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Noemí Márquez: “Aún tengo la fuerza física y espiritual para continuar”

Tributo a la Tierra 2 permite valorar la técnica y los sentimientos que la ceramista de 85 años le imprime a cada una de sus obras en la Galería D’Museo .

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La consciencia de que el hombre habita la Tierra es algo que suele darse por sentado. Sin embargo, la ceramista Noemí Márquez genera un ambiente particular en la exposición Tributo a la Tierra 2, donde el espectador puede reconectarse con su hogar. En la Galería D’museo, en el Centro de Arte Los Galpones, se puede admirar el trabajo de la artista de 85 años de edad que ha dedicado su vida a la disciplina de la escultura.

La relación que guarda con la Tierra, como ente, es espiritual; pero con la arcilla, tierra transformada en material artístico, es sentimental. Esta exhibición, entonces, le habla directamente al visitante y es capaz de mover fibras. La altura, la textura, la forma y los colores de cada pieza es única, pero visto como un todo, es absolutamente coherente. Se trata de un lenguaje primitivo y, aparentemente, simple que la artista nacida en Valencia, estado Carabobo, ha desarrollado durante toda su carrera y se ha convertido en su firma.

Márquez está orgullosa de su trabajo, pues requiere una fuerza física increíble y un alto grado de sensibilidad que todavía guarda dentro de ella. De hecho, desde el 29 de septiembre cuando fue inaugurada la exhibición, en la galería puede verse cómo es la génesis de cada uno de sus “tributos” en un vídeo que muestra la creación las esculturas de gran tamaño (que alcanzan los tres metros) y variadas formas a partir de unos churros de arcilla que tiene en su taller ubicado en Caracas.

Noemí Márquez junto a sus obras de cerámica. Foto cortesía

La artista sabe que, debido a su edad y estatura, pareciera que dichas esculturas no las realizó ella misma. Pero se defiende con mucho orgullo: “Sí, se necesita de mucha fuerza física, pero una vez que entro al taller todos los prejuicios los dejo atrás y me encuentro con mis piezas y mi esencia. Más allá de los músculos, creo que se trata de mi conexión con Dios y la cerámica. De ahí nace todo. Sé que aún tengo la fuerza física y espiritual para continuar. Además, cuento con un asistente que me ayuda muchísimo durante todo el proceso”.

Sobre su carrera de más de 40 años y en general, de su trabajo en esta exposición, comentó que es un proceso que ha sido forjado a través de décadas de aprendizaje. “Esto no viene de la noche a la mañana. Sé que mis profesores influyeron sobre mí y por eso ahora puedo conjugar la técnica con mi propio proceso creativo. Esta exposición tiene que ver con toda mi trayectoria y, también, con la idea de homenajear al material con el cual trabajo, este lugar al cual todos pertenecemos que es la Tierra”.

Sobre Tributo a la Tierra 2, expresó que se trata de un homenaje a Dios y a la vida, y que por ello se encuentran esculturas de gran tamaño. “Siento que, de esa manera, logro elevar el espíritu. Ahí está expresada la fuerza que yo tengo y la fuerza que me da la Tierra. Todos son únicos, pero conforman una unidad dentro de la sala. Son símbolos corrientes, que se pueden ver en cualquier lado, pero que cuando son apreciados en obras de este estilo -quien conoce mi trabajo- descubre inmediatamente que esa es una escultura de Noemí Márquez”, dijo.

Piezas de Noemí Márquez. Foto cortesía

Su primera satisfacción como creadora sucede cuando saca la pieza del horno y ve su trabajo terminado. Luego, cuando entra a la galería y ve su obra, siente un gran gozo ya que se trata de un reconocimiento a su trabajo por parte de expertos en las artes. “Me gustaría que la gente le perdiera el miedo a la cerámica porque es un trabajo duro, que exige disciplina, pero te ofrece grandes satisfacciones. También, espero que quien visite la galería perciba el don que tiene la cerámica y se conmueva como yo lo hice con mis obras”.

Tributo a la Tierra 2 , cuenta con figuras recubiertas con óxido de cobre y de hierro para darle textura oscura. “No es fácil conseguir estos materiales hoy día. El trabajo del ceramista es cada vez más cuesta arriba”, confesó Márquez, quien aún guarda óxido de cobre y hierro desde que su esposo, quien trabajaba en una siderúrgica, le conseguía con facilidad para darle color  a sus piezas.

Su trabajo es instintivo. No realiza dibujos previos, sino que se deja llevar por su experiencia y por aquello que siente cuando sus manos tocan la arcilla. Además, la cerámica es un proceso que no admite errores, demandando así cierta confianza y determinación a la hora de moldear y hornear cada pieza. La arcilla debe ser manejada desde su forma más simple, hasta cuando se remueve del horno, con sumo cuidado para evitar que se dañe. “Mi día puede comenzar a las seis de la mañana y terminar a la una de la madrugada, tan solo con el proceso de quema. Es un trabajo arduo, pero que veo con un valor particular por todo lo que le imprimo a cada escultura”, apuntó.

Trabajo de Noemí Márquez. Foto cortesía

Márquez hace énfasis en que su especialidad no es una disciplina tan exigente como la de aquellos dedicados a la creación de objetos utilitarios y repetitivos como vasos, platos o vasijas; sin embargo, su obra también requiere de una rutina, fuerza y disciplina. “Yo hago de todo. Todo lo que no sea parejo”, comentó la artista.

Noemí Márquez espera que el visitante consiga algo en sus esculturas capaz de mover su alma: “Busco a las personas sensibles para que sientan algo, que comprendan el empeño que yo le imprimí a las esculturas”. Y para ello, la exposición Tributo a la Tierra 2 puede ser visitada en la Galería D’Museo en el Centro de Arte Los Galpones de miércoles a sábado de 11am a 6pm y el domingo de 11am a 4pm.