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Magdalena Fernández: Cuerpos que recrean el mar

La primera instalación corporal de Magdalena Fernández cuenta con 60 intérpretes en la escena del Centro Cultural Chacao

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Sobre el escenario, un conjunto de individuos forman una masa viva que se mueve a través de una respiración colectiva. La inhalación y exhalación unísona, la presencia consciente, las miradas conectadas y los cuerpos atentos recrean el mar que Magdalena Fernández rescata de su propio imaginario.

Mares instalación corporal inédita de la artista plástico se estrena el domingo 4 de marzo de 2018 en el Centro Cultural Chacao con doble función a las 11:00 am y a las 3:00 pm  y con la participación de 50 bailarines junto a la agrupación coral de la Fundación Aequalis, quienes interpretarán una composición original de Josefina Benedetti bajo la dirección musical de Ana María Raga.

Magdalena Fernández nació en Caracas (1964). Su apartamento de paredes blancas expone algunas de sus piezas móviles, frente al cerro Ávila. Además de instalaciones y esculturas su obra contempla el dibujo y el vídeo y en ella plantea, desde una aparente regularidad geométrica, las apreciaciones de una mujer notablemente sensible a la naturaleza y al espacio.

Magdalena Fernández. Fotografía: Edisson Urgilés

Relata que a su regreso de Italia en el 2002 quería trabajar con cuerpos humanos, sin embargo, la complejidad del asunto y su inclinación por trabajar en solitario o solo con la colaboración necesaria, la llevaron a esperar. El año pasado, su hermana Tetelo Fernández, artista del teatro y productora de Mares junto a Ingrid Serrano, comenzaron a trabajar junto a Magdalena en la realización de esta instalación corporal.

“El proyecto nace con la idea de producir un vídeo en el cual dibujar en el espacio y hablar del mar como superficie y sonido, pero a través del cuerpo como recurso mínimo”. Mares reúne a cerca de 50 bailarines en escena dibujando y creando sonidos a través de la respiración y el roce. Los intérpretes son acompañados por la agrupación coral de la Fundación Aequalis, con una composición musical de Josefina Benedetti que contempla únicamente voces. “El cuerpo dibuja, hace sonido, canta y la iluminación también es muy austera”, describe su autora.

Las primeras propuestas corporales las trabajó Tetelo Fernández junto a Betty Flores, Carlos Rivero y Alexander Medina. Las convocatorias siguientes lograron reunir a todos los participantes y trajeron entre ellos a Cristal Albornoz y Marlon Alvarado, quienes pasaron a asistir a la directora y a asesorar al equipo en el área del movimiento.

“Tenía una imagen visual de los cuerpos en el espacio y de su capacidad y plasticidad para crear una superficie móvil, pero cuando tuve la experiencia viva de estar junto a tantas conciencias, el proyecto tomó otra dimensión para mi”. Fernández describe que más allá del dibujo y la corporalidad, se trata de un tema de presencia, de consciencia. La respiración sintonizada de cerca de 20 personas, la llevó a percibir una energía completamente nueva, “de cohesión, como si se creara un globo de energía por la conexión entre todos; una fuerza distinta que puede ser transformadora”, comparte.

Magdalena Fernández. Fotografía: Edisson Urgilés

Aquí puedes ver uno de los vídeos de Magdalena Fernández que inspira Mares.

“No es un baile, tampoco es un performance”

Marlon Alvarado y Cristal Albornoz asumieron el reto de acompañar a Magdalena Fernández en la dirección de los bailarines. Alvarado afirma cómo crear un puente entre lo que quiere la artista desde la simetría su trabajo plástico sobre objetos inanimados, al cuerpo en movimiento de una masa de 40 individuos, fue un reto profundo. “Es una experiencia de reconocernos dentro de la respiración. Se convierte en una meditación en movimiento. Quedamos agotados porque estamos sosteniendo el mar, con  toda esa fuerza y con todo lo maravilloso que es el océano; sus mareas, sus cambios…”, explica el docente de danza y yoga.

Marlon Alvarado. Fotografía cortesía del artista.

Para Cristal Albornoz, trabajar con artistas de otras disciplinas siempre es enriquecedor. “Para mi, el reto no era bailar danza contemporánea o danza vertical, sino convertirme en un vocabulario más plástico, diferente”, además de experimentarlo desde adentro como parte de la masa y desde el exterior como asistente y asesora del movimiento.

“Somos tantos, tenemos que trabajar tan cerca, seguirnos los unos a los otros para poder crear la imagen final. Ir entretejiéndonos y amoldandonos a un movimiento que se vea homogéneo, similar, que tenga la misma textura, nos ayuda también a flexibilizarnos en nuestra vida, a tener paciencia, cuido hacia el cuerpo del otro, saber leer en mi cuerpo lo que me esta pidiendo otro cuerpo en medio de una acción conjunta. Creo que ha sido un experimento socialmente interesante”, comparte la directora de La Pared.

Cristal Albornoz. Fotografía: Oscar Milano

Simbiosis 

Las convocatorias fueron hechas a través de redes sociales. Tanto bailarines como actores y otros no muy cercanos al movimiento llegaron al lugar, jóvenes entre 14 y 15 años y cuerpos más maduros, e incluso algunos abandonaron el proyecto porque emigraron. 

“La experiencia ha sido algo completamente nueva para mí porque es una una manera distinta de trabajar el cuerpo. Yo estoy acostumbrada a una coreografía, a la danza, otro tipo de expresión corporal y ésta es un poco más orgánica, es otra visión del cuerpo, otra visión del escenario, no es como la danza de una persona o un grupo. No se trata de  destacar sobre los demás sino de procurar  una conexión entre personas  inicialmente desconocidas”, dice Paola Pérez, bailarina y diseñadora gráfico.

“Somos un todo, una masa, como lo es el mar, y el mar funciona como una fuerza que comunica, que nos une, que nos relaja y al mismo tiempo nos inspira. Cuando estamos plenamente conectados es una cuestión preciosa, es una energía maravillosa, puedes cerrar los ojos y escuchar los sonidos del mar en nuestra respiración, en el contacto entre nosotros…” expresa.

Fotografía: Edgar Martínez

La heterogeneidad del grupo fue uno de los grandes retos. “Debo admitir que en el principio pensé que no se podría sacar el trabajo exactamente como lo quería Magdalena, pero gracias a su paciencia y la del equipo lo logramos”,dice Walkyria Martínez, bailarina y docente de Pilates.

“Cristal y Marlon tuvieron una visión impresionante para plasmar el mar. Siempre trabajando con Magdalena, pero una cosa es la visión de la artista plástico y otra es la visión del coreógrafo o del bailarín. Cristal comentaba que estamos trabajando la visión del mar de Magdalena y por ende tuvimos que abstraernos de nuestra visión, meternos en sus ojos  y transmitir lo que ella quiere expresar”, comparte Pérez.

“Intentaré dibujar con el cuerpo, pero a otra escala”, continúa Fernández. No descarta la posibilidad de presentar su instalación corporal en otras ciudades con otros bailarines. “Mares me ha permitido apreciar el tema de la consciencia y tengo en mente otros proyectos a mayor escala… donde el cuerpo también dibuja de otra manera…”, concluye.

Las funciones de Mares serán el domingo 4 de marzo de 2018 en el Centro Cultural Chacao con doble función a las 11:00 am y a las 3:00 pm. Las entradas tienen un costo de Bs. 120.000 y pueden adquirirse a través de Ticketmundo o las taquillas del teatro.


Foto principal: Raquel Cartaya/Canteros de Agua y Sol

El autor de todas las fotos de la siguiente Galería es Edisson Urgilés.