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” Nos vemos el miércoles “, la picardía sexual en la vejez

En el Trasnocho Cultural ya empezó la nueva temporada de esta obra que trae a escena un grupo de ancianas que además de tomar el té, hablan de sexo

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Se podría decir que la sociedad venezolana peca de conservadora a la hora de abordar ciertos temas, sobre todo de índole sexual. Este tipo de filtros sociales condenan nuestra idiosincrasia,  promueven la creación de “tabúes”. Hay cierta hipocresía en ello, desde cualquier ámbito.

Familias que no saben como lidiar con la homosexualidad de algún integrante, hombres que, prejuiciados por su machismo cultural, condenan la libertad sexual de las féminas, o mujeres que se quedan calladas frente a los maltratos que les propinan los hombres de carácter psicológico y también físico. Y aunque no se crea, son cosas que siguen pasando en la Venezuela del siglo XXI –y en el mundo entero-.

Entre la gama temática de nuestras carencias afectivas y sexuales, hay otras que resultan impensables ¿un anciano piensa en su sexualidad?, ¿un anciano aún tiene apetito sexual? La respuesta debería surgir de la lógica de nuestra anatomía como seres humanos: Sí. Pero a nadie le gusta la respuesta, por eso barren el problema y lo ocultan bajo una alfombra, y de ese tema “no sé habla”.

Hay tantas cosas de las que no hablamos, y así terminamos enterrados en una montaña de miserias que hacen que nuestro paso por esta vida esté simplemente dirigido a un código moral, que redunda en un aprisionamiento de ideas. Un código “moral”, y me atrevo a señalarlo, que vienen reforzadas por un patrón político ultraconservador. Aquí, por ejemplo, nos acostumbramos a la violencia más cruenta, y hablamos de ese tema con lujo de detalles, pero nunca hablamos de la masturbación, porque da risa, porque no hace falta, porque ¿para qué? Creo que ésta es la consecuencia de estar cerrados al mundo. A la saga del pensamiento moderno, en un estado de estancamiento propio de las dictaduras.

Hay que tomar en cuenta que, en ocasiones, el asunto relegado al ostracismo termina por convertirse en un fetiche, una perversión o una aberración. Y toda enfermedad mental ligada a la sexualidad, es promovida, en muchos casos, por la censura de la información y comunicación sobre nuestros primeros deseos.

El drama de muchos ancianos que aún se sienten movidos sexualmente se ve opacado por una risa burlona de imposible sonido –otra característica idiosincrática, la burla por aquello que no entendemos del todo- y revela dos problemas de fondo. La indolencia frente a la necesidad humana de sentir placer a cierta edad, y la poca ayuda social o la ausencia de sitios de encuentro para los ancianos que quieran simplemente darle rienda suelta a su sexualidad.

Sirva esta introducción para poner en marco la situación base de la última obra de Gerardo Blanco: Nos vemos el miércoles, donde un grupo de ancianas se reúne para tomar el té y hablar de, entre otras cosas, sexo. De la manera más natural y humana posible. Una de ellas incluso, con un cigarro de marihuana en los labios.

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La comedia de humor verde apela entonces a tratar con la naturalidad más cotidiana los temas más simples de nuestra sexualidad a través del recuerdo, las experiencias pícaras de la vida, y los anhelos presentes de volver a sentir un orgasmo, porqué como dice una de ellas, “mejor que un orgasmo, son dos”.

Aunque el tema de fondo pretende crear conciencia sobre la problemática expuesta en la introducción, la comedia no termina por convencer del todo. La dinámica de dirección, llevada a cabo por Carolina Rodríguez Gómez, mantiene a las tres ancianas en un exagerado estatismo, donde lo que cobra relevancia es la palabra por encima de la acción y entonces no hay equilibrio entre una y otra herramienta. Es que una cosa es ver a tres ancianas –reales- en un ancianato hablando de sexo, y otra muy distinta, teatralizar esa escena.

Del mismo modo en Nos vemos el miércoles la dramaturgia peca en exceso de cambios de ritmo temático, pasando del humor más pícaro a un melodrama que se remite a los recuerdos vivenciales y  sexuales de las tres ancianas.

Sus tres actrices, Marisol Matheus, Chelo Rodríguez y Martha Track, personifican a la perfección a estas tres amigas que se reúnen todos los miércoles para contarse las anécdotas más calientes de su juventud, o los deseos más picantes de su vejez. Pero una vez más, la dirección se queda corta ante la necesidad de sacar lo mejor de ellas y particularmente en las situaciones más hilarantes.

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De izquierda a derecha las protagonistas de “Nos vemos el miércoles” Chelo Rodríguez, Marisol Matheus y Martha Track Foto: Daniel Dannery

Encontramos que esta puesta en escena hay un enfoque, que pareciera estar más interesado en crear tensión únicamente cuando se siente la necesidad de sobre-dramatizar la comedia (cambios de iluminación, música), como si no se asumiera del todo, que Nos vemos el miércoles es un divertimento para el disfrute y el sano esparcimiento de un público que busca pasar un rato agradable, y no conectarse con un drama absoluto.

Los géneros literarios en la dramaturgia, propician siempre una reflexión, sea una comedia, un drama o una obra de horror. En ese contexto el espectador atento es capaz de descubrir el subtexto de un argumento que a simple vista puede parecer superficial. Por otra parte, es igualmente cierto que el espectador no admite sentirse forzado a inclinarse por el drama en medio de una comedia.

Nos vemos el miércoles, apenas inicia temporada y se estará presentado en el Espacio Plural del Trasnocho Cultural, viernes a las 5:00 p.m. y sábados y domingos a las 4:00 p.m.

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