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«El Inca», letal en el amor

La película venezolana basada en la vida del famoso boxeador se centra en la historia de amor y su experiencia deportiva

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La escena de un hombre completamente fuera de sí que confiesa haber asesinado a su esposa entre balbuceos y palabras, da comienzo a un largometraje con sello venezolano basado en hechos reales. Se trata de El Inca, la película estrenada a finales de noviembre y dirigida por Ignacio Castillo Cottin. El film recrea la trágica historia de amor entre la estrella del boxeo y su esposa, así como las peripecias deportivas del reconocido personaje nacional.

Alonso Moleiro, periodista, Luis Bond, crítico de cine, y el propio Ignacio Castillo Cottin, participaron este sábado 10 de diciembre en el cineforo conducido por Trino Márquez en el Trasnocho Cultural y conversaron sobre la película frente a un público gratamente sorprendido con el film. Si muy bien la pieza cumple con todos los elementos necesarios para ser una historia cinematográfica, algunos aspectos de la vida real de “El Inca” dejados por fuera,  y otros ficticios incorporados para lograr cohesión, generaron inquietudes en los espectadores.

Cineforo Trasnocho
Luis Bond, Alonso Moleiro, Ignacio Castillo y Trino Márquez

Lo bueno

Para Luis Bond, uno de los aspectos resaltantes de la dirección de Castillo Cottin al crear esta película biográfica o biopic es la “completa fidelidad a la historia”. El director, dice Bond, puede experimentar muchos géneros y no se ata a ninguno, en este caso se puede ver como sí se casa con la historia. “Es fácil que la historia se diluya si se intenta tomar el personaje y plasmarlo en pantalla tal cual, por todas las aristas que tiene. Ignacio decidió centrarse en la historia de amor”, indica el también profesor universitario.

Esta relación amorosa es el hilo conductor que en palabras de Bond “arropa toda la película” y que podría suavizar a su vez los prejuicios y juicios de valor que el espectador tuviese frente a un personaje tan polémico como lo fue Edwin Valero.

Bond califica de valiente el hecho de tomar una figura pública tan controversial y no arroparse en la controversia. “De lo que se habla es de una historia de romance que puede suceder en cualquier lado. Es una tragedia shakesperiana en donde lo que nos interesa y nos engancha es justamente la relación tormentosa entre dos personajes”, afirma y pone como ejemplo contrario la serie de Hugo Chávez que actualmente está produciendo Sony.

Asimismo, el hecho de no juzgar y de dejar en la mirada del público la consecución de la muerte de la esposa es otro de los grandes aciertos. “Que  «El Inca” se volvió paranoico, que el abuso de drogas, alcohol, los celos, los golpes en la cabeza, ¿qué fue lo que lo llevó a cometer el crimen? Si es que lo cometió además: queda por parte del público responderlo”, apunta y señala que dejar entre líneas todos estos aspectos es un gran reto. “Tomar una figura pública, dejar un final con el que uno mismo comienza a reconstruir y te deja pensando, es muy bueno”, finaliza Bond.

Atmósfera sobresaliente

Para Alonso Moleiro, la textura de la vida andina, merideña, que se recrea al comienzo del film tiene un atractivo muy apreciable. “Ver ese venezolano andino en su cotidianidad, me encantó”, indica el locutor. Asimismo, la actuación de Alexander Leterni y de Scarlett Jaimes como pareja protagónica y el resto del cásting le causó una favorable apreciación. “Estas historias se vuelven digeribles en la medida que tú te las creas,  que tengan algo que te seduzca”, asegura e indica que en este caso pasa así de principio a fin.

“El típico dilema de la descomposición, la onda centrífuga de  la descomposición que ya llegó a Los Andes y que hace que él llegue esa vida (delincuencial) sin ser necesariamente una mala persona, una vida entre el delito y lo legal, lograr esa aproximación sin juzgar, es rescatable”, indica  también Moleiro.

El locutor coincide plenamente con Bond en alabar el final de la película e incluso lo califica de “gran logro”. Hacer una triangulación como está presente en “La piel de Zapa” de Balzac o “una condensación del nudo argumental en tres elementos”, como refiere exactamente el periodista es para él algo brillante. “Es una licencia que corona una auténtica pieza cinematográfica. Es decir: ¿Qué hizo “El Inca”? Bueno matarse, lanzar todo su futuro por la ventana al matar a su mujer. Él mismo termina dándose cuenta y se suicida”, señala.

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Castillo Cotín hace hincapié en resaltar que todo en la película tiene un porqué e indica que el 80% de los personajes secundarios o son ficticios o tienen una mezcla de varios personajes reales condensados en uno mismo. Así ocurre, por ejemplo, con los entrenadores de El Inca, siempre presentes en el film, o el mejor amigo, que se divide en dos personajes diferentes.

El cineasta explica que decidió empezar el guión una vez que descubrió un elemento puntual. “En la medida que empecé a investigar me di cuenta de que sí podía haber un guión cinematográfico cuando descubro que hay un triangulo amoroso (…)ese era el elemento clave con el cual yo tomé la decisión de hace una película”, dice y explica que esto sucede porque al hacer una película biográfica se corre el riesgo de que quede como una mezcla de cosas sin concluir y fue precisamente esa segunda mujer lo que le dio la redondez necesaria para trasladar la historia al cine. “El reto era que la película funcionase así conozcas a “El Inca” Valero, así te guste el boxeo o no, porque respeta la estructura de un guión cinematográfico”, argumenta el director.

Teñido de rojo

Pero precisamente dejar temas por fuera causó cierta tensión. Edwin Valero tenía una admiración por el fallecido presidente Hugo Chávez que quedó tatuada en su pecho junto al tricolor nacional. A pesar de ser una relación importante tanto en su carrera como en su vida, el director decide dejar por fuera ese personaje, porque en su opinión “el tema político no entraba”. Chávez y Valero aparecieron juntos en varias ocasiones. El mandatario lo felicitaba en cadena nacional y “El Inca” no escondía su fervor chavista frente a la prensa. La acción de condensar toda esta relación con la simple aparición del tatuaje puede significar una cómoda decisión. Pese a ello, gran parte de la sala coinciden en que es una gran película.