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La tejedora encuentra en un hilo el medio para abstraerse y crear

Más de 20 piezas textiles de la Colección de Bárbara Brändli y 6 fotos de la Premio Nacional de Fotografía de 1966

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Al término de  la charla Trama y urdimbre, Tradición e innovación en el Páramo de Mucuchíes, en la sala TAC del Trasnocho, María Águeda Dávila, Margarita Mora, Dora Sánchez y Estefanía Rivas, los nombres de  algunas de las tejedoras de los Andes y  autoras de los tapices que cubren paredes y pisos del espacio, se tornan familiares para el público presente.  En ese sentido conocimos por la explicación  de los conferencistas, qué diseño y estilo las caracteriza, cómo es el colorido de sus tapices, cuántos pedales tiene su telar y cómo evolucionó su labor.  Descubrimos que tardan hasta dos meses en realizar una cobija o ruana, que tejen sentadas e inclinadas en la cocina de sus casas sin ventanas y con poca luz. Allí entre hilos y tramas evaden de la soledad, el frío y la precariedad de la vida en el páramo andino y producen verdaderas obras de arte pero cada vez en menor cantidad.

Minutos antes de la conferencia, Yuri Liscano, director de La sala TAC expresa que esta galería está cumpliendo 15 años y siempre se ha caracterizado por la diversidad y la amplitud de las artes visuales que muestra. “Hemos hecho exposiciones de artesanía, diseño gráfico, de joyería, de cerámica y abundan las exposiciones de artistas plásticos”, señala

— Sobre esta exposición que tenemos ahorita – dice Liscano-   me cuesta emplear el término artesanía, porque yo siento que el término artesanía puede ser un poco despectivo y no le da su justo valor a lo que estamos viendo. En mi opinión aquí hay un trabajo creativo importante que va más allá de lo manual. Son unos textiles, con un valor plástico notable en cuanto a su diseño,que siguen siendo muy tradicionales porque están hechos con un telar manual , y que muchas veces son cosas utilitarias.Presumo que ninguno de estos tejedores tiene la ambición de ser artista , no es su motivación.

— La Premio Nacional de Fotografía, Bárbara Brandli es coautora de esta exposición…

–Ella era fotógrafo – dice el director de la sala TAC – y comienza a hacer una investigación fotográfica en los Andes para el libro Los Páramos se van quedando solos. En medio de la cantidad de viajes que hizo al páramo, pasa temporadas en esos parajes y establece relación con los tejedores , al tiempo que crece su interés en este tipo de tejido manual. Luego Bárbara comienza a darle una serie de indicaciones y sugerencias a las tejedoras especialmente en cuanto al color. Y por eso veo esta exposición como una obra de Bárbara ejecutada por otras personas. Lo mismo hizo Claudio Perna quién no pintaba directamente sus cuadros. Bárbara siempre tuvo la intención de hacer una exposición de los textiles que fue recopilando y coleccionando en vida. A su muerte todos sus libros, textiles, negativos y las diapositivas, los adquiere la Colección Carolina y Fernando Echeverri con la cual, la Sala ha hecho una alianza.

El equilibrio cromático con líneas y formas que producen simetría, orden y alternancia prevalece en los tapices, ruanas y cobijas de los páramos andinos

Lourdes Blanco , miembro del  Comité Asesor de la Sala TAC, asumió el rol de moderadora en la charla Trama y Urdimbre, Tradición e innovación en el Páramo de Mucuchíes, que tuvo lugar el jueves 2 de julio esa galería de arte y  presentó a las tres personas que en su opinión han hecho más por la artesanía textil andina como son Bárbara Brändli, Dennis Schmeider y el arquitecto Jimmy Alcock .

— El espíritu de Bárbara – afirma la reconocida curadora –  siempre agudo, gentil, y equilibrado está con nosotros a través de esta maravillosa compilación – pastoreo-  convertida en una hermosa exposición por la curaduría de Elías González a partir de la colección de Carolina y Fernando Echeverri. ” Tuve el placer de conocer a Bárbara  personalmente cuando la publicación de Hijos de La Luna y a través de su extensa obra fotográfica desde que apareció aquel primer ensayo  sobre la Danza  Contemporánea en Caracas, convertido en libro “, señala.

Luego  Blanco comenta  cómo fue creciendo el interés de la fotógrafa por los textiles desde su adolescencia en Suiza hasta sus incursiones en los páramos en un periodo particularmente creativo para ella y para aquellos que tocaba,conocía y estimulaba, las tejedoras y tejedores andinos.  Así revela que Brändli estuvo vinculada a mediados de los 60 con la Fundación Neumann que auspició un taller de tejido aquí en Caracas el cual tuvo continuidad en el taller Arawak de El Hatillo, que fue objeto de un ensayo fotográfico de la artista.

Sobre Dennis Schmeider, el primer conferencista, la experta en  arte prehispánico , refiere que es “uno de los lugareños “ como le gusta ser llamado, conocido por la comunidad cultural debido  a su actividad, dedicación y estrategia en el manejo de la artesanía y los textiles. “Es el hombre que entiende también el punto de fusión entre artesanía y diseño. Lo suyo es una curiosa mezcla de talento visual, sensibilidad, artesanal e inteligencia conceptual para organizar y producir las líneas más refinadas de artesanía”, subraya.

–El segundo invitado de excepción –  dice la moderadora –  es Jimmy Alcock,  mi arquitecto favorito, quién con su esposa Carolina formó una colección que resulta como el eslabón perdido de la vida en el hogar andino desde los tiempos coloniales, y quién sabe si es uno de los eslabones prehispánicos del tejido  que aún no se ha definido. Su espectacular colección fue también el centro de una singular exposición en esta Sala en 2008.

A estos  invitados  se une el curador de esta exposición Elías González, muy activo en todo lo artesanal ; arquitecto y  paisajistas también,concluye Blanco

En 1970 Bárbara Brändli inicia una investigación en los Andes venezolanos que deriva en un libro Los páramos se van quedando solos y en su colección de tapices que hoy se puede apreciar en la Sala TAC de Trasnocho Cultural

Llegar al epicentro

Dennis Schmeider narra : ” Llegué a San Rafael de Mucuchíes  en la  época de John Kennedy, justo a la casa de Doña Dávila Águeda  y ella me enseña una cobija de Juan Félix Sánchez. Significa que encuentro en ese mismo lugar las dos vertientes que constituyen la historia de los textiles del Páramo de Mucuchíes. La vertiente que origina esta exposición más la de Juan Félix Sánchez. La señora Águeda, me enseñó una cobija  de Juan Félix Sánchez de los años años 50 que resultó ser la más peculiar, porque era la mejor tejida con el mejor hilado y además él la hizo en plena juventud con su  óptica perfecta. A menos de un kilómetro de esa casa  estaba la cobija de La Reinosa, una cobija de ponerse  con tejido de tapiz más o menos de 1900, de la familia Romero que eran dueños de la farmacia de Mucuchíes.

— Lo que yo quiero decir con esto – enfatiza Schmeider – es que justo ahí comenzó  una bola de nieve que se convirtió en avalancha plena y finalmente en un tsunami cultural. Aquí en estas paredes ustedes ven el final de la historia;  pequeños dibujos que  se vuelven gigantismos y también el colorismo de una cobija teñida  o el  el colorido  del añil  o  ese rojo natural.

El arquitecto Jimmy Alcock toma la palabra para narrar su experiencia en el Páramo y con los tejedores y dice: “Recorrí  Sur América,  toda la parte indígena de Centro América, estuve en Perú, Ecuador y Bolivia donde hay tejidos que son fantásticos. Lo mismo en Guatemala y Méjico pero Venezuela tiene este gran atractivo que son los páramos de los Andes.  Llevo más de 50 años subiendo al páramo, tanto que hace 50 años compré una casa andina que tenía 100 años y estaba en el suelo y la  re hice respetando toda su arquitectura pero le puse  piso y ventanas.

–Como arquitecto – continúa- Alcock tengo la suerte de poder tener vivencias en muchos aspectos del arte y la artesanía y  la tapicería. Todas las tejedoras con quienes  tuve contacto eran mis vecinas; Margarita Mora era mi vecina, ahora es una viejita y sigue trabajando.  Hay una foto de Bárbara exhibida en esta Sala que dice cómo viven ellas y cómo tejen;en una silla baja,en su cocina que  en un sitio oscuro. El proceso  del tejido es complejo. Primero hay que tener las ovejas, podarlas, lavar la lana, hilar y teñirla . Ellas tienen sus telares con un módulo y para tejer se necesita mucha paciencia, constancia y disponer de tiempo para poder trabajar. Ahora  el páramo se está quedando solo como lo explica Bárbara Brandli en su libro y los tejedores abandonan el telar. Por ejemplo, Evelina Sánchez hija del gran tejedor, Guillermo Sánchez, formaba a nuevas tejedoras pero tuvo que cerrar ese ciclo.

–La arquitectura de los Andes – revela Jimmy Alcock  es quizás la más interesante que hay en Venezuela. Es un terreno con una topografía de varios niveles, no hay juego de techos como el andino , casa de bahareque, estructura en madera y techo de piedra, piso de tierra, sin ventana por el frío, usan la cocina permanentemente .  El tejido era la abstracción de las tejedoras de su soledad y entorno frío y pobre. Bárbara Brändli  se dedicó mucho a los colores de los tapices,ruanas y cobijas. Prefería los naturales, colores auténticos que van a  durar siempre. Tengo una vivencia en los páramos como de 40 años y es una de las cosas más importantes que yo he hecho en mi vida y que me permiten decir que Venezuela es grande.

Tradición e innovación en el tejido andino

 

— Fortuitamente encuentro una tienda en las Mercedes que se llamaba Sottavento y descubro a Venezuela – afirma  Elías González ,el curador de la exposición .  “El mismo interés por la artesanía me llevó a entender  la importancia de lo que es auténtico,de lo que tiene alma y de lo que no tiene pretensiones y que es nuestro”, destaca,

–Creo que en 1998 vi una maravillosa exposición  en Corpbanca de arte indígena y fotos de Bárbara Brandli  -continúa- que para mi fue contundente  y un día Don Bell me llevó a casa de Bárbara. Ella tenía en la entrada de su casa un telar y muchísimas madejas , algunas con tintes naturales. Luego conocí a Dora , Margarita y Rosa Ramírez y  es  aquí cuando el curador abunda en detalles sobre las técnicas y los estilos de cada una de las tejedoras.

La charla culminó en una suerte de contrapunteo de cobijas del Páramo, antiguas, impecables y con una perfecta definición de colores, realizadas con tintes naturales  que Dennis Schmeider y el arquitecto Jimmy Alcock sacaron de sus baúles  para mostrarlas con orgullo a los presentes.

 

Las fotos de esta publicación son cortesía de Yuri Liscano Gerencia Sala TAC

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