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Museo Alejandro Otero aloja a grandes exponentes de la plástica contemporánea

El MAO es un reflejo del potencial artístico que se desarrolló en la Venezuela de los 70, 80 y 90

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Francisco Narváez y el propio Alejandro Otero son los creadores de dos esculturas que guían hacia un gran ventanal piramidal que custodia el centro de arte, edificado en honor a la memoria del precursor del modernismo en las artes plásticas venezolanas. Inaugurado el 14 de agosto de 1990, el Museo Alejandro Otero (MAO) cuenta en su colección con 262 obras de 105 artistas nacionales y extranjeros, que ingresaron en década de los 90 bajo las modalidades de compra y donación.

Esculturas de Antonio José García Rico y Alejandro Otero a la entrada del MAO
Esculturas de Antonio José García Rico y Alejandro Otero a la entrada del MAO

Ubicado en la parroquia Coche a dos pasos del mercado local, frente a la barriada de Las Mayas, al lado del Hipódromo de La Rinconada y a unos metros del Poliedro de Caracas se ubica el MAO, el cual debe su nombre al, pintor y escultor venezolano, natural del estado Bolívar, cuyas piezas de arte cinético forman parte hoy en día de reconocidos centros culturales venezolanos, europeos y norteamericanos.

Delta Solar. La donación fue aceptada por el Congreso de Estados Unidos. La obra se instaló, un año después, en el jardín oeste del Museo del Aire y del Espacio, en Washington
“Delta Solar” de Alejandro Otero.  Jardín oeste del Museo del Aire y del Espacio, en Washington, Estado Unidos.

Justo en la entrada el bronce y el metal se adueñan del espacio con fluidez. Un ensamble con tubos de hierro de Antonio José García Rico se exhibe a un lado de las pesadas puertas que están bajo un ventanal. Una vez dentro, la luz ilumina con plenitud un lobby de techo alto que da la bienvenida los visitantes al museo. Este cuenta con seis salas de exposición, un centro de documentación y un anfiteatro con jardín al aire libre para eventos.

Lobby del Museo Alejandro Otero.
Lobby del Museo Alejandro Otero.

“El arte es trascedente porque es vía de penetración hacia lo irrevelado y por eso desconcierta en cada paso que da”, reza la cita del mismo Otero que se lee en el umbral. El proceso dinámico de creación del artista se puede apreciar en cada paso que el espectador realiza a lo largo del museo del oeste de la ciudad de Caracas. Aunque es más pequeño que el Museo de Arte Contemporáneo o la Galería de Arte Nacional, el MAO muestra su fortaleza al realzar las piezas de artistas visuales que juegan con el movimiento y el color.

En la sala 1 se presentan la exposición titualada: Cruces contemporáneos. Allí, artistas plásticos como Miguel Acosta,Marisol Escobar, Roberto Obregón, Muu Blanco, Mario Abreu, Sigfredo Chacón, Óscar Pellegrino, Antonio Saura, Eugenio Dittborn, Nelson Garrido y Armando Reverón comparten espacio. Bajo la noción de “expresiones de lo lúdico”, que se explica cómo un juego de formas, colores y materiales en el arte contemporáneo, se exhiben al público diversas piezas.

Nelson Garrido
Nelson Garrido

En las salas 4 y 5 se presentan las novedades del museo: dos exhibiciones de artistas plásticos venezolanos recientemente inauguradas. Luis Becerra con El bosque encantado y Antonio José García Rico con Procesos/objetuales. Ambas muestras dan cuenta de la intervención del arte en la sociedad y de cómo las pasiones y sueños se ven reflejados en una composición plástica.

Luis Becerra, "El gris"
Luis Becerra, “El gris”

Destaca que García Rico es autor de las piezas que custodian la entrada al museo, anteriormente mencionadas. En esta nueva exposición, el artista espera que el espectador “note la presencia de un acto whatsapp-image-2017-03-19-at-19-10-31relacional con el objeto artístico cuyo desenlace ocurre cuando la abstracción se pierde y se convierte en figurativa”, según se puede leer en frases sueltas que componen la museografía de la muestra.

A través de maleabilidad del metal, García Rico es capaz de presentar arte cinético desde estructuras que parecen rígidas pero que al contacto con la mirada se hacen líquidas y danzantes. El caraqueño nacido en la década del 70 propone ensamblajes escultóricos realizados con tubos o barras metálicas, con acabados como el anodizado o policromadas, que dan cuenta de un discurso más allá de lo físico al encuentro con el espectador.

Instalación de Antonio José García Rico en el MAO
Instalación de Antonio José García Rico en el MAO

Las instalaciones del Museo Alejandro Otero

En el anfiteatro al aire libre del MAO que da hacia un jardín, dos árboles dan sombra al proceso de creación artística de cientos de jóvenes de las comunidades vecinas que, bien sea a través de visitas guiadas o por simple curiosidad, se acercan hasta las puertas del museo en busca de experiencias estéticas. De acuerdo con los datos obtenidos del MAO, alrededor de 150 personas visitan las instalaciones cada semana.

Jardín del MAO
Jardín del MAO

El centro de arte forma parte de la Fundación de Museos Nacionales, por lo que la custodia de la colección y la responsabilidad de su preservación como patrimonio cultural de la nación están en manos del Estado venezolano. El MAO está en pie, aunque la construcción del Parque Hugo Chávez, que cubre casi dos kilómetros de autopista, esté a unos metros y desmejore el paisaje de los alrededores. Los montículos de tierra abandonados y aceras rotas o sin terminar, entorpecen el camino a la entrada

Para llegar al museo utilizando el Metro de Caracas, hay que ir hasta la estación La Rinconada, pasar por enfrente del Hipódromo y después de sortear los escombros de la construcción del parque, se divisan las esculturas que flanquean la entrada. Diferentes líneas de autobuses que cubren el tramo Valle-Coche pasan por el lugar y si se utiliza carro particular para arribar, se puede estacionar al aire libre frente al complejo.

Fachada del MAO
Fachada del MAO

En la zona no abundan los grandes edificios, por lo que la fachada plana con formas geométricas irregulares, resalta y perfila el aire de creación que se respira en el museo. Solo un ventanal piramidal y unas pequeñas letras de aluminio dan luces de lo que se esconde allí, a quienes pasan por el lugar.

El único flanco externo del MAO que muestra una exhibición es el que da hacia la autopista Valle-Coche y hace frente a la montaña sobre la cual se erige la comunidad del barrio Las Mayas. Es precisamente la voracidad de la relación entre naturaleza y ciudad lo que llevó en 2013 a la artista venezolana residenciada en Londres, Renata Fernández, a pintar y exponer dentro y fuera del museo un Trópico camuflado.

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“Trópico camuflado” de Renata Fernández. Fachada externa del Museo Alejandro Otero.

Cuatro murales de 10 metros de altura componen su creación. “La atracción hacia estas matas que tenemos en el trópico y que usamos para adornar, para crear volúmenes, aunque ellas en el fondo están constantemente amenazándonos con apoderarse de todo, con extenderse, con desplazarnos”, dijo Fernández a la prensa del MAO cuando se inauguró la exposición sobre su obra.

Con 27 años de fundado el Museo Alejandro Otero es un reflejo del potencial artístico que se desarrolló en la Venezuela de los 70, 80 y 90; momento en el que florecieron instituciones colmadas de mecenas que ayudaron a que las artes plásticas se consolidaran en el país. Ahora, el MAO permanece incólume al paso del tiempo y aún se erige como un catalizador para la plástica contemporánea nacional.

El Museo Alejandro Otero que abre sus puertas de martes a viernes de 9:00 a.m. a 5:00 p.m. y los sábados, domingos y feriados de 10:00 a.m. a 5:00 p.m. La entrada es gratuita y se pueden solicitar visitas guiadas con previa notificación a través de los teléfonos: +58(212) 682.09.41 – (212) 682.01.02.