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Jorge Luis Santos: “Mi problema es con la institución, no con la fe”

El fotógrafo venezolano Jorge Luis Santos García presentó su tercer libro de fotografía donde muestra un lado poco conocido sobre Semana Santa y contrasta la religiosidad popular con la religión

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Pido, prometo y pago es el título de la tercera publicación del fotógrafo Jorge Luis Santos García, quien durante nueve años documentó procesiones en cuatro localidades de Venezuela. En muchas de ellas los penitentes son promeseros de cofradías religiosas, familiares que tienen a alguien en la cárcel, madres que piden por sus hijos, exreos, buscados, enfermos que piden por su curación y muchos otros que piden a sus santos.

Durante la presentación de su obra, el autor se detuvo en el proceso de producción editorial  y su importancia tanto en el país como en el mundo. Explicó también, sobre la experiencia de contextualizar desde la génesis hasta la culminación de cada proyecto considerando que cada trabajo fotográfico parece un acto individual pero el resultado final es un trabajo en equipo.

“En el libro no hay fotografías con actores que simulan una puesta en escena, todo es auténtico. Con Pido, prometo y pago recorrí durante varias Semana Santa las localidades de Villa de Cura (Aragua), Tinaquillo (Cojedes) y Caracas, específicamente el centro de la ciudad y la parroquia Chacao”, dice Santos.

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“La opinión de los lectores me sorprende”, dice el autor de la publicación.

“Al principio no aceptaban que hiciera fotografías, preguntaban por qué y para qué, pero luego terminaba haciéndoles hasta retratos de familia. En Tinaquillo, uno de los maestros de cultura del pueblo me contó que en Caracas cualquiera hace alguna cosa y nadie le reconoce, mientras que en un pueblo como ese, siempre se sabe quién hace qué”,continúa.

Santos, cuenta con dos publicaciones previas, Palmero es fe y cerro (2011) y Pedregal, los mismos de ayer (2012), conservadas además en el Museo de Arte Moderno (MOMA por sus siglas en inglés), el Metropolitan Museum of Art, ambos en Nueva York, la Biblioteca Nacional de Francia, el Museo Nacional de Arte Reina Sofía de Madrid, así como en distintas bibliotecas de Venezuela, y explicó que el título de su libro recién editado, tiene que ver con el punto de vista del penitente, no de la religión.

Con 67 imágenes seleccionadas de más de 4.000 fotografías hechas por Jorge Luís Santos García, ninguna tiene fecha ni leyenda, pues el mismo autor considera que no les hacía falta. “Lo que pretendo es que el lector interprete libremente la publicación. Pido, prometo y pago prácticamente no tiene textos, los pocos que tiene no dicen mucho porque el principal interés es que cada quien tenga su lectura de lo que está viendo”, prosigue.

Un libro de fotografía, no un fotolibro

Editado por Gráficas Lauki, C.A. Pido, prometo y pago tuvo un equipo editorial que incluyó a Argenis Valdez en el diseño, textos del fotógrafo argentino Eduardo Segura, correcciones de Margarita Expósito Hervás, traducción al inglés de Paulette Alexandra Pagani Masson y como asesor editorial al Premio Nacional de Artes Pláticas (1991) Nelson Garrido.

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“La iglesia no logra controlar la religiosidad popular”, afirmó Nelson Garrido.

Precisamente Garrido destaca que lo interesante del proceso editorial, es que Jorge Santos consulta antes de entrar a imprenta, esto es fundamental. “El hecho fotográfico es un hecho reproducible como lo dice Walter Benjamin, y en los juegos del arte que son perversos, sobre todo el comercial, empieza la fotografía a acercarse a las artes plásticas”, dice y complementa “Muchos fotógrafos comienzan a decir que son artistas plásticos desdeñando el mismo hecho fotográfico, eso es una especie de rechazo al oficio donde surge la etiqueta del fotolibro como moda”.

“Un libro de fotografía tiene una gran dignidad, uno puede introducir ciertos elementos del arte contemporáneo en el, pero en el fotolibro esta la connotación de la etiqueta parecida a la de la posmodernidad. Pido, prometo y pago es un gran libro de fotografía con elementos contemporáneos, aunado a que publicar en estos tiempos es algo heroico y Santos lo ha logrado”, sentencia Nelson Garrido.

Sobre su aventura de concebir libros desde el 2010, Santos afirma que la persona que no hace nada no se equivoca y subraya: “yo guardé material de los palmeros de Chacao recopilado durante 12 años y de esta publicación durante 9. Para Pido, prometo y pago nunca estuvo planteado buscar financiamiento, “me propuse hacerlo con los panas a través de las redes sociales con una preventa, lo que me permitió cubrir el 37% del costo, esto es una experiencia que comparto con todos porque comprobé que sí se puede hacer”.

Acerca de sus referencias, Santos sostuvo que Luis Brito (Premio Nacional de Fotografía 1996) ha sido una de las más importantes. “Hay muchos fotógrafos que hacemos Semana Santa, pero Brito era un maestro en esto, en los rostros, el dolor, porque en definitiva, él no hacía el retrato para que le quedará bonito,allí el hombre estaba sacando sus demonios a través del tema de la religión, la locura y la muerte. Para mí, en parte, el sentido es el mismo por haber estudiado en colegio de curas, por eso digo que mi problema es con la institución, no con la fe”, concluye el autor de Pido, prometo y pago.

El abordaje del tema fotográfico en blanco y negro para Santos García es un lenguaje. “Como dice Ricardo Jiménez, el blanco y negro nos permite mentir mejor y porque siento que el color distrae. El blanco y negro tiene la particularidad de ser atemporal, más dramático, no me niego al color, pero veo muchos de mis trabajados en monocromo, quizás por mis referencias como Brito, Alexis Pérez Luna, Leo Álvarez, me comunico mejor en blanco y negro”.

Para los interesados en adquirir uno de los 500 ejemplares impresos en su primera edición de Pido, prometo y pago, este se encuentra disponible en distintas librerías del país así como vía web en www.jorgesantos.com.ve

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