Inicio»Danza»La alegría del Carnaval llega de El Callao a Caracas

La alegría del Carnaval llega de El Callao a Caracas

El color y la sabrosura del calipso llegan a Caracas durante todos los domingos de febrero. En vísperas de carnaval, el colectivo Se Baila Danza Tradicional Venezolana (SBDT) está llevando a cabo un Taller de Calipso en los espacios de PDVSA La Estancia

2
Compartido
Pinterest URL Google+

A principios del Siglo XX llegaron al estado Bolívar inmigrantes de las Antillas francesas e inglesas, de Trinidad y Tobago, Brasil, Holanda y otras latitudes, atraídos por la riqueza y la belleza de los minerales venezolanos. Este encuentro maravilloso hizo crecer al pueblo de El Callao y dio origen a una gran fiesta cultural que se celebra de enero a marzo, pero que los callaoenses llevan en su corazón y en su mente durante todos los días de su vida.

En Caracas, parte de la tradición es traída por el grupo Se Baila Danza Tradicional Venezolana quienes los domingos del mes de febrero, de 2:00 a 5:00 p.m., facilitarán talleres de baile gratuitos y para todo público en la sede de Altamira de Pdvsa La Estancia. Las profesoras Zoheira Rodríguez y Yaritza Tineo, compartieron las experiencias que vivieron en las cálidas tierras guayanesas durante las fiestas, que a penas en diciembre fueron reconocidas como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco. Esta herencia cultural que se nutre de muchas raíces va pasando de generación en generación y sigue hoy, más viva que nunca.

“Desde octubre se vislumbra el calipso, pero la gran fiesta comienza el domingo de carnaval con la Misa de las Madamas. En la iglesia del pueblo se celebra el culto al que asisten las madamas con sus atuendos típicos. Al culminar, salen por todas las calles del pueblo bailando calipso en su forma más tradicional”, dice Tineo, maestra Ensayista del Elenco Tradicional de la Compañía Nacional de Danza.

Madama. Foto: Archivo
Madama. Foto: Archivo

Las madamas, del francés madame (señora), eran esclavas a las que se les confiaba la educación de los hijos de sus amos. “Hoy en día son todas las señoras del pueblo. No es un personaje, no es un disfraz, son un legado que se pasa de generación en generación”, relata a su vez Rodríguez, profesora de Educación Musical y de Danza Tradicional en Universidad Experimental de las Artes (Unearte).

Inicialmente ellas mismas confeccionaban grandes vestidos que las hacían ver coloridas y vibrantes. Consistía en una bata completa que se dividía como un camisón y una falda con tres o cuatro metros de tela abultada. El fondo llevaban una enagua, sobre sus piernas medias panty y además tacones. Complementaban el atuendo con un ornamentado turbante, pashminas a juego y joyas. Esto último, refiere Rodríguez, se debe a que al ser una población de explotadores de oro, en su indumentaria obligatoriamente debían llevar esa representación.

“Las manifestaciones no son estáticas, las personas en Caracas creen ‘el calipso es así’ pero eso va evolucionando”, Zoheira Rodríguez

Pero así como la tradición en sí, el vestuario se ha ido modificando y adaptándose a las necesidades. Ahora, relatan las conocedoras, usan una batola mucho más cómoda que no tiene tanta tela y está ligeramente levantada en la parte anterior. Las medias son preferiblemente color piel y los zapatos tienen que ser brillantes. “Ya no usan tantos pañuelos de colores sino con lentejuelas”, agrega Tineo.

10339-big

Los “mediopinto”, otro de los personajes de la celebración, son bailadores que se reconocen desde lejos porque están  pintados de negro de pies a cabeza. “Se embarraban de barro u hollín a pedirle dinero a la gente y como en esa época existía la moneda de 25 céntimos, el medio, su nombre sale del grito ´medio o te pinto´”, sostiene Rodríguez sobre su origen.  Los diablos complementan los protagonistas de la parranda y se caracterizan por lo grande de sus máscaras coloridas.

“Rica en oro, hierro y mujer, ven a mi Guayana y verás lo que ya yo sé”

El Carnaval de El Callao “empieza a darse como una fiesta de comparsas en donde la gente salía e improvisaba, pero después cada quien empezó a hacer su propio grupo, llamándose de cierta manera”, indica Rodríguez. Los ejemplos más claros son Family Ground, The Same People, Nueva Onda. Esta situación generó una división que lejos de perturbar o entorpecer la tradición la volvió más diversa e incluso invitó a investigadores a entender los procesos desde otra perspectiva. “No había rivalidades, era una cuestión de ego ‘voy a formar mi propia cosa’. Ellos se organizan para luego tener cada quien su momento en la fiesta, su comparsa, su recorrido”, complementa.

Lo cierto es que la fiesta es muy viva. “Todo es muy caliente y fuerte de sabor. Lo amas o lo odias. Son cuatro días de calles colmadas de personas. Si estas detrás de una comparsa no tienes tiempo de pararte o de tomar una foto, tienes que ir al ritmo que te están llevando”, afirma Daniela Castro, Ingeniero de Producción USB y bailarina con 22 años de experiencia.

“El carnaval no solamente es música, es danza, es plástica, es expresión, es un sinfín de cosas” Zoheira Rodríguez

El ritmo tradicional se basa en el bumbac (percusión), cuatro, charrasca y guitarra. Hoy en día lo que más suena en la celebración es la soca, un ritmo más acelerado. “No es la soca tradicional de Trinidad, los callaoenses van perfilando o redimensionando el sonido del calipso, incorporando otros elementos como la soca, el steelband”, aclara Rodríguez.

Anteriormente la fiesta duraba casi las 24 horas del día pero en la actualidad se han establecido horarios para que la fiesta tenga un inicio y un fin y así evitar situaciones de inseguridad. Esto redimensiona la celebración, según lo explicó George Amaiz, quien trabajó para el Centro de la Diversidad Cultural en el expediente que soportó la solicitud para el patrimonio y quien acompañó a los asistentes del Taller de Calipso el pasado 5 de febrero, aclara Castro.

El calipso es también una voz de protesta. Se cantaba originalmente en Trinidad y Tobago en patuá, una lengua resultante de la mezcla entre inglés y francés que sólo conocían los esclavos, con la cual cantaban sus tristezas, alegrías y protestas contra sus amos. El calipso venezolano también se canta en patuá, en español e inglés. En El Callao se habla francés, papiamento y aún quedan rastros del alemán.

Se Baila Danza Tradicional Venezolana

El Taller de Calipso ha tenido mucho éxito entre los asistentes. Inicia ubicando a las personas en el contexto histórico y social, luego comienza la preparación física. Empieza el ritmo y hombres, mujeres, niños y ancianos disfrutan al compás del calipso.

La labor del colectivo Se Baila Danza Tradicional Venezolana es investigar, difundir y educar acerca de las tradiciones venezolanas. Está conformado por Daniela Castro, Rafael Salcedo, Yoember Angulo y Carlos Aguilera, y este año cumplen seis años trabajando en pro a la herencia cultural del país.

El Taller de Calipso será todos los domingos de febrero del presente año, de 2:00 a 5:00 pm en PDVSA La Estacia, Altamira.

La entrada es libre.