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La vanguardia y el ancestro juntos y revueltos en DISIO. Nostalgia del Futuro

"Esto no es arte contestatario ni es arte crítico, es una muestra de artistas muy disímiles con intereses muy diversos, de tendencias que van desde el cinetismo, al constructivismo", expresó el gerente y curador de la Sala TAC sobre la muestra

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Félix Suazo gerente y curador de la galería TAC del Trasnocho Cutural, el domingo 4 de junio también fue el anfitrión de la muestra DISIO Nostalgia del futuro que se inauguró a casa llena en este espacio. Minutos antes de la apertura a las once de la mañana, tuvo a bien compartir con Esfera Cultural algunos aspectos sobre la significación de la muestra en el contexto de las artes y sobre su propia experiencia como facilitador y coordinador del trabajo de todos los artistas y profesionales involucrados en este evento.

— Desde el punto de vista humano  –  expresó Félix Suazo- cuando  las gente se junta para hacer algo común, hay una simpatía previa,  hay unas herramientas comunes para el arte pero en este caso también el deseo de llevar a cabo un proyecto en una circunstancia país bastante adversa. Esencialmente trabajamos con artistas y con profesionales de las artes en las áreas de fotografía, museografía, programación de videos, todos muy comprometidos con el arte y con lo que significa aportar como individuo lo que sabes y al mismo tiempo, crecer.

–En el plano profesional– añadió Suazo – aquí hay algo más que conocimientos y experticias. Hay un auténtico deseo de que las cosas salgan y salgan bien. Tanto los artistas venezolanos como los italianos hicieron gala de su paciencia,  tenacidad y persistencia. El curador italiano Antonello Tolve   logró manejar un proyecto bastante ambiciosos con características confluentes en sus propósitos pero disímiles en su estructura. En La Caja del Centro Cultural Chacao, trabajó el proceso de las obras, con piezas hecha in situ a lo largo de dos semanas, mientras que en la Sala TAC se encuentra la muestra tesis, con los argumentos centrales de su enfoque curatorial.

Esta última reúne a todos los artistas: siete italianos, 13 venezolanos más los 4 maestros de la vanguardia histórica, venezolanos y europeos.

"Teléfono" (1940) de Armando Reverón
“Teléfono” (1940) de Armando Reverón

–¿Cómo evalúa esta exposición?

–Es una muestra efectivamente rica que sale de la narrativa a la que estamos acostumbrados. Tiene una evidente connotación filosófica y reflexiva. Creo que además es muy sano que nuestro medio cultural, aislado por las circunstancias del país, tenga cada vez más contacto con formas, maneras y protocolos que difieren de los nuestros.

–¿La muestra permite detectar por ejemplo, el choque que existe entre la calidad de vida de los italianos y la que tenemos en Venezuela?

–Más que un choque es una tensión permanente que no solo es la de Venezuela o de Italia; es una tensión del planeta. Más de 600 millones de personas viven en condiciones altamente contrastantes. El primer grupo vive distendido y el resto del planeta vive, por su puesto, en la ansiedad de la sobrevivencia. Esos contrastes son manifiestos.

–¿Cómo se expresa esa contradicción en las obras de arte?

— Hay una manera en la que eso se refleja pero insisto, esta es una exposición con un sustrato filosófico reflexivo donde las cosas no se manifiestan igual que en el mundo práctico o en la vida cotidiana. Las obras de arte expresan las ideas en su propio lenguaje. Dicho esto y es muy importante tener este preámbulo, subrayo que esto no es arte contestatario ni es arte crítico, es una muestra de artistas muy disímiles con intereses muy diversos, de tendencias que van  desde el cinetismo,  al constructivismo hasta el arte conceptual. El curador busca definitivamente confrontarnos con la idea del tiempo, de cómo nos estamos imaginando el futuro y incluso como nos estamos imaginando un pasado deseable.

–¿Esas tensiones se notan en algunas obras?

— Ya vas a ver  si miras con detenimiento alguna de ellas. En la bandera o la propuesta que trabaja con fragmentos molidos de la Universidad Central de Venezuela, lo vas a ver en ese libro magnífico y también en una obra aparentemente abstracta, constructiva y aséptica como es la Luís Millé pero que se basa justamente en la  tensometría y habla de un mundo tensionado.

— Usted mencionó en rueda de prensa, al amor y el tiempo como los ejes centrales de DISIO. Nostalgia del futuro ¿podría detenerse en el particular?

–Muy seguramente Antonello Tolve lo va a explicar con meticulosidad y con la dimensión que es capaz de hacerlo como curador. No obstante, la idea del amor, del futuro, del pasado y de los tiempos como él mismo señaló, proviene justamente de una frase que Dante Alighieri que escribió precisamente sobre el amor, sobre lo profundo, sobre lo terrible e inconmensurable del amor, y en ese lugar del ascenso de las ánimas del purgatorio. Él habló de  la hora del “deseo” que es al mismo tiempo la hora de la “nostalgia” y también del “anhelo”, aparentemente la nostalgia va atrás y el deseo va hacia adelante. La idea, entonces es de los tiempos confrontados en una sola palabra que además alude al amor desde una argumentación compleja.

Magdalena Fernández

La pieza realizada con recursos audiovisuales de Magdalena Fernández enlaza directamente con el objeto de Armando Reverón, una de las cuatro obras de los Grandes Maestros que se hallan en el área principal del montaje. Explica Fernández que su trabajo es una interpretación del canto de la ballena y que  la pieza intenta hacer  una asociación con Reverón a través del gesto pictórico y el gesto de luz en el espacio.

–Hablar de Reverón – señala la artista-  es también hablar de la ballena que, como se sabe, tiene diversas connotaciones. Una es opuesta a su connotación de ser noble y ancestral que nos ha acompañado siempre y que es la que quiero reivindicar en estos momentos.

Magdalena Fernández Foto: Daniela Gustuti
Magdalena Fernández Foto: Daniela Gustuti

Eduardo González

–Yo comencé parte de mi investigación sobre el Hotel Miramar de Macuto, que es un hotel que queda cerca del lugar donde vivo, en el 2013. Me motivó, una ficha de investigación en el archivo de Juan Carlos Palenzuela que conseguí. En esa ficha el investigador de arte venezolano reportaba que el hotel era de los años 30 cuando y se calificaba de majestuoso. Me llamó a la atención, porque la foto de prensa que encontré se oponía a la imagen del hotel que yo siempre había visto. Alrededor de los 90 todavía era un hotel bastante significativo. Tenía ascensor y tenía características específicas que lo hacían idóneo para el turismo en la zona.

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Eduardo González junto a su obra “Hotel Miramar” de la serie “Banderas para el recuerdo” (2017) Foto: Daniela Gustuti

— Comencé a visitarlo encontré archivos y tomé fotografías – sigue González –   esta obra que presento pertenece a una serie de banderas que yo estoy haciendo utilizando la forma de la planta del hotel vista desde arriba.

— ¿Por qué le interesó tanto el hotel como para dedicarle una obra de arte?

— Por su arquitectura, su ubicación entre mar y montaña, porque desde algunos puntos tenía una vista al mar de 360 grados pero principalmente para mantener la memoria alrededor una edificación que no debió quedar abandonada mientras que otras del mismo tipo sí se recuperaron.

Enrico Pulsoni

Este artista italiano presenta sus Volti Travolti en La Caja y en la TAC una obra que se llama Lo que falta.

–Aquí – afirma Pulsoni –   decidimos que el punto de partida era la Universidad Central de Venezuela en particular en Aula Magna con las Nubes de Calder. La metáfora de la universidad es dada por un vidrio caído en ese recinto. Me permití añadir una pequeña metáfora relacionando con capas o trozos de bronce que se desprendieron de la placa que constituye la obra, por efecto del ácido cuando escribimos  Lo que falta  sobre ella. Luego me permití colocar  a un lado  harina y azúcar porque están faltando.  Está claro que quise hacer un vuelo pindárico y una reflexión sobre lo que cae y desaparece. Por demás a todos nos hace falta algo.

Enrico Pulsoni junto a su obra "Lo que falta" (2017) Foto: Daniela Gustuti
Enrico Pulsoni junto a su obra “Lo que falta” (2017) Foto: Daniela Gustuti

Domenico Antonio Mancini

En el interior de una vitrina rectangular hay un libro grueso. Con un pequeño bloque de sus páginas, el artista creó un modelo en papel de cargador; el segundo objeto que constituye la obra.

–Todo mi trabajo – dice al respecto Domenico Mancini- tiene que ver con palabras que se convierten en armas. El libro que muestro nace de una investigación que hubo en Italia entre las armas empleadas por la resistencia en contra del nazi fascismo y la redacción de la primera Constitución italiana.

Este libro que presento es La Guerra y la Paz de León Tolstói porque en este punto del proyecto pretendo cambiar el  el binomio Constitución – Armas  por obras fundamentales de la Literatura Universal para definir qué valores y pensamientos hacen falta para defender libertad. Es la cultura misma que toma el lugar o la forma de las armas.

"Per una nuova Teologia della Liberazione" (2011) de Domenico Antonio Mancini Foto: Daniela Gustuti
“Per una nuova Teologia della Liberazione” (2011) de Domenico Antonio Mancini Foto: Daniela Gustuti

Eugenio Tibaldi

–Yo me ocupo de las construcciones informales. En esta exposición presento este proyecto, que es un manual para el arquitecto informal. Sucedió que el museo de la ciudad de Catanzaro, una ciudad al sur de Italia ,me invitó a hacer una exposición sobre el tema de la informalidad en la construcción.Yo no quise exponer en el interior del museo, sino que construí en nueve días un anexo externo donde exponer mi trabajo.

— En Italia es muy común encontrar una casa legal con un cuarto anexo sin permisos que generalmente tiene características particulares; por fuera asemeja una edificación destartalada y por dentro ha sido terminada  perfectamente. Entonces yo construí un anexo al museo que responde a esas características.

Eugenio Tibaldi junto a su obra "Manuale per l´architetto informale 01 " (2011) Foto: Daniela Gustuti
Eugenio Tibaldi junto a su obra “Manuale per l´architetto informale 01 ” (2011) Foto: Daniela Gustuti

–Soy de los que piensa que es inútil considerar el abuso en la construcción de viviendas como un hecho aislado sino que se trata de un problema sistémico. En Catanzaro hay un verdadero estilo de arquitectura ilegal. El estilo de la ilegalidad  tiene sus reglas y las mismas se definen por el nivel cultural de la persona, el tiempo de la legalidad y la economía de la persona.

–¿Usted recomienda detener la construcción de edificaciones ilegales?

–Absolutamente no – dice Tibaldi- creo que no tiene sentido detener esas construcciones sino entender que la informalidad tiene aportes qué hacerle a la comunidad.

Eduardo Vargas Rico

–Este conjunto es un coco con hueso de animal – dice el creador del  proyecto Sumario –  y funciona como una sentencia sobre el título que forma parte integral de la pieza. El título de la obra es El Atlas de nuestro tiempo y  su texto, es decir, el hueso con un coco, se puede leer como una pequeña sentencia como: el  salvajismo y  la violencia en una intervención hecha con materiales encontrados y superpuestos.

Eduardo Vargas junto a su obra "El Atlas de nuestro tiempo" de la serie "Sumario" (2016) Foto: Daniela Gustuti
Eduardo Vargas junto a su obra “El Atlas de nuestro tiempo” de la serie “Sumario” (2016) Foto: Daniela Gustuti

Luis Millé

Pequeña Tensometría con base roja es una de las obras más llamativas por su colorido y belleza de la muestra. Su autor Luis Millé explica que el vacío que enmarca la pieza también forma parte de la propuesta  como una situación. Destaca que en su trabajo hay cuatro conceptos fundamentales que siempre están presentes. Uno es la tensión, la contracción, la expansión y la flexión.

–Su obra es particularmente bella – le señalamos al artista en espera de su comentario al respecto.

— Yo trato siempre que la idea tenga una estética – dice Millé –  y tiene que ser de lujo más no costosa porque la estética debe ser un carácter por encima de cualquier parámetro.

Expresa el artista que estudió algunas fases de la obra de Soto y trabajó en arquitectura. Del artista venezolano aprecia particularmente los penetrables y las ambivalencias, que también están en su obra.

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Luis Millé al lado de su obra “Tensiometría con base roja” (2017) Foto: Daniela Gustuti

Antonio Della Guardia

–La obra que traigo a la muestra — expresa Della Guardia– surge de la quiebra y el cierre del Museo de Arte Contemporáneo de Paestum.  El museo nace en 1993 y fracasa en 2008. Por razones de diversa índole en 2014 me llamaron a realizar un trabajo sobre la museografía de ese espacio. Logré conseguir lo que quedaba de él. Catálogos, fotografías, documentaciones , cartas de artistas importantes y obras de arte con la idea de  conservar  la memoria de este museo.

–Hice el trabajo de recopilación y organización del material. Aquí presento el proyecto que diseñé para construir con  las cajas de los materiales archivados una suerte de estructura  para que los visitantes puedan consultar esa información en el propio Museo. Lamentablemente el MAC de Paestum continúa en el abandono y temo que todo el material se deteriore y pierda.

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Luis Arroyo

–La idea es como desarropada- dice Luis Arroyo y continúa — Yo empecé a trabajar sin una idea preconcebida pero al final, en todas mis obras siempre surgen los mismos planteamientos. La invitación que recibimos por parte del curador Antonello Tolve  fue a trabajar con unas premisas particulares, nada menos que con Reverón, Duchamp, Boccioni y Malevich .

— En mi trabajo hay una conexión visual con Malevich que se puedes ver en toda la obra. Se trata de los signos fundamentales de la historia de la pintura adheridos en la chaqueta militar que es del uniforme del ejército venezolano pero intervenido y convertido en una camisa de fuerza  y están los parches de las figuras fundamentales de la historia del siglo 20 en otra chaqueta intervenida que no es del ejercito sino de los artistas.Significa que el dogma militar y del arte están en la mira.

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Luis Arroyo junto a su obra “Regreso de la vida onírica a la nación inmediata (contra el arte y los artistas)” (2017) Foto: Daniela Gustuti

 

 

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