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Mayi Eloísa Martínez: la poesía es mi lenguaje natural

La escritora venezolana ganó recientemente el Premio de Literatura Infantil El Barco de Vapor con la novela "Apartamento 11"

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En la XIV versión del Premio de Literatura infantil El Barco de Vapor , el certamen más importante de Literatura Infantil  para obras inéditas escritas para niños en Chile, la novela Apartamento 11 de la autora venezolana Mayi Eloísa Martínez, fue el libro ganador entre los 182 manuscritos recibidos este año, transformándose así en la segunda mujer que recibe este este galardón.

El jurado estuvo compuesto por Francisca Solar, novelista y especializada en fomento lectoescritor; Luz Yennifer Reyes, Máster en Libros y Literatura Infantil y Juvenil; Kristina Cordero, Directora Académica del Diplomado en Edición y Publicaciones de la Facultad de Letras de la Universidad Católica; Alejandro Aliaga, Editor de Literatura Infantil y Juvenil de SM Chile, y Sergio Tanhnuz, Director de Publicaciones Generales de SM Chile.

Desde el año 2014 Martínez vive en Chile, donde realizó estudios de traducción y en la actualidad cursa el Diplomado en Edición de Literatura Infantil y Juvenil de la Universidad Diego Portales.  Hija de los escritores Mireya Tabuas y Néstor Caballero, la escritura, en especial la poesía, es parte de su ADN, de hecho anteriomente había ganado el primer premio del Concurso Nacional para Liceístas (2006) de la Casa Bello y el segundo lugar del Concurso Literario “Escribe tu sueño” (2015) organizado por INACAP (Chile).

-Con la repercusión que ha tenido el movimiento Me too y la literatura femenina, ¿qué significa para Ud. ser la segunda mujer ganadora de este premio?

-Por supuesto, me enorgullece haber ganado.  Pero en realidad quisiera aclarar que el movimiento Me too va mucho más allá de esta situación particular, así que mi respuesta probablemente quede corta.  Me too nace fundamentalmente para manifestar contra la agresión y abuso sexual contra las mujeres que es algo que debe seguir siendo denunciado.  En relación a la literatura femenina, desde hace algunos años se ha visibilizado más, aunque literatura femenina ha existido desde siempre, pero estaba más escondida y anónima, por culpa de la exclusión que del ámbito público tenían las mujeres.

En cuanto a este premio, al ser una convocatoria con seudónimo, el jurado no sabía si quien ganaba era un hombre o una mujer.  Así que en este caso ganó la obra en sí misma, independientemente del género de quien la escribió.

-En la actualidad está haciendo un Diplomado en Edición de Literatura Infantil y Juvenil , ¿por qué su interés por la literatura infantil y por ende, ahora escribir en este género?

-Siempre me ha gustado leer buena literatura infantil y juvenil, desde niña hasta ahora.  Este año estaba buscando qué diplomado hacer, luego de graduarme como traductora, y me enamoré de la descripción del programa.  Sin embargo, quiero aclarar que mi novela no la pensé como literatura infantil específicamente, considero que es para todas las edades.

Mayi Martínez, ganadora el Premio El Barco de Vapor de Chile en la foto cortesía de migrantesenchile.cl

-Nos puede hablar un poco más sobre Apartamento 11, ¿qué la inspiró? ¿qué angustias y miedos vamos a vivir al lado de su protagonista? 

-Apartamento 11 es una mezcla de muchas cosas: de alguna forma indirectamente tiene relación conmigo y mi familia, pero también de muchas otras afectadas por los eventos políticos que irrumpen la cotidianidad más íntima: la del hogar.  Ahora bien, quise que estos sucesos no se localizaran en un lugar específico, porque en realidad eso podría estar pasando en este momento en cualquier  “apartamento 11” de Venezuela, de Siria o de cualquier otro entorno en el que la violencia externa afecta a lo interno de la casa, donde lo macro del contexto se filtra en lo micro.

El lector sentirá los miedos y dudas del niño protagonista y su hermana, pero a la vez, encarará junto a él los hechos que ocurren con valentía, creatividad e, incluso, humor.

-Desde el año 2014 se mudó a Chile, ¿cómo ha sido el proceso de emigrar de su país y el aporte que le ha dado a su escritura?

-Al principio para mí fue difícil porque no me quería ir de Venezuela.  Estaba muy feliz estudiando Psicología en la Universidad Central de Venezuela, tenía mi grupo de amigos, hacía teatro.  En 2014 ya empezaban a asomarse signos de la escasez, la violencia, pero no eran tan graves y yo estaba atada a mis vínculos.

Pero la decisión era familiar y tuve que aceptarla.  El proceso fue muy interesante y raro, fue grato por una parte, porque aquí estaba ya mi mamá y su esposo, y conmigo vino mi hermano.  Pero a la vez, como no teníamos dinero suficiente, no pude continuar estudios en psicología, pues eran muy caros. Busqué otra opción: estudié traducción, pero fue una magnífica experiencia pues, al menos, yo tuve la oportunidad de estudiar, pues muchas personas de mi edad que han migrado, no han podido.  A la vez que estudiaba, para ayudar en casa, trabajaba de niñera y profesora particular.  Aún lo hago.  Además, literariamente he comenzado a tener muchas oportunidades aquí, como haber sido seleccionada en 2018 para hacer un taller de poesía con el poeta Raúl Zurita (era por concurso) y un taller de no ficción, con el periodista y escritor Rafael Gumucio.  También pude estar en diversos cursos gratuitos de literatura en Espacio Balmaceda Arte Joven.

Migrar te hace mirarte desde otra parte. Eso también aporta a la escritura.

-¿Cuál ha sido la influencia de su madre Mireya Tabuas tanto en su pasión por la literatura como en su escritura?

-Supongo que inconscientemente debe ser mi guía, es algo a lo que he estado vinculada desde que nací gracias a ella.  En mi casa solo se leía y se escribía, además nos llevaban a museos, a obras de teatro, nos regalaban libros.  Además, no solo es por parte de mi mamá, mi papá es Néstor Caballero, un conocido dramaturgo, dedicado completamente a la escritura.

-¿Qué ha pasado con la poesía?

-Sigo escribiendo.  No he dejado de hacerlo.  Creo que es mi lenguaje natural.  Actualmente tengo un poemario que publicará una editorial chilena a finales de este año o principios del año que viene.  También tengo un manuscrito de poesía infantil – el primero – y muchos poemas sueltos.

-¿Cuál es su compromiso con la literatura?

-Creo que tengo un pacto con ella: siempre leer y escribir.  Más que compromiso, es pasión.

-Un libro infantil que marcó su infancia.

Sapo enamorado de Max Velthuijs y Sapo y Sepo de Arnold Lobel.

-Un poema que siempre lleve en la mente.

-“El guardián del hielo” de  José Watanabe.

-Algunos autores o autoras que sean referentes para Ud. a la hora de escribir.

-Soy una gran admiradora de la narrativa de J.M. Coetzee, de la poesía de Wisława Szymborska.  No sé si a la hora de escribir los invoco, pero sí creo que me gustaría llegar a ser tan buena escritora como ambos.

-Y finalmente, ¿cómo es la ventana por donde mira Mayi Eloísa Martínez?

-Trato de mirar el mundo desde una ventana abierta, pero escondida, para poder observarlo todo sin que me vean a mí.  Pero a veces cierro esa ventana o el vidrio está empañado.