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Maruja Dagnino: El erotismo es sinónimo de refinamiento

El bautizo de “Los alimentos del deseo” será el 5 de diciembre en la librería El Buscón del Trasnocho Cultural

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Tiene la mirada acuciosa y precisa del rigor periodístico, acompasada por la sensualidad de quien domina con experticia la narrativa y las artes culinarias. Hace gala de una prosa sublime y descriptiva, matizada a su vez por el erotismo que considera sinónimo de refinamiento cultural.

Para la comunicadora social y escritora, Maruja Dagnino, la cocina en sí misma es un afrodisíaco, y lo reafirma en su más reciente libro, Los alimentos del deseo (Fundación ArtesanoGroup/Turner, 2017). Es un compendio de relatos y recetas -editados en una coproducción entre Venezuela y España- que recorren la historia universal y filosófica de los sabores, los alimentos y las especias que por milenios han estimulado al amor y al deseo.

Maruja Dagnino aprendió a cocinar antes que a escribir reportajes. “Yo siempre he cocinado, desde chiquitica. Aprendí viendo a mi mamá”, rememora la zuliana. Sin embargo, fue en 2002, mientras era reportera de la sección Caracas del diario El Universal, cuando tuvo la epifanía: estudiar cocina. “En aquél momento tuve una experiencia con un puré de batatas en un restaurante, y al probar el plato sentí un sabor muy especial. No sabía qué era hasta que descubrí que tenía unas conchas de mandarina glaseadas. Cuando lo supe, me dieron ganas de llorar de la emoción y tuve la certeza de que, si alguna vez quería hacer un plato con ese nivel de imaginación, tenía que estudiar cocina”, revela la también autora de Cocina sentimental (Aguilar, 2007).

Maruja Dagnino. Foto: Edisson Urgiles.

A partir de allí la periodista comenzó una relación mucho más profunda con la cocina: tuvo su propio catering La mesa de Babel y empezó a escribir sobre gastronomía. Desarrolló una serie de artículos para la revista Cocina y vino, en una sección que se llamaba Los alimentos del deseo, planteaba la relación entre la comida y el placer. De allí saldría, posteriormente, el título de su segundo libro.

–¿Qué encuentra el lector que se sienta en la mesa a disfrutar  Los alimentos del deseo?

–Hay libros que te producen mucha ansiedad, pero este no es el caso. Yo quise lograr un acercamiento a través de la cultura, la literatura, la música, la pintura y las mitologías: cristianas, romanas, griegas, célticas e incluso populares, entre la comida y el erotismo. El texto está escrito en forma de pequeños ensayos -que prefiero definir como caprichos literarios- en los que voy describiendo a 24 ingredientes. Entre ellos incluyo el cordero -que relacioné con el macho cabrío- la manzana, la canela, el vino, el cacao, entre otros, que culturalmente han sido relacionados con el deseo. El único ingrediente de allí que no conozco, ni conoceré, es el pez globo, un plato que solo pueden cocinar maestros japoneses, porque produce una sustancia venenosa. Sin embargo, la grandeza que tiene este pez es que también genera en el comensal  una sensación parecida al orgasmo, según aseguran los entendidos.

Maruja Dagnino observa su libro, «Los alimentos del deseo». Foto: Edisson Urgiles.

El ambiente tiene perfume a café recién colado. Dagnino habla con destreza y acentúa las palabras con las manos mientras explica las referencias históricas dentro del libro, que además cuenta con dos prólogos de las plumas de los escritores José Balza, y Rodolfo Izaguirre. “Por ejemplo, hay relación entre las  gastronomías de Apicio, y de un filósofo como George Bataille -autor de Lágrimas de Eros-.También  la hay entre  Las mil y una noche, y El Cantar de los cantares”, expresa la autora.

Los alimentos del deseo contiene sugerentes recetas de los chefs venezolanos Sumito Estévez, Tamara Rodríguez, Wendoly López, Betania Montagne y la española, Montse Estruch. “Yo le pedí a mis amigos recetas que incluyeran los mismo ingredientes del libro. Sin embargo, con las de Montse pasó algo curioso. Ella envió recetas  para 80 personas, y la idea original es que fueran solo platos para dos. Entonces pensé que podrían resultar adecuadas para una bacanal, por ejemplo”, dice Dagnino con picardía.

–¿Cuál considera que es su alimento del deseo?

–Es muy difícil responder a esa pregunta. Podría decir que el chocolate es uno, porque se supone que es un sustituto del orgasmo. El chocolate produce un estímulo –a mí me acelera el corazón- no sé si realmente es  afrodisíaco, pero me produce un gran placer. Eso sí, mientras menos porcentaje de leche y azúcar contenga, me gusta más. Hay chocolates que varían en los tonos de amargo, en los tonos dulces del propio cacao, en los aromas, en los sabores de los frutos.

Una edición compartida

La autora había empezado a escribir el libro hace 10 años, pero permanecía en un letargo tras el cierre de la editorial que lo publicaría originalmente en 2007. Finalmente, cobró vida en España a través de una coedición del grupo venezolano Fundación ArtesanoGroup y la editorial española, Turner. El diseño estético estuvo a cargo de Maribel Espinoza quien se encargó de la selección de imágenes artísticas que acompañan los relatos y generan en el lector la sensación de haber entrado  en un museo de arte renacentista.

Un espacio de utopía

Dagnino, activista en derechos humanos, está plenamente consciente de que la crisis que atraviesa el país actualmente coincide con el nacimiento de su libro. Ella considera de gran valor procurarse pequeños espacios de felicidad  y bienestar y asegura hallarlos en la literatura y la cocina; una  dupla que puede resultar «milagrosa». “Uno tiene que procurarse el placer de alguna manera, y no entregarse al sufrimiento, porque sería como entregarse a la desesperanza. Quisiera que mi mensaje se interpretara así; que entendamos que el problema de Venezuela es de todos y, en consecuencia, hay que resolverlo en conjunto”, reflexiona la periodista.

Los alimentos del deseo será bautizado en los espacios de la librería El Buscón, en el Centro Comercial Paseo Las Mercedes, el 5 de diciembre a las 5:00 p.m.