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Okso vacuno: me pican las manos cuando no pinto

La historia de Okso va más allá de la vaca azul que protagoniza parte importante de su obra, es una historia de vida atada al arte desde el comienzo. Esta semana inauguró la exposición #ActoGestual en la Galería Siete al Cubo de Los Galpones y durante todo el mes de abril espera realizar diversas actividades allí

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Desde preescolar él y los colores se la llevaban muy bien. Las maestras se lo advertían a su madre cuando lo iba a buscar a la escuela y él lo disfrutaba. Recuerda que, por ejemplo, a diferencia de sus compañeros, los muñecos que realizaba en la esperada hora de dibujo libre tenían ojos detallados, contornos y formas claras. Todos aspectos que, a pesar de la limitada motricidad de la edad, al pequeño le salían de forma natural.

Más adelante, y con el pasar del tiempo, entendió que aquella cosa la llevaba en la sangre. La herencia empezó por su abuela y su padre, quienes desarrollaron una gran sensibilidad hacia las actividades plásticas. Cuando era joven, su papá moldaba piñatas y al hacerse adulto, aquella inclinación artística fue minimizada por sus responsabilidades económicas. Sus dos hijos mayores, que le llevan 8 y 9 años al protagonista de nuestra historia, habían coqueteado también con el arte: graffitearon a escondidas en la década de los 80.

Es por eso que la habilidad del jovencito no era una sorpresa para la familia. O por lo menos no lo fue hasta que decidió llevarla a otro nivel. Cuando sus hermanos, ya mayores, lo vieron con las latas de pintura sonrieron. Hoy día él no escatima en decir que viene de una familia de artistas, aunque sea el único que vive de sus labores creativas. Asegura que el talento de su padre para la escultura es muy real y lamenta que no haya desarrollado todo su potencial. Sin embargo es allí cuando entiende lo afortunado que es por tener la posibilidad de expresarse a través del color.

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“Cuando yo agarré el arte, no lo solté… el resto fue pintar, pintar y pintar”

Aquella gracia de adolescente se volvió su vida entera. Él, por casualidad o causalidad, por destino o por esfuerzo, por suerte o por desdicha, se quedó prendado al arte y hoy día suma más de 18 años inmiscuido dentro de este mundo. Los últimos, ha gozado de cierto reconocimiento dentro de su círculo y la tendencia va en ascenso, cosa que considera una recompensa a su constancia. Este jueves 30 de marzo inauguró una exposición individual Acto Gestual en la Galería Siete al Cubo del Centro de Arte Los Galpones.

Okso vacuno

A Okso pocos lo conocen por su nombre de pila. Como es usual en los graffiteros, su identidad se limita a un A.K.A. que para el resto del mundo carece de significado. El arte urbano es un submundo con sus propias leyes, pero él tomó la decisión de dar un salto al vacío y dejarse retratar el rostro. Lo hizo para Vagos, una importante marca de ropa urbana, que lo adoptó como embajador. El video devela no solo el aspecto de su cara, sino también un taller en el que las pinturas abundan. Y es que Okso no es solo la vaca azul que tanto disfruta estampar en la ciudad. Okso no solo es vacuno.

OKSO Hotel Granada

–Lo que yo pinto siempre lleva algo irónico, satírico, de crítica social que tenga algo conceptual que lo respalde –refiere el artista y continúa: “Mucha gente ve solo la vaca azul y no va más allá de la obra, no llega a la profundidad a lo verdaderamente interesante”.

Los animales humanizados de Okso, funcionan como un elemento irruptor en la dinámica social. Uno de los más recientes lo realizó por carnaval. “Pude haber disfrazado a la vaca de negrita, pero lo hice de Bugs Bunny por la pérdida de identidad del venezolano”, explica. Realmente parece no importarle que el concepto quede claro a simple vista, lo bueno es gozar el proceso, dice.

Okso cursó estudios de Artes Gráficas, pero se dedica también a la plástica. No disfruta mucho de las clasificaciones. “Tengo muchos años haciendo arte, muchos años haciendo graffiti, haciendo escultura o gráfica. El soporte es lo de menos, lo importante es continuar, mantener una línea en el tiempo y nunca dejar de trabajar”, apunta el artista.

Graffitti

Debe ser por su interés en la identidad que es muy crítico a la hora de evaluar lo que se está haciendo hoy día dentro del graffiti en Venezuela. Si bien es cierto que la crisis ha pegado fuerte, que los precios de las pinturas son inaccesibles y la dinámica social no deja tiempo para este tipo de actividades, aún falta elementos para que lo que se hace trascienda. Incluso habla de un estancamiento. Okso calcula que de todos los artistas que conoce solo un 10% pinta en la actualidad y la calidad no siempre es la esperada.

“No me gusta que no tengan un estilo propio, sino que hacen lo imposible para calzar dentro del graffiti y terminan replicando lo que se hace en otros países”, refiere con agudeza. Para él la identidad en este mundo es muy valiosa y lo ejemplifica con el graffiti de Brasil que tiene su propia caligrafía y en donde Os Gemeos llenan la ciudad de humanoides amarillos.

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Pero no todo es malo, el graffiti venezolano que está siendo representado afuera también lo admira. Existen muchos compañeros que están incluidos en grupos que hacen rutas por todos lados y tienen un movimiento muy activo. Saber que hay compañeros de aquí, que ya hasta hacen murales a gran escala y que pueden demostrar su talento haciendo cosas originales le reconforta.

“Yo no pinto porque vivo de esto sino que para mi es una necesidad, es una ansiedad, tengo que pintar, me pican las manos cuando no pinto”.

Actualmente, el boom de las redes sociales ha permitido que el arte urbano se de a conocer de forma más acelerada y de allí que en Maracaibo se haya creado una moda que él disfruta: “Van por ahí cazando graffitis como si jugaran Pokemon Go, se toman las fotos y las suben en su red como si fueran barajitas. Eso es muy satisfactorio, tener un efecto en tantas personas me parece que cumple el objetivo”, recalca.

“Hay cosas buenas y malas. Hoy por ejemplo un 80% de las personas gritaron cosas positivas mientras pintábamos y un 20% solo estupideces. Aún hay personas que no entienden que uno puede divertirse con esto, que puedes hacer cosas positivas para la ciudad, que no es un acto vandálico y que a la larga puede ser incluso beneficioso para la comunidad”, comenta al respecto.

–Hoy se acerco una señora y me dijo: “me sacaron la primera sonrisa de la semana”. Esas son el tipo de cosa son satisfactorias para uno como artista y que lo impulsan a continuar-

Okso está en Intagram bajo el usuario: @Okso_1

Fotos: Cortesía Okso

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