su propia forma de comunicación.

El Libro Rojo de Dianora Pérez. Foto cortesía de la artista

Quiero hacer referencia en este casoa la serie[Per] VERSIONES, de la Colección Dimensión Fractal (2015-2017). Allí combina el lenguaje braille con impresión tipográfica, por una parte sensibiliza y por otra, pone en convicción cómo se ejerce el poder para corromper.Esta serie está compuesta por cinco libros de artista (El Libro Rojo, El Libro Blanco, El Libro Azul, El Libro Dorado y El Narcolibro) donde recopila la memoria de hechos violentos ocurridos en Venezuela desde finales de la década de los 90 hasta la actualidad. Se trata de un registro hemerográfico acucioso ante su interés por documentar estos hechos y dejar huella de una realidad.

En palabras de la artista: “El Libro Rojo (2015), es dedicado a los presos que se encontraban en el Sebin entre el 2004 – 2015; El Libro Blanco(2016), a todos los muertos víctimas de las acciones políticas desde el 2002 al 2016; El Libro Dorado(2016), presenta una investigación sobre los problemas que ha generado la explotación ilegal del suelo del Estado Bolívar, entre 2006-2016; El Libro Azul (2016), es sobre la explosión de la Refinería de Amuay  en el Estado Falcón (Venezuela), tragedia sobre la cual no existe una completa data oficial de los muertos, ni respuestas alguna respecto a los desaparecidos y todas las víctimas  y el El Narcolibro (2017), es producto de la investigación sobre el tráfico ilícito de estupefacientes y sustancias psicotrópicas, así como del lavado de dinero en Venezuela desde el 2007-2015” Dispuestos cada uno en una caja, pone en evidencia el poder gubernamental para hacer de la corrupción una legalidad incuestionable.  “Cada libro es una dura metáfora de silencios, abusos del poder, censura y oprobio”, sintetiza la artista.

EL libro azul de Dianora Pérez: Foto cortesía de la artista

Pérez, no trabaja su obra sobre una solución rápida o evidente, más bien es compleja y difícil de digerir. En muchas ocasiones requiere de la explicación por parte de la artista. ¿Deconstrucción del fenómeno tratado? Ella utiliza elementos que le son útiles, que tienen otro uso, capaces de generar múltiples significados, para construir y profundizar en el pensamiento, introduciendo un lenguaje oculto y eliminando toda imagen.

 Génesis Alayón

La realidad de un país

Nuestra dinámica social se simboliza en las pinturas documentales de Génesis Alayón (Villa de Cura, estado Aragua, 1995 – vive y trabaja en Mérida). Las perreras (2019) en la obra de esta artista, son un subterfugio producto del colapso de los sistemas de transporte, mientras que  Patrones de recorrido (2019) entraña un dialogo con la fragilidad y la ausencia. En esta representación, diez trayectos son intercalados uno detrás de otro junto a dos pinturas y evidencian la dificultad, el riesgo y la tensión vehemente de los pasajeros al trasladarse sobre la platabanda de un camión. En fin, una metáfora de nuestra atropellada y violenta  sociedad actual.

La Perrera es uno  de los medios de transportes más denigrantes para los usuarios Foto: Génesis Alayón

Alayón describe así el caos diario: “… hoy el tema de transporte público en Venezuela se encuentra en una de sus más graves crisis; déficit de unidades, inexistencia de repuestos y escasez de gasolina, han creado la necesidad de nuevas –pero precarias– formas de movilización: las perreras son camiones donde una multitud de personas se aglomeran en pocos metros cuadrados  sin asientos para desplazarse a un lugar determinado. “

Ambas obras son una pregunta, un testimonio, que abre un espacio semántico a una posibilidad de que se diga la verdad. Cuestiona, al mismo tiempo que informa (algo que sabemos) pero, también reclama por una solución ignorada, que en sí misma es su sustento y fundamento.

Rodrigo Urbina 

El Himno Nacional al revés

La premisa de Rodrigo Urbina  es que son tres nuestros símbolos patrios. A la bandera se le agregó una estrella y en al escudo se giró la cabeza del caballo; ambas alteraciones se hicieron en tiempos de “revolución”. El himno nacional es el único que no ha sido modificado. Sonata sin Gloria (canción patriótica) (2017-2018), es un ensayo, una versión, una variación y transformación de nuestro glorioso himno, para denunciar al sistema político impuesto y su consecuente división social .Es “puesto en reverso, al cual se le han añadido elementos de manifestaciones públicas ocurridas en los últimos 30 años en Venezuela”, señala el autor.

Su intención es una protesta pacífica y al respecto Rodrigo Urbina (Maracaibo, 1995) afirma: “Poner en revés” el himno nacional, busca revertir en hechos literales, como un ejercicio básico, todo lo que el himno nacional representa, en la búsqueda de reflejar en un producto concreto la esencia propia, no solo del complejo fenómeno poder/estado en Venezuela, sino del comportamiento colectivo en la sociedad venezolana contemporánea” versa “…. sobre el poder, un clamor por la paz, por los derechos humanos y el cese de la corrupción y el caos reinante.”

El uso del himno nacional, en realidad es alegorizado con la marcha atrás, en invertir su sentido e ir atrás en el tiempo, en contra de su sentido original, para revertir la tragedia nacional, en lo político, lo social y lo económico, así como la degradación de las libertades fundamentales, en búsqueda de la restitución de nuestras instituciones democráticas. Pone de manifiesto la indignación, el miedo y la desesperanza al incluir y distorsionar sonidos de cacerolas, pitos, consignas y gritos.

El audio se puede escuchar : https://soundcloud.com/rodrigourbina/sonata-sin-gloria-cancion-patriotica

 Malu Valerio

Investigación social y arte.

Las recientes obras Malu Valerio (Cumana, estado Sucre, 1982 – vive y trabaja en Caracas) están muy cercanas al trabajo social y la investigación documental. Utiliza bordado y apliques sobre tela para representar lo delicado de la situación y su fragilidad. La Regla. De la Segunda Orden (2018) pone de manifiesto el control social impuesto y “realiza un ejercicio de otorgamiento de santidad a un grupo de doce mártires venezolanas contemporáneas, quienes se han auto infligido un camino de martirios que va desde la admisión de relaciones con parejas violentas a la adopción de oficios de riesgo –prostitución, escort y dama de compañía–“señala Valerio.

En su libro textil Malu Valerio borda el retrato de las víctimas de violencia de género que registra. Foto: cortesía de la artista

El libro textil, hace referencia a casos de mujeres migrantes venezolanas que han fallecido por causas vinculadas al género y al  fenómeno de la diáspora, producto de la situación política y económica en que se vive en el país. En cada caso está bordado un retrato, sus datos personales, profesión, forma de agresión y lugar.

Por último

Al transitar por la ciudad, no es posible reconocer a las personas, mucho menos advertir la expresión de su rostro… solo los ojos hablan de desasosiego. Es difícil en un momento como el actual, una petición de “paciencia” o a la “calma y cordura” palabras pronunciadas por Eleazar López Contreras, al asumirla transición en 1936, después de la tiranía de Juan Vicente Gómez. Valen sólo si se emplean en pro de una metamorfosis radical del país que nos permita pensar en las ansias de cambio, de un futuro mejor, con aires de esperanza, libertad, de gobiernos más justos, responsables, inclusivos y economías sustentables. Las obras de arte a las que hice referencia , son un grito más de nuestra sociedad, una interpretación de la existencia, y en con  definitiva una exhortación a decir que aquí estamos con nuestras conciencia y voz propia.