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Lina Botero Zea: La obra de Botero le habla directamente al espectador

"Botero, una mirada íntima a la vida y obra del maestro", documental producido por Lina Botero, hija del artista y dirigido por Don Millar comienza a proyectarse en festivales internacionales de cine

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Mayo 2017 – París

“Viajé a París a planear el documental con Lina (hija de Botero). No lo sabía entonces, pero esos dos días de trabajo resultaron críticos para nuestro éxito. Lina había recolectado 20 piezas de video: un par de décadas en cintas de VHS y DVDs de noticias, películas y otros, que habían sumado polvo en un estudio del maestro en el que durante años no había trabajado».  “Los cargamos en bolsas de lona y nos dirigimos a través de un tráfico miserable, con un taxista aún más miserable, a un estudio de digitalización suburbano. Deseé haber llevado una cámara a este lugar viejo y en mal estado mientras Lina fotografiaba obsesivamente cada parte del contenido y le recordaba al gerente escéptico una y otra vez (y más) lo importante que era realmente este material. Yo no lo sabía en ese momento, ¡pero ella tenía toda la razón! Este contenido, junto con otro similar en Nueva York, proporcionó la mayoría de nuestro material de archivo”.

Octubre 2017 – Nueva York

“Lina y Juan Carlos nos invitaron a unirnos a ellos en Nueva York mientras preparaban un inventario de las obras de Botero en su estudio de Nueva York y en una bodega. Tuve problemas para dormir la noche anterior. Luego vi con asombro cómo hijo e hija abrían carpetas que contenían material en bruto que su papá había cerrado literalmente en 1960 o 1961. Piénsalo: un padre de treinta años hace dibujos, bocetos y notas, los guarda ¡y sus hijos mayores lo descubren más de 50 años después, con las cámaras rodando! Fue un momento increíblemente emotivo para ellos, y también para nuestro equipo y para mí”.

(Fragmentos del diario, Don Millar, director del documental Botero, una mirada íntima a la vida y obra del maestro)

Lina Botero recuerda que de niña pintaba en los lienzos de su padre Foto: Oleg Covian

Para celebrar los setenta años de carrera artística del pintor y escultor colombiano Fernando Botero (1932), su hija se aventuró a producir un documental que mira a Botero desde dos ángulos: el humano y el creador.  La pieza cinematográfica ha recorrido varios festivales entre ellos el Festival Internacional de Cine de Morelia, el Festival Internacional de Cine Palm Springs, el Festival Internacional de Cine de Miami, el Festival Internacional de Cine de Montreal Artfifa y el Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias FICCI.

Desde Bogotá, Lina Botero Zea nos habla de esta experiencia y de su vida en un hogar donde el arte siempre estuvo presente.

-En el documental el espectador podrá ver el día en que  usted y su hermano Juan Carlos empiezan a descubrir los tesoros guardados en la bodega de Nueva York.

-Mi padre decidió cerrar su etapa en Nueva York y no había abierto esa bodega en cuarenta años. Fue para él una época muy díficil porque estuvo nadando en contra de las corrientes artísticas del momento, él era artista figurativo y lo que predominaba era el arte abstracto y el pop art, así que su obra fue rechazada. En esa bodega encontramos montañas de bocetos donde hace todo tipo de comentarios a pie de letra, dándose ánimos, indicaciones. Es fascinante ver a un joven artista buscando su camino, manteniéndose fiel a sus convicciones cuando tienes problemas de dinero y estás en un país que no es el tuyo, luchando en contra la frustración. la angustia, teniendo a su vez la fortaleza y la valentía para escucharse a sí mismo.

-¿Y qué piensa hacer con todo el material que encontraron?

-Por los momentos toca inventariarlo, es un trabajo monumental.

Lina Botero Zea, productora del documental sobre la vida y obra de su padre. Foto: Oleg Covian

-¿Usted y sus hermanos están conscientes de asumir el legado de la obra de Botero?

-Sí, lo tenemos claro los tres.  Estamos muy conscientes de la responsabilidad que eso implica y lo importante que es mantener viva la obra de mi papá.  Afortunadamente él sigue muy activo, trabajando ocho horas en su estudio, nada le produce más felicidad y placer.  Y algo que comento en el documental, es que mi papá cuando entra al estudio inmediatamente pierde diez años.

-¿Sufrió algún tipo de presión por ser la hija de Botero?

-Presión hubo, y también por el lado de mi mamá -Gloria Zea- quien tuvo un papel preponderante en la cultura.  Tengo la fortuna de ser parte de una familia que ha sido trabajadora, de personas que son ejemplos importantes.  La presión nunca fue de ellos, la presión es del ejemplo que uno siente, el reto es encontrar tu propio camino.

-¿Qué tiene Ud. de sus padres?

-Espero que bastante, pero lo dudo.  Ambos son figuras únicas.  Mi mamá fue una mujer extraordinaria y ejemplo en varios sentidos de la vida, aparte de ser una gran profesional y de su entrega al país.  Creo que mantener la unión de la familia fue su legado más importante.  Ahora de ambos heredé la enorme capacidad de trabajo.

-¿Tiene alguna información sobre las obras de su padre en el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas?

-No tengo idea qué ha pasado en el museo, espero que las obras de mi padre sigan ahí.  Mi papá adorada a Sofía, tuvieron una gran amistad y yo tuve la suerte de conocerla.  Sofía fue una mujer fascinante y con una personalidad arrolladora.

«Botero creó un mundo lleno de volumen donde todo está pintado con el mismo gesto». afirma Lina Botero Foto: Cortesía

-Las personas siempre cuando ven las obras de su padre hablan de “las gorditas de Botero”.

-La belleza en el arte está en la exaltación del volumen, ahí está la sensualidad de la forma.  Botero creó un mundo lleno de volumen donde todo está pintado con el mismo gesto, no son sólo mujeres y hombres gordos, son frutas, animales, paisajes, objetos.  Lo maravilloso de la obra de Botero es que le habla directamente al espectador sin necesidad de un intermediario o una explicación y eso contrasta mucho con lo que sucede en el arte contemporáneo.  Por eso no importa la cultura  o el país siempre la obra de mi padre es acogida con el mismo interés y entusiasmo.

-El desarrollo de un estilo y lenguaje tan personal – continúa Lina Botero-  permitió que nunca lo encasillaran en un lugar u otro; el peligro de ser parte de una corriente predominante en el arte, es que de la misma manera que está de moda, pasa de moda también.  Botero encontró una forma personal de expresarse y reflejar sus convicciones de artista; por eso mi padre siempre sostiene la idea que cambiar de estilo es cambia sus convicciones.  De ahí que la gente reconozca el trazo de Botero en cualquier parte del mundo.

-¿Qué siente cuando ve en las calles las reproducciones de las obras de su padre?

-Cuando eso sucede produce placer porque significa que la obra llegó a todos los estratos sociales.  Una vez en un viaje a la Amazonia,  mi padre entró a una casita pobre y vio que en las paredes estaban colgaban unos afiches de sus obras y eso le produjo una emoción inmensa.  Claro, otra cosa muy distinta es cuando uno va a una subasta y encuentra cuadros falsificados.

-¿Ha encontrado con muchos cuadros falsificados de su padre?

-Muchísimos.  Es un mal terrible con el cual se lucha mucho.

-Quizás el momento más emotivo del documental es cuando la escultura de su padre fue destruida por una bomba, ¿recuerda ese día?

-Claro, lo recuerdo. Para mi papá fue un shock.  Lo primero que hizo fue ir al sitio donde sucedió el hecho, después regaló otra paloma, para crear ese efecto con lo que representan, la guerra y la paz. Y algo importante que cuenta Camilo Castaño, curador del Museo de Antioquia en el documental; es uno de los pocos testimonios que queda para la gente joven de Medellín de esa época terrible de nuestra historia.

 -¿Cómo ha visto el proceso de paz en Colombia?

-Yo creo en mi país, creo en su gente extraordinaria y trabajadora. Estoy en pro de la paz, y a pesar de ser un proceso difícil, especialmente para aquellas personas que perdieron a sus queridos, creo en la capacidad de sanar y perdonar.

¿Cómo ve el futuro del arte?

Fernando Botero en 1984 con la obra » Naranja» donada por él al Museo Nacional de Colombia Foto: Cortesía de Lina Botero

-Con optimismo.  Una de las cosas extraordinarias gracias a la globalización, es la capacidad del arte de llegar a todos los rincones del mundo y eso es maravilloso.

-¿Recuerda algo especial de su infancia con su padre?

-Recuerdo que era fascinante verlo pintar, a ratos nos permitía a mis hermanos y a mí trabajar en su estudio, pintábamos sus lienzos con una tinta que al rato desaparecía.

-Y finalmente, ¿cómo es la ventana por donde mira Lina Botero Zea?

-Yo soy una persona muy positiva, me asombro permanentemente con la vida.  No banalizo las cosas pequeñas de la vida, al contrario las aprecio y las gozo profundamente.

 

En este link  que sigue se encuentra el  el trailer del documental :Botero,una mirada íntima a la vida y obra del maestro

https://drive.google.com/file/d/16PS_L3CV3FR5NA38X6_qz3F2WUeeeSVZ/view