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Semana de la Lengua Italiana cierra con Scialla, una película sobre el dialecto del amor

En el cine foro que siguió a la exhibición, el embajador de Italia, Silvio Mignano, resaltó el valor que el filme da a la diversidad lingüística de su nación

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Luca tiene miedo. Por primera vez, en sus 15 años de vida, el joven romano está verdaderamente asustado, sabe que cometió un error y el costo podría ser muy alto. Su atlético y voluminoso cuerpo de boxeador se encuentra en cuclillas, con los brazos alrededor de las piernas, dentro de una pequeña casita, con tobogán, en un parquecito infantil. Así lo encuentra Bruno, quien se sienta a su lado –al principio en silencio– pero  entonces se miran y sus ojos se reconocen como lo que realmente son: un padre frente a su hijo. Así comienza una de las escenas claves de la película Scialla, proyectada este sábado 11 de noviembre, en el Cine Plus 1 del Trasnocho Cultural, durante el Cine-Foro que dio clausura a la XVII Semana de la Lengua Italiana.

Scialla (Italia, 2011) es una tragicomedia dirigida por Francesco Bruni. La trama, que tiene lugar en Roma, narra la historia de Bruno Beltrame (Fabrizio Bentivoglio) un escritor y ex profesor que, ahora en decadencia, se dedica a escribir las autobiografías de otras personas. El otrora catedrático de literatura se reencuentra con Marina, una mujer a quien amó en el pasado, y que le trae dos revelaciones que cambiarán por completo el orden de su monótona vida. La primera, es padre de un adolescente impulsivo, Luca (Filippo Scicchitano). La segunda, y la más difícil de digerir, debe hacerse cargo del chico, pues ella viajará a África.

“Fui yo quien propuso que se concluyera el ciclo con esta película, cuando estábamos seleccionando los títulos. El hecho mismo de que la Semana de la Lengua Italiana, este año, tuviera como tema el idioma italiano, y que este film tuviera como título Scialla, ya de por sí me parecía un punto de referencia interesante”, explicó Silvio Mignano, embajador de Italia en Venezuela, durante el conversatorio posterior a la película.

Embajador de Italia, Silvio Mignano (der.), junto a José Pisano (izq.), director general de Cinematográfica Blancica y director de programación Cines Paseo, durante el Cine-Foro. Foto: Elvianys Díaz.

La película, que el año de su estreno fue galardonada con el Premio de la Juventud en Venecia, tiene escenas breves, un argumento hilado en torno a temas como el amor filial, los conflictos generacionales, la criminalidad, la literatura y la moral. Las variaciones del conflicto convergen en una narrativa sólida, que logra combinar con maestría la comedia –cargada del humor satírico que caracteriza al cine italiano– con el drama que si bien genera tensión, aporta más preguntas que respuestas, dejando los detalles profundos en la imaginación de los espectadores. Los diálogos están llenos de intertextualidad tomada de la literatura clásica y épica, por ejemplo, La Ilíada, pero se complementan con escenas de acción vertiginosas que transcurren veloces como un flash.

Scialla es una palabra del argot juvenil que entró en el lenguaje italiano en los últimos 10 años. “La Academia de la Cruz, que no es lo mismo que la Real Academia Española –aclara Mignano- porque no tiene un valor normativo, pero no por eso deja de tener autoridad, registró el término a partir de 2009”, afirma el embajador quien además explica el origen diverso que se le atribuye a la palabra que, para fines de la traducción del film, significa “relájate”.

“Es una palabra que contiene muchos matices, para algunos su origen es latino y podría venir del verbo exhalar, respirar, esa sensación de alivio, para otros es una palabra de origen árabe, pero en sur de Italia se interpretaba como festejo. Lo importante es que es un término que se ha introducido en el lenguaje juvenil, sobre todo en Roma, donde se sitúa la acción de la película”, continua el embajador.

La trama del film pone de relieve la relación padre-hijo, con marcadas diferencias generacionales, que se va desarrollando entre el escritor, que se siente derrotado por la vida, padece impotencia sexual y en un principio se siente incapaz de encarar a Luca y decirle que es su padre; y el hijo, un muchacho inteligente pero desinteresado en la escuela, con la energía y la sed de adrenalina propia de su edad, pero que lo guiarán erróneamente hasta situaciones criminales ligadas al narcotráfico.

Escena de la película Scialla, en la que Luca (Filippo Scicchitano) está conversando con su padre, Bruno (Fabrizio Bentivoglio).

“En la película puede verse claramente la diferenciación geográfica entre los dialectos de una persona del norte de Italia, como el profesor Beltrame, y su hijo (Luca), que es obviamente romano, y habla más dialecto romano que italiano”, explica Mignano.

La historia trascurre mientras Bruno, convertido en un negro –adjetivo asociado a los escritores que no firman sus trabajos- le realiza una reveladora entrevista a Tina, una ex porno star, que en vez de contarle los frívolos secretos de la industria de la seducción, le mostrará el alma de una mujer que ama profundamente a su hijo, toca el piano y posee una refinada belleza. Entre ellos se irá desarrollando un sutil romance motivado en parte por la admiración y la capacidad de reconocerse en el otro: ambos se saben derrotados por el tiempo. Sin embargo, Bruno, hasta casi el último minuto de la película duda de su capacidad de amarla.

“Me llama la atención la autobiografía del propio actor, Fabrizio Bentivoglio, porque el personaje que interpreta (Bruno), es un hombre en total decadencia que, en algunos instantes, recuerda su juventud en la cual era un gran escritor, y parece un guiño a la historia personal de Bentivoglio, porque él fue uno de los actores más fascinantes de su época, pero los años han pasado”, dice el embajador.

Scialla puede claramente dividirse en dos etapas: antes y después de la transformación de Luca que, tras vivir una escena climax, ya sabiendo que Bruno es su padre, comenzará a admirarlo y establecer con él un lazo de profundo respeto.

“Ha sido una semana privilegiada, por todos los eventos cinematográficos que hemos tenido, pero sobre todo por la posibilidad de aproximarnos a la cultura italiana, al arraigo. De hecho tuvimos la dicha de realizar un encuentro poético, en la librería El Buscón, con la presentación de un libro que recopila el trabajo de 12 poetas venezolanos, como Rafael Cadenas, Yolanda Pantín, Jackelin Goldberg, con la particularidad de que los poemas están en su idioma original y tiene la traducción al italiano que realizó el embajador, Silvio Mignano”, cuenta José Pisano, director general de Cinematográfica Blancica y director de programación Cines Paseo.

José Pisano, director general de Cinematográfica Blancica y director de programación Cines Paseo. Foto: Elvianys Díaz.

La celebración de la XVII Semana de la Lengua Italiana, que culminó el 11 de noviembre con el Cine-Foro de la película Scialla, contó con un compendio de eventos cinematográficos, literarios, teatrales y gastronómicos que permitieron conectar el idioma y la cocina italiana, con la cultura y el gentilicio venezolano. Las actividades tuvieron lugar en los espacios del Trasnocho Cultural, la Librería Lugar Común y el Teatro Teresa Carreño.

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