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“Es hora de ampliar el repertorio de la acción colectiva en protesta”

A través de "Acción y creación" se invitó al público a conocer un poco más sobre la protesta pacífica e idear nuevas estrategias en la resistencia

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Comenzó como clase, se transformó en un taller y culminó como una jornada de protesta pacífica en una librería capitalina. Se trata de Acción y creación, una actividad que se realizó la tarde de este jueves 11 de mayo en la Librería Lugar Común de Paseo Las Mercedes coordinada por José  Gregorio “Cheo” Carvajal, quien se identifica como militante urbano por la viandancia  y peatón activo de Caracas. Los invitados fueron la psicóloga social María Teresa Urreiztieta y el director del Instituto ProDiseño, Jaime Cruz.

La idea era evaluar la historia reciente de movimientos sociales por todo el mundo, observar cómo a través de la protesta pacífica éstas fueron mediatizadas y sugerir algunas formas novedosas, aplicables en nuestro contexto, para que así se impongan sobre la violencia que detonan pequeños grupos durante las manifestaciones nacionales. Se espera que mañana viernes, las ideas que salieron de esta actividad se discutan con voceros y dirigentes del movimiento opositor y finalmente puedan ser llevadas a la calle.

En las palabras introductorias, Carvajal dejó claro que la intención de realizar esta discusión abierta al público no es desprestigiar o criticar las estrategias actuales, sino buscar unas novedosas.  También justificó las acciones de algunos manifestantes. “La violencia es un recurso tan humano como la paz. A ella se recurre para someter a otros o para defendernos de otros. En ese sentido entendemos las respuesta violentas de algunos jóvenes venezolanos, que es mínima ante una violencia que está oculta para muchos, que es la del gobierno”, expresó en principio.

Insistió en que las piedras y molotov, que ciertamente usan algunos jóvenes  que se apropian de la vanguardia de cada movilización, son ínfimas en comparación a la que aplican las fuerzas del Estado. Sin embargo, logran excluir de la protesta a una mayoría completamente pacífica, pero que en ocasiones hasta los aplaude. Lo que alarma, apuntó, es el saldo que ha dejado esta estrategia. No solo muertos, heridos y detenidos, sino también el hecho de que internacionalmente se pueda impulsar la matriz de opinión que agrupa a toda la oposición en un solo saco de violentos.

“El sentido de llamar a protestas no violentas, no es un ejercicio de buenismo o comeflorismo, sino justamente un ejercicio para profundizar el entendimiento dentro y fuera de nuestro país de que la violencia, en mayúsculas, es del gobierno”, apuntó e invitó a pensar en formas de protestas que se conviertan “simbólicamente” en un gran puño que los desenmascare y los golpee.

De la teoría a la práctica

Antes de mostrar los ejemplos de las manifestaciones internacionales más representativas que estudió y pudo documentar, la profesora y doctora en Psicología social y política, María Teresa Urreiztieta explicó que esta iniciativa nace como respuesta  a las  inquietudes que personas le han planteado en la calle y que resumen muy bien la inquietud de gran parte de quienes intervienen en esta ola de protestas.

¿Viene un desgaste de la participación en las marchas? ¿La lógica del todo o nada está surgiendo efecto entre las partes que se confrontan? ¿Es la lógica de la confrontación y la violencia un instrumento eficaz de avanzada para continuar este ciclo de protestas? ¿Habrá que desmontar el discurso heroico, épico, de estudiantes mártires, guerreros, osados que luchan y ponen su vida, su pecho, por la historia de Venezuela? ¿O hablar de ciudadanos que están de pie, trabajando, interpelando, interviniendo, construyendo una ciudadanía que exige derechos y deberes?

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Responderlas, no es algo que se pueda hacer en una tarde. La intención es que sirva de abreboca al punto central de la tarde: la protesta no violencia. Para llegar hasta ahí, la psicóloga trajo a colación una descripción bastante teórica pero muy ilustrativa sobre qué es un movimiento social y cuáles son los ejes o sentidos que se incluyen en ellos.

Urreiztieta define los movimientos sociales como acciones colectivas conscientes, planificadas, organizadas, flexibles, horizontales e incluyentes. Este último punto es importante subrayarlo porque se asume que uno de sus propósitos es  convocar a los demás actores a que se sumen contra el mismo adversario.

El movimiento social se convierte, entonces, en un gran actor colectivo, que tiene voz y sus propias demandas, pero también es precursor de una sociedad que vendrá, presuponemos más democrática integrada por “Mensajeros del futuro” según los llama la experta.

La resistencia, es uno de los principales aspectos que caracteriza a quienes pertenecen a uno de estos movimientos. La resistencia a una situación de opresión, de desigualdad. Sin embargo son tres los sentidos que deben identificarse en cada movimiento social, para que pueda evaluarse como tal.

El primero es el de la injusticia. Ésta los enciende y los hace organizarse para lo que es importante un segundo sentido: la identidad. Hay que construirla y tenerla clara. ¿Quiénes somos? ¿Con quién nos identificamos? Pero también ¿quiénes son mis adversarios? Y ¿a qué audiciencia estoy hablando? Finalmente, pero no menos importante, el sentido de poder. Los recursos de poder que disponemos. Ejemplo, materiales humanos, físicos, pero también el capital simbólico.

La profesora mostró en una presentación cientos de fotos de protestas no violentas que formaron parte de los movimientos: antiglobalización, de finales de los 90,  15-M o los indignados , entre 2011-2015 y Nuit debout o noche en pie, que se llevó a cabo el año pasado en Francia.

Protestas que quizá no son familiares en el contexto venezolano,pero que destacaron en su momento, fueron: acampadas, sentadas, performance temáticos diurnos o nocturnos, vigilias, fiestas, procesiones por el luto,  jornadas de estudio y reflexión en calles y plazas, bicicletadas por la paz, recorrido por las embajadas, gran pintada de carteles y pancartas para poner en los balcones, paro laboral de 15 minutos, contraconferencias y debates para la reflexión y evaluación de la acción colectiva, talleres, conversatorios, foros, juicios populares en las plazas -al gobierno, a las instituciones-, cineforos, acampadas sorpresa, cadenas humanas alrededor de instituciones públicas, slogans y temas, boicot a productos e instituciones cuyos dueños son adversarios, consultas ciudadanas.

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Una rápida evaluación del panorama

Jaime Cruz, antes de invitar a los asistentes a crear propuestas, compartió unas reflexiones que tomó del estudio de la estadounidense Erica Chenoweth. Ella, durante años, estudió todo tipo de movimientos y manifestaciones en el mundo entero desde 1900 hasta 2016 y los resultados  indicaron que: el éxito de las no violentas supera dos veces a los violentas. Asimismo, refirió que a lo largo del tiempo el éxito de las luchas pacíficas ha ido incrementando, al contrario de las que no lo son.

Otro dato resaltante que obtuvo de la investigación es que se calcula que en las manifestaciones exitosas tienen entre 3,5 a 5% de la población participando. Para lograr este nivel de actuación es preciso que sea pacífica porque ésta es una propuesta más inclusiva: se convoca a mucha más población, diversidad de género, edades e ideologías. El último punto que se evaluó y destacó es el que va más allá en relación al propósito del movimiento. «No es solamente transformar la situación actual sino preguntarnos a dónde vamos. El resultado de las manifestaciones no violentas, tiende a ser más democrático que las violentas», apuntó.