Inicio»Artes Plásticas»Galería de Arte Nacional está llena de tesoros que pocos visitan

Galería de Arte Nacional está llena de tesoros que pocos visitan

La obra artística de maestros venezolanos de todos los tiempos se expone en la GAN. A pesar de tener una muestra completa, poco público se acerca a los espacios

3
Compartido
Pinterest URL Google+

El largo pasillo que antecede las salas de exposición de la Galería de Arte Nacional (GAN) está reluciente. El brillo contrasta  fuertemente con el concreto que recubre la Avenida México de Bellas Artes, oscuro y sucio. A escasos pasos de la estación de metro, una gran edificación resguarda la máxima colección de obras pictóricas de nuestro país. Son aproximadamente 9 mil obras nacionales depositadas en senda infraestructura inaugurada en 2009 por el fallecido presidente Hugo Chávez.

Ese corredor pulcro, aloja la tarde de este viernes 10 de marzo a un perro adormilado. A la izquierda, un terreno baldío y el cielo, enmarcan la vista hacia el Complejo Urbanístico Parque Central. Se siente una atmósfera diferente, se ha dejado el caos atrás. Cuatro personas,  transitan por el pasillo de bienvenida. Sin embargo, dentro, hay más visitantes que de costumbre. En breve se dará un concierto de boleros en conmemoración al Día Internacional de la Mujer.

imag5955

La escultura de Oswaldo Vigas, imponente, indica la cercanía a la puerta de la sala principal.  Pero antes de adentrarse, es menester ver al techo, iluminado por el sol, que se sostiene por unas vigas metalizadas. La edificación fue diseñada por el arquitecto Carlos Gómez de Llarena y posee un área total de casi 31 mil metros cuadrados, repartidos en tres plantas. Es el museo de mayor dimensión concebido en Venezuela y Latinoamérica, según la información oficial. Las áreas expositivas, ubicadas en el cuerpo central, suman 5 mil metros cuadrados. Numerosas oficinas, un sótano y una gran tienda de arte, complementan en el proyecto de la moderna estructura.

La GAN se creó oficialmente el 1ero de octubre de 1974 y abrió las puertas al público dos años más tarde, en el antiguo edificio del Museo de Bellas Artes, construido en 1938 por el arquitecto Carlos Raúl Villanueva. Sus impulsores fueron Miguel Otero Silva, Alejandro Otero y Miguel Espinoza, primer director de la institución. Ya desde la época de su inauguración se pensaba exportar las obras a una sede propia e incluso en el 88 se impulsó un proyecto para una nueva edificación, pero nunca se llevó a cabo. La galería estuvo alojada allí hasta el 2005, fecha en que se inauguró la primera parte de la nueva sede.

gggg

Al proseguir con el recorrido, atrás se deja la voz melódica que por esta tarde endulza el ambiente y distrae a los ancianos que la escuchan atentos. Detrás de la puerta principal, los colores hacen su trabajo y roban la atención del visitante que está a punto de tener una cita con el arte.

Es una cita, casi romántica, porque la soledad de la sala hace de la experiencia algo íntimo. Solo alguno de los cuatro o cinco guarda salas la interrumpen de vez en cuando. Hay quien te sigue con la mirada, hay quien te sigue con los pasos. El trato con el visitante es distante. El frío del aire pega en el cuello y las obras empiezan a aparecer una al lado de la otra, casi agolpadas como ráfagas de colores. Es fácil perderse, son demasiadas.

Al día de hoy son exactamente cuatro las exposiciones abiertas al público: Galería de Arte Nacional, 1976-2016. Memoria visual de un país; Mujer y creación en el arte venezolano; Reverón. Llenas de luz el Panteón Nacional y Poéticas del Horizonte. Hace pocos días fue la clausura de Estética del poder, una exposición del fotógrafo y comunicador, Esso Álvarez.

Entrando en materia

Cazar los nombres de artistas reconocidos es una tarea divertida pero también lo es descubrir otros talentos. José, un estudiante que acaba de llegar a Caracas desde Anaco, se detiene frente a Mantilla-plaza Bolívar, que es un tejido suspendido en el aire  obra del maestro de luz, Armando Reverón. Lo mira y lo fotografía con su celular. El joven comenta a Esfera Cultural que su tío desconocía la existencia de la galería, y eso que tiene toda su vida viviendo en la capital. Por su parte, disfruta la experiencia de recorrer los museos, como un turista, pero asegura que falta la orientación. Más allá aparece grandiosa una obra de gran formato de Carlos Cruz-Diez, y otras piezas geométricas de colores vivos.

dsgfg
Foto: María Laura Chang

El diseño de las calcomanías que identifican las obras impide, en muchos casos, su lectura. El papel transparente con letras oscuras se invisibiliza al estar adherido en paredes oscuras. Ocurre, por ejemplo, con el famoso autorretrato de Cristóbal Rojas, guindado junto a otros tres retratos, en una pared púrpura. La ficha es ilegible.

También lo es la  identificación de Miranda en la Carraca, que a pesar de ser de las obras más icónicas de Arturo Michelena y del arte venezolano, el texto literalmente brilla y se ausenta. Tomaron la consideración de utilizar para esta pintura una base plástica que sobre sale de la pared, pero las letras se esconden detrás de un reflejo de la luz. Solo se aprecia el resplandor.

imag5976

Las fichas que se pegaron en las paredes blancas sí se leen correctamente. Es allí donde están impresos los nombres de los artistas venezolanos más influyentes de todas las épocas. Alejandro Otero, Jacobo Borges, Camille Pisarro, Gego, Mercedes Pardo y Marisol se intercalan los espacios con Martín Tovar y Tovar, el mismo Michelena y el renombrado Reverón.

Y es que la riqueza cultural que se exhibe en todas esas paredes es indudable. Como un resumen del arte venezolano, en sus diversas manifestaciones resulta el paseo por los espacios. La referida exposición de Mujer y creación en el arte venezolano, aborda el período comprendido entre 1923 y 1989 con una selección de obras de la colección de la Fundación Museos Nacionales, y aporta una visión amplia y global acerca de la presencia y participación de la mujer venezolana en el arte del siglo XX. Se unen a la muestra, Lía Bermúdez, Solange Arvelo, Mary Brandt, Elsa Gramcko, Luisa Palacios, entre otras.

imag5978

Precisamente Los boxeadores, de Luisa Palacios, ese que adorna la portada de la edición de MonteAvila de la novela Campeones de Guillermo Meneses, goza de su fragmento de pared. Más allá está una gran virgen, obra de la Premio Nacional de Artes Plásticas, Azalea Quiñones. El tapiz de Solange Arvelo es la última cereza, roja, del pastel. Se impone desde el techo hasta el suelo y entre las hebras de tela, el espectador se pierde.

Allí, detrás de ella, está la puerta hacia las dos exhibiciones restantes. Poéticas del horizonte, que agrupa el trabajo de un grupo de jóvenes creadores, bajo la guía del fotógrafo Efraín Vivas, resulta interesante. Es el resultado de varios talleres de fotografía, en el que los aprendices  captaron el paisaje nacional desde una perspectiva diversa. Desiertos, mares y llano, predomina en la muestra.

reveron2web
Foto: Francisco Arteaga CH

La escalera de madera oscura que lleva hasta la última trascendente exposición, brilla. La luz, de forma muy atinada, alumbra mucho más este nuevo espacio que el resto de la sala. Allí, Armando Reverón es creador y protagonista. Los originales de las obras cuyas reproducciones se divulgan en los vagones de metro, reposan silenciosas. Fotos del maestro, también tienen su espacio en la pared.

La experiencia en esta exposición es inigualable. Aquella pared amarilla y los tonos claros característicos de las obras de Reverón, juegan con las luces de los faroles. La muestra es completa, brillante y compacta. Visitar Reverón. Llenas de luz el Panteón Nacional, ilumina.

reveron1web
Foto: Francisco Arteaga CH

Mejoras 

En julio de 2016, el presidente Nicolás Maduro anunció la aprobación de un fondo de 1500 millones de bolívares para la ampliación y culminación de las obras complementarias de la Galería de Arte Nacional, específicamente la construcción de una plaza y la recuperación de obras plásticas. Se desconoce si realmente se le otorgó ese monto completo, pero de acuerdo con una fuente interna que prefirió mantenerse en el anonimato, una parte de ese dinero si fue destinado al acondicionamiento del depósito de obras.

Asimismo, la incorporación de un ascensor para mover las obras y para la adquisición de nuevos  aires acondicionados estaban en la fila de ese dinero. Sobre la plaza, poco se ha dicho.

Personal de la GAN aseguró a Esfera Cultural que una de sus principales preocupaciones es el escaso público que asiste a los espacios. La creación de actividades dirigidas a  diversos públicos les ha permitido abrir las puertas a nuevos asistentes.