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Las “Piedras lunares” de Fedosy Santaella sí están en Caracas

La conversación entre el autor y el crítico literario, Carlos Sandoval, sobre la novela reeditada en 2016, giró en torno a los elementos característicos de su obra también presentes en este libro

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El Lounge Lobby del hotel J W Marriot en Caracas parecía el escenario de algún cuento de Fedosy Santaella. El murmullo de la gente, los sonidos de los hielos dentro de los vasos, de las copas contra las copas, una música casi imperceptible, además de la luz tenue azulada y el frío del aire acondicionado, ambientaban  un espacio que albergó el entretenido conversatorio sobre Piedras lunares, la obra de Santaella que Ediciones Punto Cero reeditó el año pasado. El encuentro se llevó a cabo este miércoles 8 de marzo y junto al escritor, para sazonar la plática, estuvo Carlos Sandoval.

La complicidad entre ambos no perjudicó en nada el incisivo análisis que se fue desarrollando a lo largo de la tarde. Y es que según Santaella, Carlos Sandoval es un “Fedosyólogo”. El crítico literario, docente y narrador, desentrañó el libro, cuya primera edición fue reconocida con la mención de honor de  la Bienal José Antonio Ramos Sucre, y lo hizo con preguntas puntuales al escritor.

Los 11 relatos de Piedras lunares se encuentran dentro del género negro y son historias muy consistentes y características, no solo de ese género sino también de la sociedad venezolana. Sandoval señala que, un primer aspecto que le llamó la atención, fue precisamente cómo esos relatos se enmarcan dentro de una cultura popular. “Lo hace para producir un efecto, entender un poco más la idiosincrasia del caraqueño”, explica el profesor y luego le pregunta al autor por la escogencia del título del libro.

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“Es una intertextualidad literaria muy obvia, de La piedra lunar de Wilkie Collins”, responde Fedosy Santaella e indica que ésta es una de las primeras novela policiales de Inglaterra muy influyente en su trabajo. El escritor, desde que empezó dentro del género,  ha buscado  generar una interpretación personal o visión literaria sobre la novela detectivesca, valiéndose para ello de la utilización –en Piedras lunares de diversos narradores, diversas voces. Pero, en un país donde el sistema policial y jurídico deja mucho que desear, desarrollar este género es un reto.

Aquí (en Venezuela) no puede ser como en Escandinavia, donde un policía se traumatiza luego de asesinar a un  ladrón, dice Santaella tomando como ejemplo el personaje de Kurt Wallander dentro de la serie del sueco Henning Mankell. En consideración del escritor venezolano, solo en esas sociedades el género detectivesco puede sobrevivir con el sentido práctico.

En Venezuela, de hecho, es usual que quien investiga dentro de las novelas de este género sea cualquier cosa menos policía, apunta Sandoval. En el caso de Piedras lunares, en uno de los relatos ese rol lo lleva un lector de novelas policiales, pero otro ejemplo se da en la obra de Eloi Yagüe, en las que quien esclarece los crímenes es un periodista.

Hay otro asunto que Carlos Sandoval refiere como recurrente en la prosa de Santaella;  la utilización de personajes como zombies, vampiros, extraterrestres y otros elementos de ese estilo, poco reales. Sobre ello Fedosy Santaella explica que, ciertamente, son una elección personal que solo busca reflejar su esencia dentro de la escritura.

piedras-lunares-2 “Suelo meter en mi escritura las cosas que me gustan”, admite el autor e indica cómo esto incluye también referencias a películas y libros que lo marcaron de alguna forma. De hecho el escritor asegura que para él, esa lectura (sea cine, sea literatura) se planta como un proceso de recolección de elementos para la creación de «un fuego, un fuego del espíritu» que nutre, además, su obra. Es el caso de una frase de Clint Eastwood en la película Los Imperdonables que aparece en el epílogo de uno de los relatos y antecede a un personaje inspirado en el de Eastwood.

Hay una aspecto en estos cuentos que llama la atención y es que no solo aparecen personajes fantásticos, sino situaciones particulares, muy extrañas y ajenas al mundo que expone. El mismo Santaella pone como ejemplo la de un caballo rodeado de perros junto a una loca, que se encuentra un personaje de Piedras lunares en Sabana Grande. Esa parte de la historia, según refiere el escritor, está inspirada en una experiencia que vivió de joven.

«Son imágenes que me obsesionan en algún momento y finalmente las reproduzco en alguna historia«, añade Santaella y explica que parte del reto que tiene como escritor es identificar en estas escenas algo poético que pueda compaginar con la historia sin entorpecerla. En la actualidad, dice con desparpajo, busca lograr una «poética de Fedosy» que pueda mezclar de la mejor manera el lenguaje con la historia. Que haya un equilibrio entre ambas para que la obra sea sólida desde ambos puntos de vista. Ciertamente, ha madurado pero aún queda mucho que contar.