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La premiada “Tamara” podría representar a Venezuela en los Óscar

La historia de Elia Schneider muestra el proceso al que se enfrentan los transgéneros en la sociedad. En 2016 fue la película venezolana de mayor audiencia

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Tamara Adrián se ha convertido en uno de los símbolos de la comunidad transgénero venezolana. Su historia ha servido de inspiración a muchos, entre ellos la cineasta Elia Schneider, quien retrató en pantalla grande las vicisitudes por las que pasan las personas trans a través de la vida de este personaje. La película está basada en hechos reales, es un sincretismo que reúne en un personaje experiencias de diversos individuos.

A un año de su estreno, Tamara logró ser la película de mayor audiencia en 2016 con ocho meses en cartelera en Caracas y luego en el interior. Así mismo, es candidata, junto a El Inca de Ignacio Castillo Cottin, a ser seleccionada para representar a Venezuela en los premios Óscar. El film también será presentado este 04 de octubre ante el jurado que votará por la mejor película extranjera para los Globos de Oro.

La motivación

Desde el comienzo de su carrera, Schneider se ha inclinado hacia temas que abordan la exclusión, la pobreza  o la intolerancia. Reflejo de eso son sus anteriores filmes: Huele pega, Punto y raya y Desautorizados. Sin embargo, Tamara tiene una estética más íntima que conecta con la sensibilidad humana desde otra perspectiva. Su principal motivación al momento de realizar la película fue la estigmatización y exclusión social que sufren las minorías, entre ellas la LGBTI.

“Siempre relacioné el tema de las personas transgénero con otras minorías que son sometidas a un proceso de estigmatización  y exclusión. Creo que entender el dolor que genera esa discriminación, y la fuerza que hay que tener para superarla, es inimaginable”, explica la directora. Así mismo relaciona ese sentimiento con sus raíces judías y la experiencia de sus padres como sobrevivientes del holocausto que tuvieron que comenzar de cero al llegar a otro país.

Las motivaciones para Luis Fernández, actor que interpreta a Tamara, fueron similares a las de la directora. Al momento de conversar con Schneider sobre el papel ya era consciente del irrespeto a los derechos de la comunidad LGBTI, había entrevistado a varias mujeres trans en su programa de radio e incluso había participado en campañas a favor de la visibilidad de este grupo. “Elia se impresionó de mi cercanía con el tema y creo que eso la convenció de seleccionarme. En lo que a mí respecta, me pareció de entrada un reto enorme pero que, luego de 20 años actuando, me sentía en la capacidad de asumir. No dudé un instante en aceptarlo y sumergirme en el proceso que me plantearon”, comenta el protagonista del film.

La transformación

Luis Fernández junto a Tamara Adrián
Luis Fernández junto a Tamara Adrián

Guillermo Londoño se encargó de la dirección de casting junto a Schneider. La escogencia del elenco se hizo a través de sesiones de improvisación que eran filmadas y luego analizadas detalladamente. “Fue un proceso largo y difícil”, precisa la cineasta. De ahí escogieron a Karina Velásquez, Prakriti Maduro, Julie Restifo, Carlota Sosa, Mimí Lazo, Leandro Arvelo y Samantha Dagnino. El proceso con Luis Fernández fue diferente, “no hubo sino una entrevista donde hablamos del tema y me di cuenta inmediatamente que no había ningún actor en Venezuela que tuviera más afinidad con este personaje, ya que tenía una conexión directa con su lado masculino-femenino, aceptando a ambos por igual, sin prejuicios”, asevera.

Para Fernández el proceso de acercamiento al personaje fue muy meticuloso. A través de una metodología se invita al actor a aproximarse e imaginarse en la piel y en la circunstancias de aquel a quien desea interpretar. Junto a la directora crearon un marco psicológico y emocional sólido para el papel de Tamara. “Esa es mi interpretación. Es un personaje de ficción, no una imitación de Tamara Adrián”, aclara. Sin embargo, fue un rol difícil de interpretar. El reto radicaba en que la gente no percibiera a un hombre que se viste de mujer, sino a una mujer que lucha por existir dentro de un cuerpo viril. “Una vez logrado ese desafío, la transformación física gradual de hombre a mujer se siente orgánica y creíble”, puntualiza.

Una vez que la película se estrenó, la reacción del público fue positiva, tanto nacional como internacionalmente. Según Schneider en cada uno de los festivales en los que ha participado ha ganado premios o ha sido el evento más importante de inicio y cierre. En el International Film Festival de Goa, India, Tamara causó gran impacto, la alfombra roja fue “impresionante” y el auditorio se llenó de 1.200 personas. Así mismo fue reseñada como una de las 15 películas más importantes que hay que mostrar. En Santa Bárbara ganaron el premio a Mejor Película Latinoamericana y en el Festival de Milano se fueron con los galardones de mejor dirección, actor, música y mejor película. Este premio se entregará al productor José Ramón Novoa el próximo 04 de octubre en la Casa Italia de Los Ángeles, espacio donde se presentarán los aspirantes a los Globos de Oro.

“He tenido la oportunidad de asistir a cine foros en Venezuela y ver la película con públicos de todo el mundo. La historia es universal y la gente más diversa se conecta profundamente con la humanidad del personaje y su viaje emocional”, afirma Fernández. Para el actor la experiencia de verse en pantalla fue dura, es una película que lo expone física y emocionalmente. Sin embargo, no se reconocía, “sentía que estaba viendo a otra persona”.

El aprendizaje

A pesar de los éxitos que ha alcanzado Tamara, Schneider no se considera satisfecha. Ni con esta, ni con ninguna de sus obras y es famosa por ello. Para ella las películas se detienen porque el productor llega a la sala de edición y le da con un martillo al director y al editor mientras dice: se terminó el tiempo, no hay más fondos. Algunas cosas resultaron como se las imaginó en un principio y otras no. “El cine es una aventura, un viaje a lo desconocido y realmente nunca se sabe cómo hacerlo hasta que te lanzas. Así que hay partes que pueden quedar mejor de lo que imaginabas y otras peor. Lo importante es que es un descubrimiento momento por momento. Esto es lo magnífico de hacer películas”, asevera.

Más allá de lograr la perfección, la filmación de este largometraje dejó aprendizajes tanto en Schneider como en Fernández. Entre ellos que la vida sin libertad no tiene sentido, que sin la aceptación e inclusión de las diferencias no hay sociedad que sobreviva y que cualquier conducta de control y dominación, por parte de quien sea, debe ser sancionada y erradicada. De igual manera, en el plano actoral hubo confrontación con los niveles de compromiso para lograr el personaje exigido, una interpretación que traspasaba la zona de confort.

Con la posibilidad de quedar seleccionada para los premios Óscar o los Globos de Oro a Tamara se le abren muchas más oportunidades. Las expectativas del equipo son grandes ya que significaría direccionar la mirada de un público aún mayor hacia un tema que es radiografía de la Venezuela actual: la exclusión de un grupo social porque es o piensa diferente. La comunidad trans es una de las más vulneradas, en su mayoría sin acceso a un trabajo estable, dedicados a la prostitución y en manos de la violencia. “No solo es una buena película, sino es un documento fílmico que habla de la necesidad del respeto a los derechos humanos de todos”, enfatiza Fernández sobre el largometraje.

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