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Rafael Marziano: El cine venezolano nunca estuvo en mejor momento

A pesar de la situación del país, el director, productor y profesor de cine considera que se están haciendo películas “muy buenas”, aunque no son bien recibidas por el público venezolano por su “mala formación”

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-Cuando uno es un niño, no sabe lo que quiere- asevera de forma tajante. Con el dedo índice ajusta sus lentes de montura redonda y cruza la pierna. Las palabras salen de su boca con rapidez, más no las atropella: “Polanski dijo una vez que uno no tiene idea de la película que está haciendo hasta que la termina, y con la vida pasa lo mismo. ¡Es mentira que uno tiene un plan, eso no existe! La vida es más compleja que un proyecto a realizarse” .

Sin embargo, con tan sólo 14 años, Rafael Marziano ya era preparador de matemática en el Colegio Fe y Alegría del Barrio Unión de Petare. También era parte del Sistema de Orquesta y estudiaba violín. Y sí, a esa edad no sabía lo que quería, pero curiosamente nunca dejaba de hacer dos actividades que marcaron su vida: tomar fotografías y visitar la cinemateca.

Antes de convertirse en director y productor de cine, estudió arquitectura en la Universidad Simón Bolívar. Fue la manera en que pudo conciliar con un padre ingeniero, quien detectó su habilidad numérica pero no entendió su gusto por las artes. Al terminar la carrera, trabajó en varios proyectos pero su experiencia no fue grata.

-Para trabajar como arquitecto en Venezuela, dependes de la cultura del cliente y por lo general son personas ignorantes- asegura Marziano y continúa – Los arquitectos terminan por complacer los gustos de la clase dominante y se siguen haciendo cosas poco inteligentes, poco nobles y sin concepto. Es una tragedia porque la obra arquitectónica pesa tanto en la vida de los demás que termina influenciándolos y por eso tenemos este desastre de ciudad.

“¡Ese es el grave problema de la democracia! Si la mayor parte de la gente es oscura de pensamiento, va a tomar decisiones oscuras. Ojo, a todo nivel, no estoy hablando de política, estoy hablando que a todo nivel es una desdicha. Y la gente dice que yo soy negativo, y no, yo estoy tratando de sacar del oscurantismo a la gente. Todos los días les digo a las personas que piensen, que se ilustren, que no se dejen llevar”, fulmina.

-Entonces, ¿Qué queda para el cine en Venezuela?

-No, el cine está muy bien. Primero que todo, el arte siempre ha sido una expresión individualista. Se alimenta de todo lo que sucede en el mundo pero antes pasa por el filtro de una persona. Es cierto que en una película se muestran conceptos sociales, ideas abstractas, pero se hace a través de historias particulares. Y es a través de ese lente concentrado de emociones que se dicen cosas importantes y duraderas.

El cine venezolano tuvo mucho apoyo hasta los 80’. En el 85’ hubo un golpe muy bajo, se quitaron todos los subsidios y desapareció. En los 90’ casi no hubo y, entendiendo eso que había pasado, varios profesionales del medio nos dimos la tarea de participar en la redacción de la Ley de Cine. Lo que sucede en los últimos 15 años, no es producto de ninguna política de nadie, aunque admito que hay ministros que se tomaron en serio su trabajo, pero lo que sucedió es consecuencia de una excelente Ley de Cine.

Prof. Rafael Marziano en la Videoteca "Margot Benacerraf" de la UCV. Foto: Alexis Pérez-Luna.
Prof. Rafael Marziano en la Videoteca “Margot Benacerraf” de la UCV. Foto: Alexis Pérez-Luna.

 “El cine está bien porque no robamos”

El profesor Marziano considera que, en comparación con otras disciplinas, el cine venezolano “nunca estuvo en mejor momento”. Hasta este año, fue miembro de la comisión que aprueba financiamientos en el Centro Nacional Autónomo de Cine (CNAC). Desde su experiencia, asegura que esta institución “jamás” ha discriminado un proyecto por diferencias políticas, aunque durante la producción de “Historias Pequeñas” –su próxima obra a estrenar- tuvo que enfrentar una situación particular:

-Durante una reunión con los productores, una invitada puertorriqueña me dijo que mi película no se iba a realizar porque no favorecía al chavismo ni a la Revolución Bolivariana. La comisión de la que formaba parte, trató de parar mi película, pero el Comité Ejecutivo lo impidió. Juan Carlos Lossada (ex presidente del CNAC), a quien le debo mi mayor agradecimiento, no la paró. Pero hasta donde yo sé, jamás una consideración de carácter discriminatorio ideológico ha sido criterio en el CNAC. Hemos rechazado proyectos por no ser interesantes, pero no por política.

-¿Cómo ve las más recientes producciones del cine venezolano?

Para hacer buen cine hay que hacer mucho cine, e inevitablemente la mayoría no va a ser bueno. Tenemos que producir muchas películas para subir las exigencias. Además, el cine está bien porque no robamos. La gente del cine no roba porque necesita cada “cosita” que se gastó. No digo que no existan personas que encuentren la manera, pero yo no sé cómo se hace.

Ha habido producciones de gran valía, como la de los hermanos Andrés y Luis Rodríguez, Mariana Rondón y “Mari T”. Todavía vienen más, como las producciones de Robert Calzadilla y la de Gustavo Rondón, quienes fueron mis estudiantes.

-¿Cómo es el público venezolano?

El público venezolano, como toda la sociedad, es un público mal formado y vive una tragedia muy grande: no tiene clase media. El cine contemporáneamente es para la clase media y en Venezuela hay una “clase media” entre los que son dueños de muchas cosas y tienen millones, y los que están “pelando”.  Pero ser de clase media es tener un conjunto de valores entre los cuales está el conocimiento, y el venezolano de clase media va a la universidad para obtener un título y ganar dinero, no porque quiera aprender.

Por eso películas maravillosas como “Brecha en el silencio”, “Pelo Malo” y “Desde allá” no las vieron. No quieren ver nada que los haga pensar. Les pido a mis estudiantes que vean la vida y les digo que sufren del “Síndrome del apartamento de los Palos Grandes”. Ellos creen que la vida es eso que pasa desde su casa y no ven más allá.

José Ignacio Cabrujas decía que Venezuela era la sociedad del disimulo ¡y es verdad! Aquí nadie dice las cosas. Yo causé una enorme decepción cuando hice el documental de Billo’s, porque hice una película de la manera en la que nosotros destruimos nuestra memoria. “Swing con Son” no es un halago, uso a Billo’s para mostrar que somos destructores de nuestra alma.

Los estudiantes tienen que salir a la calle y hablar de lo que les da vergüenza, de lo que más les duele, de uno mismo. Y allí vamos a educar al público, porque el cine es para mostrar artísticamente un drama, y los dramas son feos. El cine no está para complacer a nadie sino para conmover a la gente.

Pero la batalla está perdida mientras en Venezuela haya tanto dinero. Aquí no hay cultura, no hay espíritu, no hay decencia, sólo hay dinero. Siempre les pido a mis alumnos que hagan películas esenciales, esas que tienen que hacer porque si no se mueren. Entonces la gente te mira con una enorme sospecha: ¿Quién te pagó esa película? Nadie, yo la pagué. ¿Tu hiciste “El camino de las Hormigas” porque te la encargó quién? Nadie. Pero, ¿Por qué la hiciste? Porque yo quería decir eso. ¿Y qué ganaste con eso? Decirlo. La gente no entiende. Y esa es la gente que será olvidada.

Historias Pequeñas

  Luego de haber estrenado su documental de Billo’s en 2009, Marziano comenzó a escribir el argumento y guión de la película “Historias Pequeñas”. En 2014 se filmó y actualmente sólo espera la mezcla de sonido para ser estrenada en 2017.

-¿Nos puede dar un adelanto de su película?

-Es una película que está ambientada con mucha ironía, pues sucede en el 11 de abril del año 2002. Son 5 historias independientes una de otras: un profesor universitario, una pareja que discute, una drogadicta, dos niños y una señora de servicio que vive en un barrio. Creo que es muy hermosa y muy dura.

En la Dirección de Fotografía trabajó Alexandra Henao; en el Sonido, Lino Ocando; en la Producción, Belén Orsini; en el Arte, Aida Cortez y en la música Gregory Antonetti. El elenco está conformado por Maríalejandra Martín, Gonzalo Velutini, Yesenia Camacho, Carlos Cruz, Sheila Monterola, Indira Saturno y Jean Franco Di Marchi. También contará con las actuaciones de Bárbara Di Fabiano, Hecham Alhadwah, Jorge De Souza y Robert Machado.

Creo que todas las películas que yo hago, mueven mucho la reflexión y las emociones. Son películas que cuando uno las ve, quedas bastante movido. Eso pasó con “El camino de las Hormigas” y pasó con la película de Billo’s. Entonces, con toda seguridad, esta también moverá a la reflexión.

Datos Curiosos de Rafael Marziano

  • Estudió en la Escuela Superior Estatal de Teatro, Cine y Televisión de Lodz, Polonia, becado por la UNESCO entre 1985 y 1990. Egresó con honores.
  • Ha sido Director de Fotografía de al menos 11 películas extranjeras y nacionales.
  • Además de dar clases en la Escuela de Artes de la Universidad Central de Venezuela (UCV), es Coordinador de la Escuela Nacional de Cine en la Universidad Metropolitana.
  • Como arquitecto realizó la Videoteca “Margot Benacerraf” de la Escuela de Artes de la UCV y el Aula de Cine de la Escuela de Comunicación Social. Actualmente se encuentra en el desarrollo de una segunda videoteca.
  • Obras literarias: entre sus cuentos más conocidos, se encuentra “Nubes de Agosto”, “Frente al Ferry” y “El Alfarero”. Además ha escrito dos novelas: “Dados de 7 caras” y “Retratos de la casa sola”.
  • En varias ocasiones, invirtió todo su dinero en la producción de películas y se quedó sin nada, al punto de haberse desmayado por desnutrición.
  • La UCV lo condecoró con la Orden José María Vargas en su tercera clase (2014).

 

Tráilers del documental “Swing con Son”, de Rafael Marziano