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Directores de fotografía: los pintores de la luz

Según Cezary Jaworski, Jesús Ayala y Gerard Uzcátegui los encargados de la cinematografía son la mano derecha de los realizadores.

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Para que una película llegue a la pantalla debe pasar por muchas etapas y, sobre todo, por innumerables personas que trabajan en distintas áreas  hasta que los espectadores puedan mirarla. Los actores son los protagonistas visibles; detrás de ellos están el director, el guionista, el productor y también, el director de fotografía. La labor de este último es fundamental para lograr que un film se vea bien y esté acorde con la estética que propone el director para la historia.

A pesar de la que imagen tiene gran peso dentro de una  película, los encargados de ella no suelen ser reconocidos por el público, a excepción de los cinéfilos y grupos especializados. Mediáticamente tampoco han tenido mucha cobertura. Son los actores y los directores, quienes se llevan los titulares de los medios informativos. El culto que existe en la actualidad por los cineastas se afianzó en las décadas de los 60 y 70 con las escuelas de cine. Antes eran vistos como técnicos, al igual que los directores de fotografía, quienes se continúan   percibiendo así.

A los últimos, solían considerarlos como “inferiores” en la jerga de la producción cinematográfica. Sin embargo – pese a que el aspecto técnico es fundamental en su trabajo-, la manipulación de la luz, el color, el espacio y el movimiento es lo que los convierte en piezas esenciales para recrear un espacio visual emocionalmente significativo.

Grandes hitos del cine como Ciudadano Kane innovaron gracias a sus directores de fotografía. Este es el caso de Gregg Toland, cuyo trabajo llevó a Orson Welles  a compartir los créditos de dirección y producción. En esta categoría también entran Gordon Willis con The Godfather, Michael Chapman con Taxi Driver, Janusz Kaminski con Schindler’s List y, más recientemente, el mexicano Emmanuel Lubezki conocido por Gravity o The Revenant.

En Venezuela, así como en el resto del mundo, los encargados de la fotografía en una película comenzaban como asistentes y  aprendían el oficio con la práctica. Posteriormente, las universidades comenzaron a incluir su estudio en el pensum. En la actualidad, entre las menciones de la carrera Medios Audiovisuales en la Universidad de Los Andes, se encuentra la cinematografía.

 Así, los directores de fotografía Cezary Jaworski, desde la experiencia; Jesús Ayala, desde la vocación; y Gerard Uzcátegui, desde el estudio, comparten sus testimonios en el desempeño de esta área del cine en el país.

Cezary Jaworski: La alquimia del cine

Cezary Jaworsky

Cezary nació en Polonia y lleva, al menos, 20 años en Venezuela. Recuerda que de pequeño quería ser marinero, pero a los 10 u 11 años el cine lo atrapó. Solía escaparse de clases, junto a un amigo mayor que él, para ir a ver películas; y su casa, gracias al trabajo de su padre, estaba llena de fotografías. Capaz por esa razón comenzó a capturar imágenes a través del lente y a maravillarse con la “alquimia” que se daba en el cuarto oscuro.

El cine análogo era un misterio, era más mágico que ahora”, admite cuando habla de sus primeros trabajos. La cámara solo se prendía cuando todo estaba listo; la película era muy costosa y solo duraba cuatro minutos. Se hacían ensayos antes de filmar para que todo saliera como se tenía previsto. En cambio ahora, con el cine digital, todo se graba y también los costos se reducen. A pesar de la nostalgia que lo invade por los film en 35 análogo, Cezary reconoce que lo digital abre las puertas del cine a más realizadores.

Sin embargo, al margen de las diferencias técnicas, las tareas que debe cumplir el director de fotografía se mantienen. Sigue siendo el responsable de la parte visual de la película, coordina el movimiento de cámara, la iluminación y el color. Además, Jaworski destaca la relación cercana que debe tener el director de fotografía con el director de arte y con el director del film. Entre los numerosos cineastas con quienes trabajó destaca Diego Rísquez por la buena relación de trabajo que lograron.

cezaryEl encargado de la fotografía es quien ayuda al director a echar el cuento, a transformar esas palabras en imágenes. Debe tener conocimientos de historia del arte, composición, psicología del color e iluminación. Es una tarea bien importante y de mucha responsabilidad. La imagen debe ser adecuada a la historia que se quiere contar”, explica.

Así mismo, considera que la historia es lo fundamental en una película, pero el 70% de lo que se proyecta es visual. Por lo tanto, al momento de leer el guión es indispensable visualizarlo en imágenes. “Yo trato de imaginar cómo puede ser el color, el contraste, los movimientos de cámara y la visión de la película desde el principio. No es bueno tener un estilo, cada película requiere cosas distintas. En tal caso, mi estilo es tratar de hacer las cosas muy bien”.

Jesús Ayala: La pasión por filmar

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Desde el primer momento en que Jesús conoció el trabajo audiovisual se enamoró. Fue gracias a su hermana, quien trabajó en producción, que se integró al mundo del cine. Desde ahí, pasó por todas las tareas del departamento de cámara y ahora se desempeña como director de fotografía. “Hay dos caminos: el empírico, que se mide a través del mérito y la trayectoria; y el académico que corresponde a estudios universitarios ”, explica.

Aunque realizó estudios en la Escuela de Cine y Televisión María Cristina Capriles, considera que su verdadera formación es el resultado de la experiencia. Comenzó como tercer asistente de cámara, ahí se encargaba de llevar y traer equipos. Aprendió que tipos de lentes usar, así como los formatos. Al escalar a segundo asistente tenía bajo su responsabilidad todo el material fílmico y el cuarto oscuro portátil. Sus últimos pasos en el recorrido los dio como primer asistente, junto al director de fotografía. Estaba encargado de crear las atmósferas de luz, la temperatura y manejar el foco.

chucho“Este trabajo es muy delicado, sales con las tablas en la cabeza o con mucho éxito. No hay términos medios, se requiere mucha precisión”, puntualiza. Hacer una película es como una gran sinfonía, cada departamento debe estar entrelazado y trabajar en conjunto. El director de fotografía, con el apoyo del encargado del arte, se convierte en la mano derecha de quien dirige el film.

Cada género marca ciertas pautas en el tratamiento de la luz y la escogencia de los lentes. No es lo mismo una comedia, para la que se usan lentes angulares con el fin de captar “la gestual” de los actores, que un drama en el que los lentes teleobjetivos destacan las expresiones. Para Jesús el realismo mágico es uno de los géneros con los cuales se siente más cómodo. Le permite jugar con la temperatura del color y cumplir ciertas constantes que aplica en los esquemas de luces.

“Yo veo mucho mi entorno natural y observo cómo puedo emular lo que encuentro en una representación audiovisual. Hay muchas cosas que ocurren por feeling”, comenta. Le gustaría seguir en la trayectoria y trasmitir sus conocimientos, dejar un legado. “Esto no se acaba, fue amor a primera vista y seguirá siendo así. Para mí no es un trabajo sino un disfrute”.

Gerard Uzcátegui: la imagen como forma de vida

Los páramos andinos y la ciudad de Mérida fueron el escenario de los años de estudio de Gerard en la Universidad de Los Andes. Ya de adolescente había comprado una handycam con la que tomaba fotos y hacía videos, así que fue natural para él elegir, en quinto semestre, la mención en fotografía; a pesar de que también la dirección llamaba su atención. A su vez, en la decisión influyó el campo de trabajo que podría tener dedicándose a esta área.

Como director de cine cada proyecto lleva mucho más tiempo. Hay que pensarlo, producirlo y ejecutarlo. En cambio, los encargados de la cinematografía pueden hacer dos o tres películas al año, además de complementar con comerciales o videos musicales. Independientemente del tipo de cine o producto audiovisual la labor del director de fotografía es la misma: es el encargado de llevar a imágenes lo que dice el guión.

gerardPara Gerard el documental es una de las formas de narrar en las que el fotógrafo cumple una parte fundamental. “El director tiene una idea, perspectiva y punto de vista, pero la puesta en escena la decide uno, te conviertes en un correalizador”, explica. Por el contrario en las pautas comerciales, no hay tanta libertad creativa, más bien se ejecuta lo que el cliente pide y además se trabaja con muy poco tiempo. “El mundo de la publicidad es como el gimnasio que te mantiene en forma para hacer luego algo más artístico”, puntualiza.

El director de fotografía trabaja al servicio de recrear la estética de un cineasta, por lo tanto parte del reto es poder transformarse según las exigencias que presente cada trabajo. A pesar de eso, el estilo personal se cuela en las imágenes y podrá verse en algunas películas más que otras. “Dependerá del director con quien trabajes si abre el espacio o no para que puedas ser más creativo, sin nunca perder de vista que la tarea es llevar a imágenes lo que otra persona pensó”.

Para Gerard lo ideal sería hacer dos largometrajes de ficción al año. Considera que es el mejor espacio para desarrollar su intensión artística, además de que dispone de más tiempo para trabajar. También le gustaría tener la disponibilidad para dirigir algún proyecto. “No me gusta dirigir por dirigir, las ideas deben madurar”, finaliza.

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