Inicio»Literatura»“La otra búsqueda” de Rafael Arraiz Lucca: un camino personal al espíritu

“La otra búsqueda” de Rafael Arraiz Lucca: un camino personal al espíritu

“En el país hay un magma en eclosión que aún no podemos distinguir porque estamos metidos en el” afirma el escritor

7
Compartido
Pinterest URL Google+

El uso de la mascarilla de oxigeno es parte de los protocolos de emergencia en cualquier vuelo comercial. La indicación siempre recuerda que el pasajero debe colocarse primero su mascarilla y luego auxiliar a los demás. Es la metáfora que emplea el escritor, historiador y poeta, Rafael Arraiz Lucca para explicar la necesidad de escribir este libro rara avis en su producción y en la oferta de la literatura venezolana. El gesto de garantizar primero su vida para poder ayudar a otros, explica la pulsión que lo llevó a  “sacarse de adentro” La otra búsqueda, un libro que marca un alto en su prolífica producción histórica- Biblioteca que alcanza los 15 títulos- con este en la colección de Editorial Alfa- poética y ensayística. ” Primero debe garantizarse la salvación de uno mismo para poder auxiliar a los demás”, señala el escritor.

” La otra búsqueda-Autobiografía espiritual” se suma a la reciente producción de literatura biográfica del país – aunque en muchos de los títulos aparece el elemento político y la reflexión intelectual-  así los Diarios de Rafael Castillo Zapata, Victoria D’ Stefano, Antonio López Ortega; Alejandro Oliveros y Alejandro Sebastiani Verlezza, Ricardo Ramírez Requena, Armando Rojas Guardia, editados recientemente. A la pregunta acerca de por qué es escaso el género “confesional” en la literatura venezolana e hispanoamericana en general, se aproxima Juan Liscano en el prólogo de El Dios de la Intemperie de Rojas Guardia, reeditado por la editorial Prosa Nuestra de la Universidad Autónoma de Querétaro: “ la literatura tiende en sus desarrollos más refinados a borrar la biografía y a convertir la escritura en un ente independiente, propio (…) A cuanta  menos subjetividad, existencialidad confesional o sublimada, mejor escritura “

Arraiz Lucca escribió ” La otra búsqueda”entre otras razones para brindarle información que puede resultarle útil a sus nietas Foto: Hildebrando Palma

Develar los mitos: mostrarse ante el otro

Revela Arraíz Lucca que una de las motivaciones para escribir este libro fueron sus nietas. Dejarles un testimonio, a contramano de la  escasa información que dice tener acerca de sus propias raíces. -Lo común es no saber nada de los antepasados, afirma: “No se casi nada sobre mis abuelos. Sé que mi abuelo se llamaba Agustín Lucca Franceschi, que vino a Venezuela… Y poco más porque no dejaron nada escrito. Ningún documento para poder indagar.

Como un ejercicio de arqueología del futuro,  el autor imagina a sus nietas, pequeñas de 6,4 y 2 años, hoy en día, queriendo indagar en sus orígenes, en el imaginario espiritual de su abuelo “de pronto a ellas les va a servir alguna de las experiencias que están relatadas allí, o tengan interés por las diferentes culturas que aparecen en el libro, o los otros libros que se mencionan.

Al poeta le pareció un gesto de amor legarles su visión de mundo, el viaje de construcción de sí mismo, su particular e individual camino hacia esas preguntas sobre su estar en el mundo.

-¿Por qué no vamos a dar testimonios de lo que fuimos y de nuestro tiempo ? se pregunta el autor de ” La otra búsqueda”.

Su relación familiar , el contacto y respeto por la naturaleza, los conocimiento que adquirió de personas y  libros junto a sus propias vivencias,  forman parte esencial de la biografía del poeta e historiador. Foto: Hildebrando Palma

Un libro escrito como un viaje desde la máxima del Oráculo de Delfos : ” Conócete a ti mismo”. Un relato de arquitectura del ser, a la manera de las buildungsroman.  Una suerte de bitácora del  vuelo espiritual que se inicia en la infancia de un niño nacido en la Caracas de 1958, en una casona del paraíso con árboles magníficos y cientos de pájaros que se acercan a los comederos que ofrece su madre, a los que el pequeño ayuda a alimentar. Un mundo natural, cuya contemplación cósmica asoma a un poeta en ciernes y a un individuo que irá comprendiendo la necesidad de respetar y tributar ese esplendor que lo rodea.

-Mi relación con los árboles es desde niño. Entre mis hermanas y yo hay una gran diferencia de edad, de manera que crecí casi como un hijo único. Era un niño solitario en muchos sentidos.  En el fondo del jardín de mi casa de El Paraíso, había un gran árbol, un ébano granadillo en el cual colgaba una liana que era mi pasión, mi instrumento de juego y además tenía un perro. De manera que era un niño que tenía un árbol y un perro. Años más tarde cuando descubro el taoísmo que está fundamentado casi exclusivamente en la observación de la naturaleza, para mí fue una enorme revelación y la confirmación de algunas intuiciones: una de las cosas extraordinaria del taoísmo es recalcar que la fortaleza está en el agua y no en la roca, en la palmera que es capaz de bailar con el viento y no está en el cedro que se resiste al viento y se cae. Todas esas enseñanzas de lo que está en la naturaleza son grandes revelaciones que van a contracorriente de lo que a uno le han enseñado en el mundo cartesiano occidental, por eso beber de esa culturas es una revelación y un cambio personal de gran envergadura.

-En el viaje por el océano espiritual,  la filosofía es una de las paradas importantes: Sócrates, Platón, Bertrand Russell  ¿Por qué esa insistencia en no ser platónico?

-Soy más aristotélico que platónico. Aristóteles veía la naturaleza, la estudiaba y esperaba que la naturaleza le hablara. En cambio Platón tenía el  “topos uranos”  un mundo ideal en su cabeza y pretendía que la realidad se adaptara a su pensamiento. Platón es el origen del pensamiento utópico que ha sido una catástrofe para la humanidad por eso de pretender que la realidad se adapte a tu pensamiento. La naturaleza tiene sus leyes, tú tienes que amarla y respetarla. Eso de pretender someterla es de una arrogancia y de un desprecio a la naturaleza. Me refiero al Platón de la República, hay otro Platón que tiene otras cosas con las que comulgo enormemente.

El budismo y el taoísmo, dejaron huella junto a otros credos en Rafael Arraiz Lucca. Así lo revela en este libro. Foto de Hildebrando Palma

El recorrido va ampliándose desde la primera idea de Dios – heredada de la cultura judeocristiana, a la que se van integrando las experiencias lectoras y las vivencias: las fuentes de otras culturas, y los mitos, en un relato que siempre regresa a abrevar de la fuente poética del autor y sus referentes. Rafael Cadenas, Armando Rojas Guardia,  T.S. Eliot, Vicente Gerbasi, Juan Liscano y Hanni Ossott.  Revelaciones psicológicas y los descubrimientos de Jacques Lacan, Sigmund Freud, Carl Gustav Jung, el budismo, el taoísmo, el Bhagavad Ghita y El Dhammapada, la reconstrucción de los mitos con Joseph Campbell, Rafael López Pedraza, George Steiner, experiencias paranormales y otras formas de intuición, y libros iniciáticos como El Principito y Alicia en el país de las maravillas; y la aproximación a la enfermedad y la muerte con Rudiger Dahkle y Elizabeth Kubler Ross. Lecturas, referencias y personajes que lo han marcado y le han permitido erigir una subjetividad heterodoxa, insuflado por esa llama de la poesía que anima al trabajo como fuente de placer y de correspondencia con el mundo, el respeto a la naturaleza, por los otros y su otredad, quizá iluminado por las máximas del budismo: atención al ego y al deseo como fuentes de  infortunio.

La heterodoxia del espíritu

A lo largo de estas 211 páginas se siente acompañado en un diálogo que se inicia en la temprana infancia  del autor, que confiesa con alegría, el hecho de haber nacido en un hogar democrático “una familia de lectores, de gente que iba al teatro, que iba al cine, de manera que no rompo con el nido de una familia ortodoxamente católica. Mis padres eran personas sumamente liberales y respetuosas del pensamiento disidente de los demás.”

Su educación primaria no transcurrió en colegios católicos, a diferencia del bachillerato que lo hizo en un colegio del Opus Dei, y la universidad en el ámbito jesuita, y en el que el ejercicio de libre albedrío, le permitió transitar, indagar en un camino, lejano a cualquier dogmatismo.

Los poetas Joaquín Marta Sosa y Armando Rojas Guardia presentaron la autobiografía de su amigo Rafael Arraiz Lucca Foto: Hildebrando Palma

Como recogen las palabras de Rojas Guardia- amigo entrañable del autor y uno de los presentadores del libro: -(…) Lo verdaderamente notable de tu texto autobiográfico reside en el hecho, extrañísimo, una vez más, entre nosotros, de que se trata de tu historia espiritual, de la evolución de tu espiritualidad. Al dar cuenta de ello haces copartícipe al lector de la manera cómo has encarado y asimilado diversas tradiciones religiosas y culturales y de qué modo has recibido el impacto personal, no solo de algunos libros  importantes, sino también de personalidades que contribuyeron decisivamente a moldearte por dentro, a configurar tu concepción del mundo: seres humanos de los cuales aprendiste el arte de vivir. Y todo esto relatado y descrito con precisión, transparencia expositiva y absoluta coherencia argumental”.

-Hay una idea de extrañeza acerca de cómo alguien con su voz académica de historiador, produjo un libro de revelaciones personales. Se le percibe como un hombre reservado.¿En su concepto del ruido y el silencio, el Arraiz historiador es el que se expone y el de esta búsqueda, quien habita el silencio?

-El historiador también trabaja en silencio. El silencio es un presupuesto tanto en la vida académica como en la vida espiritual. En medio del ruido es muy difícil hacer algo. Quienes lo logran reciben mi admiración absoluta.  El silencio y la soledad son buenos compañeros en la medida que también los puedes abandonar. Si vivieras permanente solo y en silencio puede que enloquezcas, pero como entras y sales de la soledad y el silencio, es una fuerza que te potencia, te anima y te centra. Para lograr centrarse y enfocarse y concentrarse para que después venga la inspiración, debe haber soledad y silencio.  Uno debe, es un decir, al menos yo lo hago; medito unos 25 o 30 minutos diariamente, en silencio y solo creo que eso es importante porque buena parte de los problemas de los seres humanos es que estamos descentrados, vueltos locos,  llenos de ruido. En la Venezuela que vivimos es todavía peor. Es de salud mental y de salud espiritual practicar el silencio y la soledad a diario.

-¿Qué le significa La otra búsqueda en su trayectoria como investigador, ensayista historiador, poeta?

-Fue un placer, algo maravilloso, plasmar esa confesionalidad que tiene el libro, lo autobiográfico, la manera como fui armando mi propia combinatoria psicológica y espiritual. Que eso sirva para los demás, que sea un libro que traiga un viento para el que lo lee, que traiga una alegría, un entusiasmo para el que lee el libro.

-Entre otras, dos cualidades resaltan en el libro: la heterodoxia y la tolerancia frente a las diversas creencias  y ante la propia vivencia de la espiritualidad.  Después del libro y en este proceso de búsqueda ¿Donde está Dios?

-Dios está en el centro de todo. Pero es un  Dios que se ha ido modificando, parte siendo un dios único, el de los cristianos de nuestra cultura judeocristiana y ahora se ha enriquecido con los dioses del hinduismo, con el budismo que no cree en un dios único, si no en alcanzar la iluminación, a través de la meditación. Hay un intento de combinatoria, muy lejos de la ortodoxia. Eso incluye el rescate de todos los dioses clásicos a través de Carl Gustav Jung y de la psicología arquetipal.

En opinión de Rafael Arraiz Lucca Venezuela atraviesa un período de gestación. Foto de Hildebrando Palma

-En el libro señala que la paradoja no es una figura cómoda para la civilización occidental ¿Cree que es paradójico el hecho de que como país estemos viviendo una catástrofe civilizatoria mientras se clama por Dios? ¿El país perdió la capacidad de conectarse con su espiritualidad?

-La salud espiritual y psicológica del colectivo venezolano está atravesando momentos muy muy duros. 30 millones en Venezuela y otros tanto fuera del país.Hay sombras pero también hay muchas luces ,lo que pasa es que las sombras son muy grandes y las luces no las vemos porque Venezuela está pasando por un periodo de gestación. Hay un magma que está haciendo eclosión paulatina que no podemos distinguir porque la estamos viviendo, estamos inmersos en ella y no podemos advertirla claramente.

En el acto de presentación los oradores  fueron dos amigos e intelectuales de primer orden,  los poetas Joaquín Marta Sosa y Armando Rojas Guardia, ambos como el autor, Individuos de Numero de la Academia de la Lengua. El espacio elegido la Librería Kalathos de Los Galpones, en una fresca mañana, el 15 de Septiembre.  El autor, lo calificó como un momento mágico, por la honda lectura de ambos presentadores, junto a la presencia de colegas y amigos de significación para quien últimamente vemos como entrevistador en Vepaco TV, con su espacio de entrevistas “Primero y Singular”, en su programa de la radio en la 90.3 Fm de Unión Radio “Venezolanos”  y ha encontrado en el trabajo intelectual, sin descanso, un camino de equilibrio a lo largo de lo inefable para construir una forma pacífica y serena de habitar el convulso mundo exterior.