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Méndez Guédez y el baile contra la resignación

Una mujer le habla a una anciana en un psiquiátrico, ambas son reclusas, una de ellas posee muchos rostros y es sospechosa de un crimen, la otra es una monja piromaníaca en coma profundo

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El baile de madame Kalalú, Juan Carlos Méndez Guédez (Editorial Madera Fina, 2017), es una novela con elementos del género noir, donde las acciones son rápidas y están aderezadas con tintes de humor.

Emma Milagros Sáez es una mujer voluminosa (gruesa, no obesa) y alta, poco atractiva y de gran inteligencia.De joven sufrió por el abandono de su padre (un enfermo mental que vio en la distancia la mejor protección para su hija); en la espera del amor encontró la virtud de la paciencia que la convertiría en una gran estratega del engaño: inspirada en la admiración que le tiene a Xavi Hernández (un extraordinario futbolista español) mueve a sus colaboradores para propiciar los mejores resultados.

portada-madame-kalalu¿A qué se dedica Emma? Es una estafadora y ladrona, enfoca sus habilidades en la sustracción de obras de arte y de lujosas joyas. Estudió tres carreras universitarias y habla cuatro idiomas. Se preparó en las artes escénicas, es una maestra del disfraz y sabe técnicas de defensa personal. Esto no la hace infalible, un descuido llamado amor la condena.

Una noche comparte cuatro minutos y treinta y un segundos de baile con un enigmático y atractivo hombre que huele a mandarinas, situación que romperá su concentración y la hará presa fácil de sus enemigos. Ahora Emma se encuentra contando su vida a una monja en estado de coma, mientras, busca dar con quienes la incriminaron en un triple asesinato.

Para madame Kalalú la rutina se traduce en resignación, en cansancio. Ella es el recordatorio de que estamos inmersos en la aparente pobreza de ser uno cuando en realidad somos muchos.

El tema sobre el abandono del padre es recurrente en la narrativa de Juan Carlos Méndez Guédez. Sus protagonistas suelen lidiar con los dilemas de una familia fracturada; tal vez sea una terapia donde el autor busca sanar heridas personales que nunca logra curar. Emma se sobrepone a la pérdida de su padre al conseguir un motivo de vida, hacer que toda persona pueda tener acceso a la belleza, esto se da con el impacto que recibe al ver la película El tren (1964), dirigida por Frankenheimer y protagonizada por Burt Lancaster, despertando su interés por el arte.

Entre datos curiosos, al igual que en su novela Veinte merengues de amor y una bachata desesperada (Editorial Madera Fina, 2016), el cantautor de merengue Rubby Pérez aparece en elogiosos comentarios de los personajes de El baile de madame Kalalú: “si usted no ha escuchado a Rubby Pérez se ha perdido mucho. Es una voz tersa y tensa, con la belleza de un hilo de cobre bajo el sol del amanecer”, (p. 74). Por otro lado, en un episodio se hace mención del cuento El rito (Ejercicios narrativos, Editorial Universidad de Oriente, 1967 pp. 9-15),de José Balza, un guiño que nos hace pensar en el posible germen del argumento de El baile de madame Kalalú. También conseguimos una referencia musical importante, Madame Kalalú es un tema de salsa interpretado por Rubén Blades y Willie Colón en el disco Canciones del solar de los aburridos (1981); apodo que recibe Emma durante su adolescencia, ella al igual que la mujer de la canción, muestra sus aptitudes de “bruja” al leer las manos de sus compañeros de clase.

Juan Carlos Méndez Guedez
Juan Carlos Méndez Guédez

En El baile de madame Kalalú Juan Carlos Méndez Guédez muestra que sin importar lo minúscula y miserable que la vida sea, siempre se parece a una obra de Shakespeare. Somos rostros inacabados, los nombres resultan sonidos arbitrarios. La realidad es imperfecta y, en consecuencia, no es difícil mejorarla.