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Rafael Castillo Zapata: Todos tenemos esa pulsión por reivindicar la justicia

Para Rafael Castiilo Zapata, intelectual venezolano,lo que ha ocurrido en estos veinte años no tiene nada que ver con lo que pueden ser unos ideales progresistas de emancipación y humanismo.

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Le solicité esta entrevista al escritor y catedrático Rafael Castillo Zapata, para saber cómo vive personalmente la crítica situación  del país,  pero también  se trataron  otros asuntos de carácter literario, político y humano  que  resultaron muy nutrientes. Hubo momentos de hilaridad  en medio de la conversación y al  final algunos párrafos se eliminaron debido a la extensión del texto.

-Perteneció de joven a los grupos literario “Guaire” y “Tráfico” ; ¿Qué recuerda de la experiencia de pertenecer a ese movimiento literario vanguardista?

-La experiencia de Tráfico yo siempre la recuerdo con mucha gratitud y afecto porque fue fundamental para mi formación como escritor. El encuentro con otros jóvenes que sentían lo mismo que yo sentía, que les interesaba tanto la escritura como me interesaba a mí y encontrar contemporáneos cómplices, no siempre es fácil y ocurrió que me encontré con estos amigos por conexiones que se establecieron en la Escuela de Letras de Universidad Central de Venezuela. Cuando apenas comencé en 1979 conocí a Alberto Márquez que fue mi compañero de estudios, entré en contacto con su hermano Miguel que a su vez era amigo de Armando Rojas Guardia, de Igor Barreto y de Yolanda Pantin. Se comenzaron a dar una continuidad de encuentros, de  conversaciones e intercambio de idea y resultaba, en ese mismo momento,que la mayor parte de ellos pertenecían al taller Calicanto de Antonia Palacios. Yo era un recién llegado que no había tenido ningún contacto con el campo cultural caraqueño de la época y ellos me invitaron un día a entrar a Calicanto a visitar a Antonia, a que leyera mis poemas en el taller y de alguna manera esos poemas míos, muy poco líricos en el sentido tradicional de la palabra, muy narrativos, que hablaban sobre temas demasiados cotidianos, aparentemente triviales, coincidieron con algo que ellos también estaban buscando. Yolanda había escrito algunas cosas cuando estudiaba Letras en la UCAB, la llamaba “Poesía boba”, un tipo de poesía que hablaba de lo cotidiano y había como una exploración por ese mundo. Ya no era la poesía solemne, altisonante, oscura y hermética sino la poesía más llana, coloquial, que de alguna manera interpelara a la gente corriente sin crear esa suerte de barrera tradicional entre la poesía, los poetas y los potenciales lectores.

-Ocurrió- continúa Castillo Zapata – que seis poetas decidieron irse de Calicanto y esa separación hizo que nosotros  pensáramos en formar nuestro propio grupo aparte con nuestra propia experiencia y escenas de participación y en algún momento se decidió hacer un manifiesto , hicimos el Manifiesto, así salimos a la escena pública con reportajes en la prensa y comenzó un periodo de exaltación pública  de la experiencia de ser poeta; empezamos a salir a la calle a recitar poemas, a viajar al interior a leer poesía y eso se convirtió en una vivencia enriquecedora para nosotros y en más para mi  que la desconocía y por tanto, aprendía muchísimas cosas. Debo recordar también una figura importantísima para la formación del grupo, que fue nuestro maestro Hugo Achugar , profesor de la Escuela de Letras durante mucho tiempo y quién nos abrió camino hacia la poesía latinoamericana de ese tiempo, nos abrió muchas puertas que contribuyeron a que nosotros deriváramos hacia una poesía del tipo  que defendió  Tráfico, más  conversacional, más narrativa, más interpeladora de la realidad.

 

En opinión de Rafael Castillo Zapata » la revolución está por hacerse». Foto : Edgar Martínez

¿Que planteaba el Manifiesto del grupo literario y en contra de qué enfilaba?

– Yo no participé en la redacción del manifiesto porque cuando llegué ya estaba armada su estructura, pero en líneas generales pretendía los aspectos que referí anteriormente.Claro que el Manifiesto estaba atravesado por una tensión política, ideológica que evidentemente si la leemos ahora, después de todo lo que ha ocurrido en el país, tiene un sesgo claramente izquierdista. Esa idea de la poesía que sube a los cerros, la idea de la poesía que encuentra una interlocución con el proletario. La discusión en contra de la poesía producida por las élites culturales de la burguesía, es decir, hay una cantidad de elementos que atraviesan el manifiesto que tienen que ver con esa vieja conflictividad , muy  propia de la vanguardia,  con el legado del arte burgués y con todo lo que representa como separación del arte de la vida corriente.

– ¿No lamenta haber compartido las ideas de la izquierda ante la debacle de las dos últimas décadas en el país?

– No para nada. En mi opinión no tiene nada que ver lo que ha ocurrido en estos veinte años, con lo que pueden ser unos ideales progresistas, de emancipación, de reivindicación de lo humano. En Venezuela para nada lo hemos vivido, hemos vivido todo los contrario, pero yo sigo defendiendo en mis clases, el programa de una posibilidad de transformación del  mundo injusto en que seguimos viviendo. Es por eso que la materia fundamental   de mi trabajo actual, son Las Vanguardias Latinoamericanas de la segunda mitad del siglo XX.

-Bueno y sí-   admite el docente –  tengo conflicto con mis estudiantes sobre todos de ciertos sectores, estudiantes de la Universidad Metropolitana por ejemplo, para quienes la sola palabra revolución, la sola palabra proletario, fuertemente connotadas, son cuestionadas. Yo entiendo que la gente sienta cierta reticencia a esa terminología después de todo lo que ha ocurrido y de cómo se han desgastado esas palabras al ser repetidas en el vacío, sin consistencia. En cambio yo creo que esas palabras sí tienen sentido, solamente que todavía no han encontrado los actores que le hayan dado el significado que contienen esas palabras. Y por eso siempre les digo a mis alumnos: ¡La revolución está por hacerse!

-Todo el que tiene sentimientos frente a la injusticia de la sociedad – continúa el poeta – tiene que tener una pulsión hacia el cambio que se manifiesta de diferentes maneras y desde diferentes perspectivas ideológicas. Creo que no hay nadie que tenga un poquito de sentimiento humano y de compasión por el otro o de capacidad para vivir con el otro, que no sienta un sobresalto en la consciencia al ver la injusticia. Creo también, que todos tenemos como esa pulsión por reivindicar la justicia porque sin ella no tendríamos cultura o civilización.

-Suponiendo que Venezuela entrara definitivamente en la órbita rusa o china, la ideología de estas naciones tendría todavía menos que ver con la nuestra que la norteamericana. ¿No lo cree así?  

-Sí bueno, podemos pensar que nuestra tradición es liberal burguesa .La tradición cívica que nos ha caracterizado en un período muy corto del siglo XX, porque toda nuestra historia ha sido más bien una historia de caudillismo, de formas dictatoriales , todo el periodo dictatorial de Gómez, el de Pérez Jiménez, y  éste que no cómo llamarlo ,pero hemos tenido ciclos  de inestabilidad republicana muy fuertes salvo el periodo cortísimo  desde el gobierno de Betancourt hasta el Gobierno de Caldera.

-¿Cómo ha variado su poesía en forma y contenido, desde el primero al último libro que ha publicado?

Árbol que crece torcido quizás es un libro paradigmático de lo que se proponía el grupo Tráfico es decir, es un poema conversacional, narrativo,  de versos muy largo, aunque es muy musical ; también está impregnado de oralidad cotidiana, del modo de hablar del caraqueño, coloquialismos y extranjerismos, palabras mal pronunciadas. Es un libro inicial de poeta. Todo primer libro, es como una aventura en el mundo de la palabra y yo creo que muchos poetas, en su primera incursión en la poesía, deciden resolver la deuda que tienen con su propia memoria , con su infancia. Entonces el mío es un libro de recuperación de la infancia, de la adolescencia, de los valores de mi casa y de mi gente. Es un muy espontáneo escrito casi en estado de absoluta inspiración; los poemas fueron apareciendo en un periodo intenso en el cual yo tenía que sacar a flote algo que ocurría dentro de mí.

-¿Cómo aprendió a escribir poesía?

-Eso es un poco inexplicable, pero yo supongo por las lecturas. Pero en principio éstas nunca fueron sistemáticas. En efecto yo empecé a estudiar Medicina y nunca pensé en ser poeta. De pronto me di cuenta que esa carrera era como una camisa de fuerza  y  decidí cambiar para lo que realmente quería Lo mío era la literatura, empecé en la Escuela de Letras, y ahí se abrió esa válvula y fue como una situación impredecible de derrame de motivos, de símbolos, de imágenes de mi casa, de mi memoria infantil y apareció Árbol  que crece torcido.

-El último libro propiamente dicho es sobre el Cielo –  señala  Rafael Castillo Zapata – no está publicado y es un libro cortito resultado de una deriva que ocurrió en mi poesía, en los años 90.  Tengo dos libros que son característicos de lo que sería la poética traficante. El primero, Árbol que crece torcido del es más local, muy caraqueño y muy venezolano. El segundo Estación de Tránsitode 1992, es más cosmopolita, se abre al mundo y tiene que ver con haber visitado otras ciudades.

» Todo hombre merece narrar la riqueza infinita que es su vida «. afirma el escritor y docente. Foto: Edgar Martínez

–  En los últimos tiempos me ha dado por pensar que la gran mayoría de las personas no somos tan trascendentes como para escribir un libro de memorias.

–  Toda vida, es una riqueza infinita. Yo no estoy para nada de acuerdo con su punto de vista. – interrumpe el poeta.

-Es que no terminé de expresar completamente la idea. Pasó que enseguida me di cuenta que toda expresión cultural gira alrededor del hombre y su mundo. Todo este preámbulo es finalmente para preguntarle por sus Diarios.

– Insidiosamente está diciendo: ¿Qué me importa tu vida? –  apunta el letrado.

-Sí y por otro lado: ¿Por qué escribió dos o más tomos de diarios personales?

-Yo escribo diarios desde los años 80, con intervalos de épocas en las que no llevé diario. Pero  en el 2008 no sé qué circunstancia había, pero decidí ponerme a escribir sistemáticamente el diario. Y entonces,  después de releer los diarios de los años 90 , encontré que allí había algo importante de la experiencia de un hombre,  y por qué no va a ser importante esa experiencia  si uno está todo el tiempo sumergido en diarios ,biografías,  correspondencias, memorias, autobiografías  de otros y cuando lees a Paul Celan, estás leyendo la vida  de un hombre y de cómo ese hombre resolvió con la palabra, una vida muy trágica, la vida muy dura de un alemán judío durante el nazismo.  En toda palabra que tiene peso hay una vida y todo  hombre merece expresar lo que le ha pasado o lo que ha sentido, o lo que le ha perturbado, porque la escritura es una forma de resolver problemas del alma porque la escritura organiza el alma, y si tú me dices , para qué yo escribo el diario yo te digo que para mí el diario es como una disciplina porque ordena mi intimidad.

– ¿ En el diario escribe la verdad o algo que suena bien  y quiere que otros lean?

— Excelente pregunta. Está todo cruzado. Fíjate, cuando yo escribí mis diarios antes del 2008 yo no tenía la intención de publicarlos. Hay diarios muy explícitos, porque yo escribía  para darle forma a algo que me pasaba,  que no entendía de mí, de los otros , de  mi relación con los otros. El diario es una plataforma del auto examen, y de elaboración de la conciencia mediante la palabra.  En el diario yo me expongo mucho. La edición de mi primer diario de unos 500 ejemplares, se agotó. Allí hay relatos de viajes,reflexiones sobre la literatura  y  tiene el gancho de esas intimidades que se desnudan como diría Baudelaire en el título uno de sus diarios “ Mi corazón al desnudo”. De pronto uno se desnuda mucho porque supone que eso no va a salir de tu habitación.

La conversación con autor de ensayos como El Semiólogo Salvaje de 1997,Un viaje ilustrado. 1997 o Harar y la rodilla rota, de 2006 con el  Jefe del departamento de Teoría de La Literatura en la Escuela de Letras de la UCV, abarcó otros temas interesantes  como internet y la letras o las consecuencias del éxodo de lo últimos años en la UVC .A propósito de ésta conyuntura,  Castillo Zapata destacó : «Nosotros hemos formado gente nueva, una generación de  relevo. A estas alturas, muchos de  nosotros podríamos estar jubilados, pero la mayor parte de esos docentes formados y graduados, a consecuencia de las condiciones económicas que son tan  impracticables para hacer la vida aquí, se van del país.Hemos perdido figuras importantísimas de las letras que en otros momentos de la historia del país,se hubieran convertido en el relevo de grandes escritores y poetas como María Fernanda Palacios  que ya cumplió 50 años como docente y  Jaime López Sanz. quién  está cerca de cumplirlos  y : ¿Quién los va a sustituir.?

-¿ Cómo vive un poeta en medio de la interminable crisis  que nos afecta?

-Precisamente ayer comentaba eso en el primer día de clases con los estudiantes. Uno se va acostumbrando a todo en medio del desastre, porque no puedes hacer nada en contra. ¿Qué haces tú en contra a las fallas eléctricas? Se te va la luz y tienen que apañártela como dicen los españoles ;  buscas la vela , el sustituto o te quedas a oscuras. Hay que activarse en ese sentido. Entonces les decía que se me había ido el agua, y que en otro momento de mi vida si abro el grifo y no me sale el chorro de agua, yo hubiera blasfemado , despotricado en contra del sistema y de medio mundo, pero esta vez, después de muchas veces que me ha ocurrido, yo no me ofusqué ; bajé a buscar agua en el chorrito del jardín, llené un tobo con una botellita, lo llevé , me lavé  y me fui a clases. ¿Qué iba a hacer? Ya no puedo angustiarme por más cosas y uno va ingeniándose para operar en medio del desamparo, porque realmente estamos muy desamparados.