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Esso Álvarez : Soy, ante nada, socialista

Esfera Cultural conversó con el comunicador social en el marco de la exposición fotográfica "Estética del poder", donde muestra 33 años de trabajo fotoperiodístico

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Esso Álvarez es de baja estatura, robusto y saludable, probablemente gracias a la práctica de boxeo que realiza desde joven. Nació en Maracaibo (1960) y se crió entre esa ciudad y Caracas. Ahora, sentado en la Galería de Arte Nacional (GAN) donde expone su portafolio fotográfico desde 1980 hasta el 2013, conversa con Esfera Cultural sobre su vida y sobre la Estética del poder. 

Un día el joven Álvarez decidió mostrar a su madre una carpeta con los trabajos que hacía mientras estudiaba Ingeniería Agronóma, porque le rondaba la idea de dejar la carrera. Eran fotografías de catálogos, de revistas de teatro y de otros eventos a los que asistía en sus ratos libres. La mamá, entonces, le dio un consejo que aún hoy el afamado comunicador aprecia: “Si dejas la ingeniería y te  dedicas al periodismo y a la fotografía, te vas a morir de hambre. Pero si eso te hace feliz, cuenta conmigo”.

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Durante su juventud Álvarez trabajó como vendedor de cobre, plomo y zapatos. Antes había vendido melcochas y pasteles. También fue chatarrero y barrendero en talleres y fábricas, pero su vida cambió cuando consiguió el libro de poemas de Carlos Augusto León, Solamente el alba (1973), en uno de los espacios del núcleo de la Facultad de Agronomía de la Universidad Central de Venezuela ubicado en Maracay. El resto fue pasión. “Ahí me pregunté cómo haría para convertir esas metáforas literarias en metáforas fotográficas. Es entonces cuando comienzo a hacer fotografía de manera seria, sin pretensión. Me compré una cámara profesional porque hasta entonces tenía una de bolsillo”, recuerda el fotógrafo.

A poco tiempo de culminar la carrera en Maracay, en 1988 se cambió a la Escuela de Comunicación Social de la misma Universidad en Caracas. “Ahí comencé a trabajar en la revista Viernes con Juan Carlos Zapata y Manuel Felipe Sierra, quienes me insertaron en el periodismo con plena libertad para expresarme”, afirma.

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“No me considero fotógrafo y menos un artista, soy un comunicador”

Constante, apasionado, disciplinado y exigente, Esso Álvarez no se considera ni artista ni fotógrafo, sino comunicador. “Quizás porque  vengo de las ciencias, de la exactitud, de resultados concretos, mientras que en el arte no; el único poder que tiene el materializador de ideas, es su propio acto creativo dado con las herramientas que tiene a su alcance”, refiere.

Álvarez cuenta que el periodismo le abrió la puerta de lugares a los cuales no hubiese podido entrar de otra forma. Eso no quiere decir – insiste – que acepte regalos de nadie. “Soy mi propio mecenas. No he tenido que andar en grupos de poder, ni le he  mendigado  a nadie que me incluya en un sitio, porque siempre he tenido conciencia de donde vengo y me he ganado mi propio sustento”, puntualiza.

Precisamente de esa relación nace el título de la exposición Estética del poder. Esso señala junto al curador  Félix Hernández y el museógrafo Daniel Hernández, realizaron una lista con varios nombres y finalmente su propuesta sintetizó la idea que expone en la GAN.

La muestra está compuesta por 27 ensayos de fotografía realizados en 33 años de trabajo.“Expuse 22 ensayos que han obtenido premios nacionales e internacionales, seleccioné a los personajes que quise mostrar y fue una exposición hecha con afecto, con amor para Venezuela. Tiene una carga muy local y lo quise así para reivindicar al país en este momento político y coyuntural”, apunta sobre el trabajo.

Contrario a la opinión de muchos artistas y personajes de la cultura, el fotógrafo asegura que en el Venezuela las instituciones no están secuestradas por el poder. “A mí nadie me puso condiciones, ni me prohibieron nada. Todo fue con mucha libertad y fluidez”, dice al tiempo que agradece al personal del museo por haber reconocido su trabajo y presentado tal y como él quiso.

El futuro de Venezuela

Al preguntarle a Álvarez sobre cómo ve al país a corto plazo, asegura entre risas que si fuese adivino no lo diría, lo vendería. “Lo que si puedo decir es que aunque viva en una sociedad capitalista soy, ante todo, socialista“, dice y continúa: “Lo que ha pasado en el país en esta última etapa, es un proceso de aprendizaje hasta llegar a entender que no somos ni nunca lo hemos sido, “chéveres”. Que el ‘está barato dame dos’ ya pasó. Que desde 1914 cuando apareció el petróleo no hemos sido ricos y nunca lo seremos si esperamos que otros   solucionen las cosas”.

Esso Álvarez, considera que tras las elecciones, que se darán en su momento, vendrán cambios traumáticos especialmente para una oposición que en su opinión, no ha estado a la altura de capitalizar el descontento que hay en Venezuela. Reconoce que el país esta dividido tal y como lo refleja el catálogo de su exposición. Allí se ve una sombra en el medio; a la izquierda está Carlos Andrés Pérez y a la derecha Hugo Chávez. “De alguna manera ellos son cor responsables de lo que vivimos hoy en día, porque cada uno de ellos capitalizó políticamente todo ese descontento que había en un momento dado”, añade.

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Bolívar y yo

Acto seguido Álvarez cita Walt Whitman  y dice: ” yo me canto a mí mismo, me celebro a mí mismo y si eso les duele a muchos, lo siento, no hay otra vida y la mía quiero vivirla. Tengo 56 años y quiero celebrarlos”. La inauguración de su exposición coincidió con el natalicio de Simón Bolívar y él considera que no fue casualidad. “Somos dos hombres de las dificultades”, asegura.

Para el 2017 Esso Álvarez tiene invitaciones confirmadas para efectuar exposiciones fotográficas en el Museo de Arte Moderno Jesús Soto, en abril, en el  Museo de Mateo Manaure entre junio o julio y a finales de año y en el  Museo de Arte Contemporáneo del Zulia (Maczul). A México irá con una selección de los ensayos, que tendrán una óptica diferente a Estética de poder.

Personal

El nombre de Esso proviene de una promesa que realizó su padre, quien jugaba béisbol en un club petrolero marabino. En una ocasión dio un jonrón que pegó en un letrero de la compañía petrolera Esso y allí dijo: “cuando nazca mi primer hijo le pongo así”. Mantuvo la promesa.

Actualmente el fotógrafo se desempeña como profesor en la Universidad de las Artes (Unearte), escribe libros y otros apuntes. Cuenta que su película favorita es Mephisto de István Szabó y su cámara predilecta es una Leica que tiene a la mano incluso para fotografiar a quien lo entrevista.

Texto y fotos: Gerardo Rojas