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“La caja de cambio”: cuando el teatro es la vida real

En “La Caja de Fósforos” de Bello Monte, un grupo de dramaturgos dirigidos por Ricardo Nortier invitan a reflexionar sobre situaciones personales, culturales y emocionales, y a un cambio individual y social

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Sobre las tablas de “La Caja de Fósforos”, en la Cocha Acústica de Bello Monte, se estrena un nuevo proyecto escénico titulado  “La Caja de cambio – Concepción de Ricardo Nortier”, el cual presenta ocho propuestas de teatro denominadas estaciones, con dramaturgias inspiradas en hechos reales sobre los procesos humanos y sociales de cambio.

Conducida por el director brasileño residenciado en Venezuela, la puesta en escena cierra la temporada 2018 de la sala de teatro caraqueña que no necesita telón, donde un grupo de directores y actores desde testimonios de la vida real,  invitan a reflexionar sobre situaciones personales, culturales y emocionales.

Para el dramaturgo y actor Ricardo Nortier el deseo de sobrevivir detona los cambios personales

Según el dramaturgo Nortier, “las piezas refieren decisiones y el impulso generador del cambio como mecanismo de conservación de la vida, en procura de la construcción del progreso. La reflexión gira en torno a las emociones que nos impiden hacer cambios; el miedo, la dependencia, las relaciones tóxicas, el dolor del desprendimiento, la búsqueda de nuevos ideales, lanzarse al vacío y la reconstrucción de nuevas realidades, y el afán por la libertad psicológica y social.La idea es que para cambiar un poco la realidad, se necesita el esfuerzo de muchos”.

Nortier concluye que la obra en general surge de su íntimo deseo por  transmitir lo que dice la gente, y muestra, en forma testimonial, cómo es que algunas personas dieron el primer paso ante la necesidad de cambiar sus vidas, y entender sus problemas.

En sí, la obra aborda temas de actualidad y  para desarrollaros el dramaturgo invitó a cinco directores a quienes expuso el concepto y cada quien creó su propia cápsula escénica.Las estaciones son apoyadas con proyecciones audiovisuales y secuenciales como un todo, y se presentan con textos cortos, monólogos, algunos de ellos escritos por los propios actores y directores.

La diáspora en los 😯 era colombiana; el testimonio real de una joven emigrante

“La travesía”

“Decidí no ser un fantasma deambulando por el país de los recuerdos”, expresa la actriz Luz Dary Guitián, cuando refiere su propia historia ,bajo la dirección del dramaturgo Javier Moreno, apoyada con secuencias audiovisuales que contrastan la diáspora venezolana en escenarios que ya son comunes, como el puente fronterizo Simón Bolívar en la frontera tachirense y el aeropuerto internacional de Maiquetía, deslumbrado con los colores cinéticos de Carlos Cru-Diez.

Natural de Cali, Colombia, Guitián migró a Venezuela por los caminos verdes, por la trocha entre Maicao y Maracaibo, a sus 17 años de edad, en diciembre de 1981, un rato a pie y otros en carro. Cuenta que su primera cena navideña en este país fue en la fábrica donde trabajaba su esposo, con arroz chino, escuchando gaitas y vallenatos.

“Es mi historia verdadera. Mi ilusión era quedarme en mi casa, pero me enamoré de Venezuela y aquí me siento feliz. En este país he hecho mi vida, he aceptado las condiciones del momento y he debido tomar las decisiones necesarias para adaptarme. Llegué con la bonanza de la década de los 80 que discrepa con la situación que vivimos hoy, pero no he perdido las esperanzas ni la alegría. La escribí y la dirige el dramaturgo Javier Moreno”, explica Guitián, mientras “jurunga” su neceser de viaje que contiene una tapara en vez de un plato, una manzana y un par de paquetes de galletas de soda.

“Nadie me quita lo bailao”

“Rehago cada día el porvenir poniendo los pies sobre la tierra y gritando mi nombre”, es el mensaje que antecede al monólogo de Margarita Morales, escrito y dirigido por Diana Peñalver, y a dúo comentan que abordan el testimonio de una persona rezagada a causa de la actual situación venezolana.

“Lo importante ahora es rescatar la memoria de lo que uno es, porque una persona sin pasado y sin memoria, se va borrando”, señala Morales y  Peñalver añade :“todos tenemos un punto de partida que implica el cambio y hay cosas que uno acepta mientras otros se quedan paralizados, como esos hamsters , que juegan con su rueda de malabarismo, en el espacio limitado de una jaula. Vivir una situación difícil y hasta una catástrofe deriva en conocerse mejor, destaparse como ciudadano y rescatar en lo posible los elementos que nos hacen cambiar”.

A Carolina Torres no se le paraliza la lengua en Telarañas de Cambio de caja

“Telarañas”

“Lo único que no se me paralizó fue la lengua.. ¿Qué hago con esta lengua para convertirla en supervivencia, en vida, en apetito, en deseo, en ganas?”, es la pregunta que se hace la actriz Carolina Torres, mientras se enreda y desenreda en su propia telaraña, bajo la dirección de María Ruiz, quien por su parte destaca que no cree que el arte debe transmitir un mensaje porque si lo hace corre el  riesgo de convertirse en un panfleto.

“Soy poeta y nuestra propuesta teatral aborda el tema de la dependencia. Nuestra sociedad es comparable a un niño que espera por las decisiones de sus padres, porque aún muchos siendo mayores nos comportamos como adolescentes. En su monólogo, nuestro personaje cavila constantemente, se hace preguntas relevantes algunas y otras no tanto, sobre cómo cambiar su realidad. En momentos se queda paralizada y se queja y lamenta porque no encuentra la forma de salir de la trampa que ella misma se tejió”, explica la directora

“La tumba”

“Los mecanismos de protección y garantías de los derechos humanos han evolucionado en los últimos 70 años, pero los métodos de tortura han evolucionado más”, es el texto que antecede a la pieza que recoge los testimonios del activista defensor de los derechos humanos Lorent Saleh durante su permanencia como preso político en la llamada “Tumba” del Sebim en Plaza Venezuela, encarnado en forma desgarradora por el actor Josbel Lobo, con la conducción de Ricardo Nortier.

Es el caso del activista Saleh a quien se le acusó de realizar entrenamiento paramilitar y de planear atentados contra Venezuela y que en octubre de 2018 fue liberado por las autoridades venezolanas y desterrado a España.  A su llegada a Madrid confesó haber pensado suicidarse a causa de sufrir meses de torturas.

Lobo describe: “Con esta pieza queremos expresar el cambio que a un ser humano le produce la violación de sus derechos fundamentales. Se trata del testimonio real de Saleh, un preso político durante cuatro años a manos del Gobierno sobre “cómo los cambios psíquicos y físicos, las vejaciones y las torturas producen cambios irreversibles en las personas, y sus vidas ya nunca serán como antes”.

En Cambio de pixeles, Farías y Padilla cuestionan los excesos en el  photoshop

  “Cambio de pixeles”

Victoria Farías y Brigitte Padilla crean esta pieza esencialmente audiovisual, inspirada en retoques fotográficos de seres humanos con el uso de photoshop y otros licuados cibernéticos.

Explican: “Cuando se nos pidió enfocar el tema de los cambios culturales, decidimos mostrar la farsa que nos obliga a tener un prototipo de belleza, seguir patrones y tendencias, y el cuidado de las apariencias en las redes sociales, cosa de lo que pocos hablan. Hay personas que con el uso de la tecnología,  se presentan en las redes  como superestrellas  hasta el punto que ni ellas mismas saben cómo son en realidad.”

Fotos de Theo Chang