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La alianza Cisneros-MoMA impulsa el arte latinoamericano

OPINIÓN

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Tablón de Pampatar (1954) de Alejandro Otero es una obra que antecede a la serie Coloritmos y refleja un avance en la búsqueda de la abstracción por el artista. Él tuvo interés por la arquitectura, el espacio, el ritmo y la ‘forma-color’ que finalmente logra el efecto dinámico en este cuadro que tanto nos atrae y que, a su vez, trajo consigo una nueva propuesta artística para la Venezuela de la época.

El pasado octubre se anunció que Tablón de Pampatar junto con más de cien históricas obras de la Colección Patricia Phelps de Cisneros (Cppc), serán incorporadas al Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) a través de una donación y la creación del Instituto Cisneros para el Estudio del Arte de América Latina. La noticia fue recibida con gran alegría, aunque también supuso algunas interrogantes.

¿Por qué el MoMA?

El hecho de que una colección de arte sea privada, que pertenezca a individuos en vez de a instituciones, no implica que no tenga un propósito claro y una línea curatorial definida. Es decir, las obras que conforman este tipo de colecciones han sido escogidas con argumentos. Durante ya muchos años, la misión de la Fundación Cisneros ha incluido dar a conocer   internacionalmente el patrimonio cultural latinoamericano, y la Colección es su principal instrumento.

Es por esto que no existe un “Museo Cisneros”, pues según la visión de Patricia y Gustavo Cisneros, la constante circulación de las obras en espacios culturales alrededor del mundo es una manera más efectiva para lograr su propósito. ¡Y cómo lo han logrado a través de este modelo! La Colección se ha infiltrado dentro de muchos de los museos más importantes y visitados del mundo, generando curiosidad, conversaciones, publicaciones, y nuevas ideas. Dándole al arte de nuestros países un nuevo lugar y reconocimiento en la historia, y convirtiéndose en un referente para todos los que estamos interesados en ella.

Siendo así, qué mejor lugar para éstas obras que el MoMA, un museo que recibe alrededor de 5.000 visitantes al día, y que desde su creación ha marcado la pauta en cuanto a arte moderno se refiere. Cuenta no sólo con una colección de artes plásticas en donde se encuentran obras como La Noche Estrellada (The Starry Night) de Vincent Van Gogh y Las Señoritas de Avignon (Les Demoiselles D’Avignon) de Pablo Picasso, sino también con departamentos de cine, arquitectura y diseño, y arte ‘performance, con una selección de videojuegos y uno de los pocos departamentos de restauración de “nuevos medios” (obras en formato digital), entre otros. En fin, un museo que además de exhibir algunas de las más importantes obras modernas, también está constantemente desafiando barreras.

Por otro lado, el MoMA ha demostrado un interés en el arte de Latinoamérica desde sus comienzos, adquiriendo Coloritmo No.1 de Alejandro Otero en 1956, apenas un año después de su creación en 1955. En los últimos 10 años, ese interés ha sido retomado con energía, resultando en retrospectivas de importantes artistas como Lygia Clark en el 2014 y Joaquín Torres-García en 2015-16. Ambas exposiciones han sido organizadas junto al curador de arte latinoamericano del MoMA Luis Enrique Pérez-Oramas, quien además de reconocido es venezolano, y según una entrevista en la revista Artishock a Gabriel Pérez-Barreiro (actual director y curador jefe de la Cppc), hasta acompañó a Patricia Phelps de Cisneros en la formación de la Colección.

Por su parte, el museo se comprometió a mostrar las piezas constantemente, y también a prestarlas a otras instituciones de manera regular. Así, tal y como lo buscaban sus fundadores, las obras de la Colección Cisneros estarán en constante diálogo con artistas de todo el mundo, se establecerán conexiones, y habrán oportunidades de que muchas más personas los conozcan, no sólo los que nos interesamos o crecimos cerca de ellos. Al estar en un museo enciclopédico tan importante, se integrarán al canon de la historia del arte del siglo veinte.

El Instituto

Esto es clave. ¡Un instituto para la investigación, para profundizar en la historia del arte de nuestra región y fomentar la discusión, en un museo con tan amplios recursos! La creación de este espacio sólo puede traer grandes aportes a futuro. Según refleja la Cppc:  “El Instituto Cisneros apoyará la investigación y viajes curatoriales, recibirá a artistas e investigadores invitados, organizará una conferencia internacional anual y producirá publicaciones académicas sobre arte de América Latina. (…) fomentará asociaciones estratégicas de largo aliento con otras instituciones de arte alrededor del mundo interesadas en la cultura latinoamericana, y publicará, en formato tanto impreso como digital, los resultados de su investigación, poniéndolos a disposición de una amplia audiencia”. Ya estamos ansiosos por ver esos resultados.

Éste instituto no será el único en el mundo, para los que quieran saber más, los invito a leer esta investigación en dos partes sobre 14 otros centros dedicados a la investigación del arte latinoamericano, cortesía del trabajo de Laura Braverman junto a la Colección Cisneros.

Aprovechemos cada recurso para unirnos en esta misión de difundir el arte de Latinoamérica, haciéndola, al mismo tiempo, cada vez más cercana.

Con información de: La Colección Patricia Phelps de Cisneros