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Paul Amundarain : No hay que bajar la cabeza sino expresar las ideas

Doble exposición en La Caja del CCCH , "Abajo Cadenas" de Paul Amundarain y " Paraíso Perdido" de Liliana Martínez. Dos expresiones distintas para narrar una historia con drama y resistencia.

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En torno a la  inauguración de una exposición de arte,  se crea una gran expectativa que involucra a muchas personas ; los artistas y sus familiares e inclusive alumnos; los curadores, organizadores , promotores , patrocinantes  y también al público. El domingo pasado 11 de agosto, en la Caja del Centro Cultural Chacao se instalaron dos muestras; Abajo Cadenas de Paul Amundarain en la primera sala y El Paraíso Perdido de  Liliana Martínez , en la planta alta.  Desde las 11 am  en adelante, las dos muestras se abrieron a una notable concurrencia. Significa que el interés por el arte no decae en la Caracas fantasmal de los domingos.  Las muestras, con toda seguridad, fueron anunciadas oportunamente, bien cuidadas por La Caja con la participación de Cerquone Projects . Se observó como los asistentes se identificaron con el contenido y la estética de ambas exposiciones y  muchos disfrutaron el brindis inaugural.

En la muestra  Abajo Cadenas, su  autor  Paul Amundarain, estuvo ausente porque no pudo viajar desde Miami donde reside desde el 2013, pero su obra tuvo intérpretes conocedores de la materia, o hablaron por sí solas. Hoy jueves 15 de agosto, tenemos en esferacultural.com la siguiente entrevista con el artista  y las declaraciones en vivo, sobre la intención de El Paraíso Perdido por parte de su artífice,  Liliana Martínez.

Paul Amundarain nació en Caracas y  comienza a surgir en las artes visuales con un mensaje de admiración y apoyo a la resistencia.

Cabe mencionar que Paul Amundarain nació en Caracas en el 85 . Estudió Arquitectura en la UCV . Ha participado en exposiciones en Venezuela y Estados Unidos. El tema de su obra es la ciudad, sus iconos y símbolos; las contradicciones y violencia de la sociedad venezolana. Intervino recientemente en dos exposiciones colectivas, una titulada Fresco en la sede de Cerquone Projects en Caracas , otra en la Feria de Arte de Basilea, VOLTA Basel 2019,  patrocinado por la misma firma y en individuales, por ejemplo, Símbolos Rotos en Caracas.

– ¿Vivir en el exterior, le concede la libertad de expresión y creación que en Venezuela no tendría?

-El mayor beneficio que uno posee en el exterior como artista es el acceso a materiales y recursos. En Venezuela se oprime al artista al cerrarle las vías para que pueda obtener materiales a precios racionales. La mayoría de los artistas expresan sus ideas a través de objetos hechos con materiales diversos y la dictadura te obliga a matar tus ideas, cuando pone tan cuesta arriba la obtención de los mismos. Vivir en una plataforma exterior te permite expresarte de alguna manera más libremente, pero todo es relativo.

-¿Cómo interioriza y expresa en su trabajo plástico la experiencia del emigrante?

-Es innegable que el lugar y la perspectiva que tenga un artista influye directamente la obra. Siento que el artista posee una temperatura y al entrar en contacto con un nuevo medio, siempre el choque trae consecuencias directas en su trabajo.  En mi caso estar en Miami, me ha permitido experimentar diferentes facetas y siento que han sido positivas para mi trabajo.  Por ejemplo, nutrirse de artista locales para luego volver al punto de partida y entender el gran legado artístico que tenemos como país. Acto seguido buscar de qué manera poder continuar esa línea de investigación. Confieso que es fácil dejarse influenciar al principio por lo novedoso  y  es posible que se desdibuje un poco la lectura de tu propio  trabajo hasta retomar el rumbo satisfactorio.

Esta es una obra que conjuga artesanía y tecnología y le da el nombre a la exposición Abajo Cadenas. Foto Edgar Martínez

-Caracas ha alcanzado los más bajos niveles en términos de la calidad de vida de sus habitantes y como  la urbe es un tema importante para usted, ¿Cómo interpreta y narra, la ciudad actual en su obra?

-Tengo seis años viviendo afuera pero tuve la oportunidad de estar cinco meses en el 2017 en Caracas. Ese viaje coincidió con las protestas que empezaron en abril de ese mismo año. Al cabo de esos meses retomé  mi trabajo en la ciudad donde me encuentro actualmente con mucha fuerza.

-En retrospectiva – continúa Paul Amundarain –  me pregunto cómo pude volver con energía de Caracas y mi respuesta es que a pesar de toda la situación por la que atraviesa, la ciudad sigue siendo muy nutritiva para un artista aún cuando ese alimento lamentablemente, sea negativo.  Me fue imposible ignorar las grandes obras arquitectónicas que integran la ciudad y que son una fuente para mi  y ver el descuido en su mantenimiento. Pero también me di cuenta, que siguen siendo bellas edificaciones y eso me permite soñar  que un día no tan lejano, volverán a tener su antiguo esplendor. Ese sentimiento aflora en mi obra de arte.

-Cada una de las numerosas personas que visitaron su exposición Abajo Cadenas el domingo pasado en La Caja del CCCH, elaboró su mensaje de manera distinta; hizo sus propias asociaciones, le dio más relevancia a unos aspectos que otros, por eso le pregunto:  ¿Cuál es el significado de su muestra y cuál es el concepto que involucra?

-Como artistas jamás sabemos realmente el alcance de nuestra obra.  Hay muchos artistas que no han podido conocer la trascendencia del legado que han dejado; de alguna forma siento que mi deber como artista es registrar nuestro tiempo  y pienso que la obra de arte es un método de registro. En ese sentido. Abajo Cadenas es un registro de los tiempos que vivimos y creo que   el espectador se puede identificar más porque experimenta estos hechos como su realidad. Con esta obra trato de transmitir un mensaje de lucha y resistencia, no se si lo logré pero esa es  mi intención. La obra principal de la muestra es una pintura llamada Mural de Caracas, y en esta obra quise usar las mismas dimensiones que tiene  Guernica de Picasso como un símbolo de lucha.

-De algún modo – explica Amundarain –  siento  que estamos viviendo en el país, una masacre que pasa por la muerte de las ideas libres  hasta la muerte de muchas personas cada día. Busco expresar a mi manera, cierto paralelismo con Guernica.

-¿Cómo ha evolucionado su obra en forma y contenido a través de los años?

-Más que evolución,siento que  hago un ejercicio de reflexión.  Trato de  entender cada día mejor por qué hago las cosas y el sentido que tienen. Creo que  el artista avanza en la medida que entiende mejor las razones por las cuales  hace las cosas y las expresa en su trabajo. Al mismo tiempo pienso que ésto es utópico porque la verdad es que cada vez es más difícil entenderse uno mismo, por tanto creo que el ejercicio más importante es estar en paz y ser feliz haciendo el propio trabajo.

Los iconos de la ciudad y los símbolos de la sociedad son recursos que emplea Amundarain para expresar su mensaje de resistencia. Foto : Edgar Martínez

-¿En qué corriente de las artes plásticas se inscribe?

-Indudablemente la abstracción geométrica está en nuestras venas. Pretendo imprimirle a mi trabajo más referentes visuales internacionales. El arte contemporáneo es un universo de propuestas pero creo que el trabajo más grande de un artista es identificar su propio punto de partida  y desde allí, explorar diferentes posibilidades de cómo expresar sus ideas bajo un marco de referencia.

-¿Qué técnica empleó para la elaboración de las obras que integran la muestra?

-Me gusta mucho la tecnología aplicada al arte. En la realización de mis obras uso diferentes técnicas. Por ejemplo, en las de esta muestra  trabajé sobre impresiones, usé plantillas cortadas con  laser para dibujar las formas. Pinté todo a mano, también empleé serigrafías y compuse las obras en computadora. En los tiempos actuales podemos integrar en las artes artes visuales, procesos artesanales y tecnológicos en una misma obra.

-Aparentemente hay una movida cultural en Caracas. En realidad, una semana tras otra quienes cubrimos la información cultural, percibimos que la actividad decrece; se deprime. ¿Qué cree que podemos esperar a corto plazo?

– Entiendo  todo lo que pasa en mi país como resistencia, en lo que respecta al arte, el gran esfuerzo que hacen los espacio expositivos por seguir, es grande, por eso es imposible no sentir admiración y aportar de algún modo, para que siga siendo así. Es probable que la situación siga empeorando , pero hay que seguir imprimiendo fuerza creativa  para que la ecuación se revierta desde todos los puntos. En lo que respecta al arte debemos seguir ejerciendo presión y eso  no se logra bajando la cabeza, sino expresando las ideas.

-¿Qué proyectos adelanta?

-Sigo trabajando en mantener activos, tanto el taller de Caracas como el de Miami. Preparo obras para la temporada de diciembre, porque ese mes se celebra una semana de arte durante la feria de Art Basel Miami y estaré exponiendo con la galería Cerquone Project en Pinta Miami. También tengo programada una exposición colectiva en el museo de Coral Gables con  artistas venezolanos que están radicados en esta ciudad  y otros proyectos.

¿ Hay una anécdota que quiera contar  sobre cómo hicieron una exposición a distancia?

-Más que una anécdota es la reflexión de que trabajando unidos se logran grandes cosas. Desde una plataforma exterior, se pueden mandar propuestas a Venezuela que sirvan para seguir nutriendo el sistema del arte, sin contar la excelencia de las personas que me ayudaron a hacer posible que esta exposición se materialice a distancia.

El Paraíso Perdido de Liliana Martínez

 

Liliana Matínez es Licenciada en Historia del Arte, Fundadora de la Escuela de Fotografía de la ONG Nelson Garrido, Fundadora de la Cátedra de Fotografía Avanzada de la Escuela de Comunicación Social de la UCAB. Foto: Edgar Martínez

El Paraíso Perdido es una exposición que surge de una inquietud enorme que  tenía a propósito de la crisis que vive el país -expresa Liliana Martínez , la autora de esta muestra y continúa:  ‘Yo me sentía culpable como artista porque sentía que no le estaba dando una respuesta desde el arte a lo que yo misma estaba sufriendo. Sufría la escasez, el éxodo  de los amigos, la pérdida del paisaje  y no estaba haciendo nada; solo sufría. Hacía colas y despedía a mis amigos en el aeropuerto y me sentía culpable.’

-En todas las reuniones con otros artistas mi tema de conversación giraba entorno a las siguientes preguntas ‘¿ Cuál es la respuesta nuestra a lo que ocurre en el país?’ y ‘ ¿ Por qué no le estamos dando una respuesta a ésto?´. destaca la fotógrafo.

-Ocurrió, refiere la experta en fotografía editorial  –  que en un viaje al llano  empecé a pensar sobre muchos asuntos y  me preguntaba : ‘ ¿ Cómo es que el paisaje sigue siendo el mismo, pero ya no somos un país rico?’. Recordaba los años  70 cuando  nos decían : ‘Venezuela es uno de los países más ricos del mundo, con  El Salto Ángel, El Pico Bolívar, El Caroní….. Y ahora resulta que no somos un país rico sino pobre’.

– Hice clic gracias a  esa reflexión en el llano y me dije : »  Tengo que mostrar que algo pasó y que algo hicimos mal  porque ese país se desmanteló, se desbarató. Tomé todas estas fotografías.  Son fotos a color  y cuando las vi en casa las aborrecí  y dije : ‘ Esto tiene que ser blanco y negro. Aquí no puede haber color’  Y  pasé la selección que hice  a blanco y negro en alto contraste por el drama. Luego vinieron los textos y  como soy fanática de William Blake  y de su John  Milton, encontré en sus textos, alusiones a la emigración y frases que cualquiera de nosotros podría decir actualmente en el aeropuerto  de Maiquetía,  cuando Blake entorno al 1800, pregunta : ‘¿ Por qué debemos abandonar nuestro suelo nativo?’  y agrega “ ‘Flores que no crecerán en nuestro suelo nativo. Mi primer momento y último’. o cuando dice : ‘¿ Por qué no tenemos la tierra que nuestros abuelos sí tenían?’.

Grandes formatos de fotos en blanco y negro tatuadas con versos de otros tiempos que son vigentes y  cubiertos por una cuadrícula que recuerda un mosaico. Foto:  Edgar Martínez