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Detectives y visiones: impresiones sobre el “Freud” de Netflix

La serie " Freud" de Netflix se adhiere al género del thriller para explotar un crimen horrendo tanto desde el punto de vista psicológico como paranormal.

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 “Freud” es una producción alemana – austríaca lanzada al mercado en marzo de este año, y ambientada en la Viena de finales del siglo XIX, cuando el padre del psicoanálisis comenzaba a desarrollar sus teorías sobre la histeria. La dirección ha estado a cargo de Marvin Kren y el guión fue escrito por él mismo, junto a Stefan Brunner y Benjamin Hessler. En el elenco destacan los austríacos Robert Finster (en el papel principal) y Georg Friedrich, así como la suiza Ella Rumpf.

Lo particular de la serie está en su concepción postmoderna, la cual se expresa en las subtramas del conde y la condesa de Hungría y la vida del veterano de guerra y oficial de policía Alfred Kiss, historias que convergen con la de Freud, como una red que hace olvidar dónde se empezó a tejer porque ninguna de las tramas puede ser modificada sin que se deshagan las otras. Esta relación no convencional entre los personajes y sus vivencias, evidencia lo que el filósofo francés Jean-François Lyotard mencionó a finales de los años setenta sobre las nuevas tendencias en el ámbito cultural. En resumen, que ya no habría necesidad de lo que conocemos como los “grandes relatos”, esos que promueven valores universales, porque ahora vendría una proliferación de pequeñas historias, más centradas en representar las voces propias de cada personaje y, como en el caso de “Freud”, cada una perteneciente a un género o subgénero en particular.

” Freud” representado por el actor Robert Finster en la serie de Netflix

En el caso de la serie de Netflix, lo sobrenatural se manifiesta en las visiones de Fleur Salomé, médium y protagonista femenina. Su participación en la trama es muy importante porque da pie a que aparezcan elementos dignos de un thriller psicológico, como la distorsión de la realidad o el paroxismo de la angustia. La sutileza en este caso está en que se trata de una angustia que ha sido desplazada. Tomemos por ejemplo la escena del episodio piloto en la que una niña es secuestrada y finalmente hallada mutilada. Sabemos lo que ocurrió, gracias a las visiones de la médium, quien reconstruye los hechos en su cabeza, pero mientras lo hace experimenta en su cuerpo y su voz la angustia y el dolor que vivió la menor- Esto sugiere a la audiencia que un crimen tan horrendo, difícilmente puede ser narrado por quien lo vive y es casi imposible que sea descrito a través de un relato meramente explicativo de cómo sucedieron las cosas.

Ella Rumpf  es la actriz que encarna a la médium Fleur Salomé en ” Freud”

 

Además, las visiones de Fleur Salomé siguen los patrones de ese tipo de thriller en cuanto a que ella misma está sometida a un nivel de estrés producto de su encierro en el ámbito doméstico, donde sus anfitriones controlan sus movimientos y le espían, para que no pueda darse cuenta de que sus poderes están siendo utilizados en beneficio de ellos. El resultado es que a medida que la serie avanza, los estados de agitación de Fleur Salomé se convierten en episodios de histeria – como se concebían en aquella época –  que la  ponen en trance y le permiten descubrir los crímenes más horrendos de la ciudad. En este sentido, destaca la exposición de los asesinos ejecutando los actos más atroces exhibiendo su cuerpo desnudo, cubierto totalmente con la sangre de la víctima o en situaciones del día a día de su trabajo, lo que hace que la serie se acerque a los límites del terror psicológico, pues se muestran con crudeza los órganos y la mutilación, con el fin de explorar los aspectos más oscuros de la mente humana.

 

Esa relación de lo sobrenatural con el género detectivesco es una de las principales características de la serie y permite explorar una de las fortalezas del guión. En “Freud”, los crímenes son resueltos a través de las visiones de la médium, pero no basta con que ella los vea, hace falta la inclusión de elementos como la cocaína o el vino, por ejemplo, para que algunas manifestaciones de la perversión o ciertos estados de ánimo, afloren.

 

En cuanto al principal problema de la serie, considero que los guionistas pareciera que quisieran gastar todo el potencial de su carrera en unos pocos capítulos. Los primeros incluyen animales, crímenes, conspiraciones, judaísmo, predicciones, compromisos matrimoniales, flashbacks, dinastías, duelos, cámaras de tortura, ocultismo y nos quedamos cortos. Así, se deja ver que el objetivo sería no querer escatimar en detalles, pero nada.

La reconstrucción de un crimen apelando  al mismísimo  “Sigmund Freud”,  en la médula de esta serie de Tv.

Sin embargo, el Freud interpretado por el actor austríaco Robert Finster sí brilla. Su actuación es más digna de una biografía que de esta serie detectivesca con tintes sobrenaturales, porque se asemeja al verdadero carácter del padre del psicoanálisis, de quien se dice que era mesurado y reflexivo.  Sin embargo, estos rasgos trabajan al mismo tiempo a favor del género mencionado, en el cual un policía experimentado o jubilado necesita tener una mente fría para que junto a su compañero de trabajo y contraparte – en este caso Fleur Salomé – pueda salir a resolver crímenes. Lo sorprendente en este caso es que la figura del psicoanalista se ve disminuida por la cantidad de cosas que suceden a su alrededor en los primeros episodios, y porque curiosamente él no cree en la ciencia y tampoco espera que le den algún Nobel. Se deja llevar por la médium, la interroga, le explica sus hipótesis y la sigue en sus visiones hasta el final. Este detalle no es irrelevante, particularmente en la actualidad, cuando el psicoanálisis va de retirada en las academias en favor de teorías sobre el cerebro y los beneficios de los psicofármacos, tan cuestionados al mismo tiempo. En este sentido, sin duda, se trata de una serie de nuestra época.