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La Furia: reflejo del sentir hecho movimiento

“Somos los adioses, los espacios perdidos, la confrontación a la soledad, la envidia, la búsqueda de la salida…”, dice su directora.

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Público amigo, escaso y curioso espera en el lobby de un teatro que ahora, es solo la sombra de lo que alguna vez fue. Un taquillero ausente y la atención amable en un café cálido pero semi-vacío le sigue a la espera de la función. En algunos minutos los asistentes obedecen al llamado del reloj, atraviesan la sala de exposiciones y bajan a la sala experimental del Centro de Estudios Latinoamericano Rómulo Gallegos,( Celarg).

Angélica Escalona, profesora, coreógrafa y directora de La Furia, espera atenta y sonriente en la puerta amarilla que da entrada a la pequeña sala. La luz tenue, el escenario cubierto de arena y los actores listos con su ropaje negro, reciben al público. La respiración profunda de los intérpretes los delata: esperan ansiosos al black out general que da inicio a la pieza.

La furia que expresan en esta pieza parte desde la crítica a las injusticias sociales de las que la sociedad caraqueña es testigo y protagonista. Esta obra es, además, el producto del montaje final del tercer nivel de un taller de formación actoral dirigido por el Grupo Teatral Séptimo Piso. Jóvenes intérpretes se dieron la tarea de prestar y acondicionar sus cuerpos con los que, al compás de un piano, transmiten por medio de la danza su sentir rabioso.

El contundente e iracundo discurso corporal se ve manejado con notable más dominio que la palabra, que es solo una guinda que complementa al movimiento.

  • La Directora

“Fue un trabajo en colectivo en el sentido de que fue un taller y al mismo momento que lo iniciamos teníamos la intención de hacer un trabajo donde era teatro físico, teatro de danza”, declara Escalona a Esfera Cultural. Ella lleva mas de 30 años trabajando con la danza y el desempeño corporal de los actores.

“Mi búsqueda del lenguaje ha sido más con el actor que con el bailarín”

El texto de La Furia está escrito por los mismos intérpretes dentro del laboratorio de trabajo, durante el taller, y fue corregido por el dramaturgo del grupo, Yovanny Duran. “Yo lo llamé para que trabajara con lo que teníamos. Él observó lo que veníamos haciendo, tomo el texto de los chicos y a partir de eso le dio toda la concepción dramatúrgica como discurso teatral”, complementa la directora.

La pieza posee una crítica social necesaria que, con la pauta de investigación sobre la ira y la furia, transmite un adolecer alejado del panfleto y cercano al ciudadano de a pie.

“Mi grito es sobre lo que está pasando a mi alrededor, así que en cierta forma es un trabajo muy contemporáneo, sobre lo que nos está pasando. Si bien es muy personal, es también muy Venezuela, porque en cierta forma ahorita el país es los adioses, los espacios perdidos, la confrontación a la soledad, la envidia, la búsqueda de la salida…”, declara la entrevistada.

Es notable el sentir de gran parte de los artistas, que; desde sus trincheras, hablan y aportan a la sociedad. Vociferan a través de su discurso lo que sienten que está mal y debe ser dicho. Escalona  asegura que no podría hablar en este momento ni de princesas, príncipes o magia, porque como artista no lo siente. “Ante todo soy una ciudadana, sufro y vivo con esto. Evidentemente esta es mi palabra y desde mi posición lo único que puedo aportar a la sociedad y mi grito es este (La Furia)”, dice.

El resultado de este laboratorio teatral, se presenta, con su segunda temporada, hasta este domingo 27 de noviembre en la Sala Experimental del Celarg. Viernes y sábado a las 7:00 pm y domingo a las 6:00 pm. La entrada cuesta a Bs. 1.200.

Poster Oficial
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