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Kubrick es un recuerdo apenas de Doctor Sueño

Cuarenta años después, estrena lo que se antoja secuela del clásico The Shining, pero sin ningún efecto nostálgico

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La historia es de Stephen King, y muy de este autor tan celebrado, pero acaso el airado matiz de la protagonista de aquella The Shining de 1980 deba tenerse en cuenta. La actriz Shelley Duvall se sentiría aludida en un reparo que el autor de la novela hiciera al director de la adaptación, como el orbe entero sabe, no otro que Stanley Kubrick:»El resplandor (The Shining) fue un éxito. Stanley Kubrick escogió una novela de segunda categoría para realizar una película de primera categoría”, declaraba Duvall en respuesta a una de tantas reconvenciones que el entonces joven novelista hiciera del resultado cinematográfico debido a un, ya para entonces, maestro del cine de todos los tiempos. A King le parecía que el personaje femenino resultaba uno de los más misóginos vistos en una película. En fin, la diatriba siguió por un tiempo y pasó. Hoy por hoy, la pieza es un clásico indiscutible del género de horror; mérito que las audiencias conceden a ambos autores sin consideración alguna por los complejos de uno y otro.

El director de » El resplandor » Stanley Kubrick

Las secuelas cinematográficas demoradas en el tiempo como es Blade Runner 2049 a Blader Runner, la obra maestra del cyber punk dirigida por Ridley Scott para estrenar hace tanto como 1982, son oportunidad para la añoranza; el reencuentro de una generación con una película que marcó a fuego su alma. Y si en la …2049, el director Denis Villeneuve sí tributa devotamente de la original y prodiga secuencias de desgarradora nostalgia; tal vez no pueda decirse lo mismo con la recién estrenada Doctor Sueño (Doctor Sleep), continuación de The Shining tras un hiato de casi 40 años. Esta vez, el maestro venerable es King, quien impuso el guion, vale decir, lo escribió él mismo a partir de la novela homónima, Doctor Sleep. Y se buscó a un director mucho más joven, John Flanagan, especialista en la cinemática del horror a la americana.

Jack Nicholson en » The Shining» y  Ewan McGregor es Danny en » Doctor Sleep»

El escocés Ewan McGregor hace el papel de Danny, el niño que le hablaba al dedo índice y recorría los pasillos del fantasmal Hotel Overlook en un triciclo en largas y silentes secuencias de seguimiento. Pero, ahora es un cuarentón largo, cautivo de la botella y sin rumbo, ni mujer ni familia, ni perro que le ladre. Así que emprende la clásica huida de sí mismo hacia algún pueblo pequeño e intrascendente en el vasto territorio de la Unión. Ahí topa con un hombre bueno que lo recomienda para un trabajo como enfermero en un geriátrico y lo persuade de asistir a las reuniones de Alcohólicos Anónimos. Danny Torrance se deja llevar con la mejor disposición y aparta la botella. Ahora sobrio, recupera en forma muy intensa los poderes adivinatorios de aquel niño que comerciaba con fuerzas invisibles. Empieza a comunicarse telepáticamente con una encantadora niña, hija de una aburguesada y apacible pareja interracial. Ambos, Danny y Abra, la niña, tras un tanteo paranormal, terminan haciendo equipo para enfrentar el mal que habita “El Resplandor”, esa fuerza extraña que enloqueció tiempo atrás al infortunado padre de Danny, el pobre de Jack, the dull boy de la máquina de escribir.

Sería malicioso pensar que King haya querido vindicar su soberanía absoluta del relato tanto tiempo después de la obra de Kubrick, con la eficiente puesta de Flanagan, tan eficiente que a ratos aburre.

Mike Flanagan , director de la película » Doctor Sueño»

Quienes, si acaso, aguardan la ilusión de reencontrarse con el aroma de Kubrick, pues quedarán a lo mejor decepcionados. Solo hacia el tercer acto escenificado en el Hotel, manifiestan los iconos como el ascensor desbordado por un torrente de sangre, la Gold Room y el barman Loyd que troca supuestamente en Jack –un actor que remeda a Jack Nicholson–, el hacha de Jack, por supuesto, y la máquina de escribir de Jack –símbolos despojados de significación para quien nunca vio The Shining—y así como aparecen vuelven al cofre de los recuerdos de la audiencia histórica. La película termina y, con unos cuantos muertos del lado de los buenos y todos los del lado malo, las cosas parecen volver a la normalidad, con el esperado guiño de que la historia continuará, cuando la industria y el mercado consideren oportuno.