Inicio»Teatro»José Luís Dávila dirige “Largo viaje hacia la noche”

José Luís Dávila dirige “Largo viaje hacia la noche”

En su evaluación de la obra de teatro "Largo viaje hacia la noche",Daniel Dannery pone el énfasis en cierta discordancia que encuentra entre la ambientación y la época, la música y el sonido, las actuaciones y la dirección de los actores. Sin embargo, el plato fuerte del montaje, es la historia narrada literariamente por Eugene O´Neill.

2
Compartido
Pinterest URL Google+

Eugene O´Neill
Eugene O´Neill es uno de los pilares fundamentales de la dramaturgia norteamericana; el “drama familiar” es uno de sus platos fuertes, y esta obra de la que hablaremos, una de sus piezas básicas. Heredan su obra otros autores como Edward Albee, Sam Shepard, Paula Vogel, y más actuales como Tracy Letts (por fortuna, autores vistos y montados en nuestra ciudad, en los últimos tiempos,  es decir, a distancia de unos cinco años).

Por ende, la noticia de que O´Neill suba a las tablas, es una señal de buena salud. (Tengo pendiente entre mis libros, un regalo que me hicieron el año pasado, donde está el díptico “Deseos bajo los olmos” y “Días sin fin”  sin leer y me comprometo a saldar la deuda con O´Neill, no sin antes leer “El teatro de la muerte” de Tadeusz Kantor).

Largo viaje hacia la noche, viene a ser la piedra filosofal de su autor. En ella, Eugene O´Neill exorciza los demonios familiares, entregando un drama costumbrista, ” pariente chejoviano”, de una familia (inmigrante irlandesa)que pasa una temporada en New London, Connecticut, con la intención de darle terapia a la matriarca. A Mary,le han descubierto artritis, se ha vuelto adicta a la morfina para calmar el dolor. Con su adicción, un progresivo deterioro hacia la locura, también la va aprisionando. Entre tanto, el hermano mayor y el patriarca, se consumen en el alcoholismo; el padre James, intenta sortear la situación evadiendo la realidad, con poca firmeza.

Citlalli Godoy junto al actor Antonio Cuevas, maestro y mentor del joven director José Luis Dávila Foto: Danniel Dannery

Al padre, su familia lo acusa de tacaño e indolente y el hermano mayor, Jamie, se torna soberbio y orgulloso;  prefiere robarle el whiskey al padre, que asumir la batuta que le corresponde como heredero al trono del entorno familiar. El más sensible de la casa, es el hijo menor, Edmund (personaje principal, autobiográfico*) sucumbe a una tuberculosis, mientras intenta, evitar el derrumbe de su  hogar, o  al menos rescatar sus piezas fundamentales de las cenizas; sus propias cenizas, pues Edmund, está tan perdido como el resto de sus familiares.

La situación trágica por la que pasó O´Neill en su temprana adultez, resulta el escenario perfecto para hablar sobre tópicos arquetipales; representaciones del dolor, la angustia, la enfermedad, y la familia como núcleo y sostén de nuestros temores, fracasos y frustraciones. Y sobre cómo darle batalla. Por fortuna, en la realidad, Eugene sobrevive a la tuberculosis, y  nos lega una obra poética valiosa y hermosa. Para ser desgranada, y pensada.

Sobre el tema del reconocimiento en el otro, Pirandello indagaba en “Uno, ninguno y cien mil”, y con tino de genio, pone en palabras la angustia existencial de cómo somos construidos a través de un reflejo de lazos: “¡Ah, ¿creéis vosotros que se construyen sólo las casas? Yo me construyo de continuo y os construyo, y vosotros hacéis otro tanto. Y la construcción dura mientras no se resquebraja el material de nuestros sentimientos y mientras dura el cemento de nuestra voluntad”. Sobre el particular  rezan parte de las últimas palabras de Mary, en el texto de O´Neill.

Juan Bautista y Citlalli Godoy en una escena de la obra fundamental de O´Neill Foto: Foto:Daniel Dannery

José Luis Dávila.
José Luis Dávila, es alumno del maestro Antonio Cuevas, al que considera su mentor. Para la ocasión se ha valido de su maestro para encarnar el rol del padre James, junto a un equipo de amigos, y también constantes del escenario, como Citlalli Godoy,Daifra Blanco, Juan Bautista y Agustín Segnini.

Dávila, recurre a cierta poesía del color (luminicamente) contemporánea, para narrar un drama de inicios de siglo XX. Entonces  la construcción del espacio resulta anacrónica con la edad de la obra. Por un lado el uso de los azules, rojos, y lavandas, intentan crear una atmósfera lacónica, pero no depurada y además a propósito de la música enfrentamos el  ensamble desajustado de la gaita irlandesa  junto con el sonido de los barcos, que pasan frente al faro, Estos elementos, indagan, en el cuento nocturno que Dávila nos quiere contar, a manera de drama espectral, una cierta languidez, un lenguaje estético en el que  también se hallan obras como: Jane Eyre, Pride and Prejudice y Atonentmen. Todas obras literarias que se enmarcan a finales de Siglo XIX, Inicios del XX  y que el cine se encargó  a lo largo de estos últimos  años de adaptar y vender una imagen estética en el film, que no siempre concuerda con  el libro.

En la obra de teatro en Caracas,  sus actores se mueven con seguridad, pero las actuaciones en general lucen con ciertos rasgos de indefensión, que se relaciona con con la forma como actor y director afrontan su dramaturgia. Por un lado. el actor  no entiende o no es entendido en su exploración de un personaje, por parte de la dirección, y por otro, las técnicas propias del actor, no tienen el ajuste de la dirección, y por todo ello hay un conflicto. La agonía del cuadro familiar, resulta entonces fría, y carente de verdad.

O´Neill podría ser visto bajo cualquier ojo creativo, lúdico, pero su dramaturgia se enmarca dentro de un naturalismo, que para ser logrado, debe estar depurado de todo vicio actoral, afectaciones, entorpecimientos y construcciones fonéticas sin armonía, dando paso a un juego muy sútil de miradas, silencios y vivencias (recordemos “La Casa de Muñecas” vista por el Theater Oberhausen, en la edición del 2012 del extinto festival internacional de teatro de Caracas. El de la 4ta.)

Juan Bautista intérpreta a Edmund, un alterego del autor Eugene ONeill. Foto Daniel Dannery

Dávila entrega momentos de ensoñación, sobretodo cuando extrae al personaje de Edmund de su tiempo diegético, convirtiéndolo en un testigo fantasmal del descenso familiar.  En mi opinión , los dos mejores momentos logrados de la pieza, tardíos, y escasos.

Con ésta, Dávila firma su ópera prima como director. Un texto arriesgado, pero de tesis. Se le aúpa a dejar de pensar que las cosas que uno piensa que son importantes, lo son realmente, y a partir de ahí a construir un imaginario personal; una <<revisión>> en toda regla.

Suerte en la competencia.

¿Dónde la puedo ver?
Largo viaje hacia la noche, es la tercera propuesta -de ocho-, a estrenarse en el espacio plural del Trasnocho Cultural, ubicado en el centro comercial Paseo Las Mercedes. Viernes, 7:30 pm, sábados y domingos, 7pm. Las entradas pueden ser adquiridas a través del site www.trasnochocultural.com o por ticketmundo.

Próximo estreno:La Misión de Heiner Müller dirigida por Andreina Polidor.

*Como curiosidad, Edmund, es el nombre de un hermano muerto de Eugene O´Neill, por tanto, el dramaturgo decide apropiarse  del nombre de su difunto hermano menor, en el drama.