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“Reina Pepeada”: viveza venezolana y politiquería reciclada

Esfera Cultural conversó con el actor Oswaldo Maccio que encarna un personaje muy representativo de la coyuntura nacional

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Alabado en los años sesenta por ser un fiel retratista de una sociedad en decadencia, de Román Chalbaud destaca que sus escritos sigan teniendo la misma vigencia décadas después. El cineasta y dramaturgo, vuelca la idolatría y el culto a la personalidad como subtexto en una obra de teatro que versa sobre los males que corrompen a los venezolanos.

Reina Pepeada, escrita, representada y varias veces agotada en 1996, vuelve a la escena teatral caraqueña en 2017 bajo la dirección de Jorge Souki y con las actuaciones de Norkys Batista, Caridad Canelón, Aroldo Betancourt, Oswaldo Maccio, Eulices Alvarado, Djamil Jassir y Carlos Sánchez Torrealba. La pieza se presenta como una paradoja: Venezuela sigue siendo el mismo país con la misma gente.

Reina Pepeada es una pieza en un acto con una escenografía que no cambia demasiado. Se trata de una arepera ubicada en el centro de Caracas, a pocos metros del Congreso, donde se vende la comida recalentada del día anterior. El decorado del local, incluye fotos del difunto presidente Rómulo Betancourt, a quien la madre de Reina, la protagonista, recuerda como héroe. “Rómulo vive. Vive en mi, yo soy Rómulo, Rómulo somos todos”, dice Casilda, interpretada por Caridad Canelón.

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La acción transcurre en la Venezuela de los años 70, cuando los precios del petróleo movían la agenda nacional y las protestas civiles formaban parte del paisaje diario capitalino. Reina se despierta una mañana y explica que tuvo pesadillas: el barril de petróleo llegaba a tres dólares, los anuncios de Coca-Cola dejaban de brillar y los políticos se burlaban de todos bebiendo Whisky.

“Rómulo fue el partero de la clase media”, asegura Casilda, quien es rechazada por todos cada vez que recuerda al político “que era una ilusión”; “Mamá, era muy bonito escuchar a los políticos, pero ¿de verdad vivimos mejor?”, pregunta Reina fiel representación del venezolano que se adapta al devenir, conoce la historia de su país, pero le preocupa más conseguir dinero para subsistir.

A pesar de que la política se presenta como una arista importante en la pieza, queda como un subtexto para la reflexión, mientras que la comedia se alza a través de la representación de unos personajes caricaturescos, que rayan en el paroxismo y que dan cuenta de casi todas las características que constituyen a la sociedad criolla.

Oswaldo Maccio:  las obras viven más allá de su contexto

Un intérprete de trascedencia y ampliamente reconocido en las tablas venezolanas, Oswaldo Maccio, interpreta a Juan de Mata, un mesonero abiertamente gay. A través del él, explica el actor, “se puede ver la reivindicación de una cantidad de valores que solo encuentran una honestidad en la homosexualidad”.

“Sobre de Juan de Mata es relevante destacar que lo acusan de viperino, de querer ventilar lo chismes, de estar perdiendo el tiempo; casi todos los personajes de la pieza ven en él una amenaza y no están más que proyectándose en él. Es que en la pieza, todos los personajes son unos esperpentos, unos tracaleros, como los venezolanos”, señala  Maccio a Esfera Cultural,  al tiempo que da cuenta de una realidad que muchos conocen pero pocos hablan.

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El actor, formado en la Escuela de Artes de la Universidad Central de Venezuela, recuerda el éxito del montaje en 1996, “pero sorprende cómo un texto sigue resonando a pesar de haber sido escrito hace tanto tiempo”. Sobre su vigencia refiere: “el país sigue estando en el mismo sitio, es decir, engañado. Se le prometen cosas y la sociedad sigue cayendo, tal vez por la necesidad de ser salvado. Es muy conmovedor que te toque vivir una historia en la que las obras viven más allá de su contexto y que terminan señalando un ánimo de su gente”.

Maccio, obtuvo el Premio Marco Antonio Ettedgui 2015 que otorga la Asociación Venezolana de Crítica Teatral por considerar que posee “una labor impecable en el mundo teatral, dirige, escribe, actúa, produce, y lo hace desde hace tiempo y todo con mucha calidad”.

El montaje de Reina Pepeada tuvo seis semanas, con todas las funciones agotadas, en la cartelera del Centro Cultural BOD, ubicado en La Castellana y se presentó por una semana más a petición del público. Ahora, el elenco tendrá seis funciones del 8 al 23 de marzo en el Teatro Escena 8, ubicado en Las Mercedes, los miércoles y jueves a las 7:30 p.m. La entradas se pueden adquirir en taquillas del teatro o a través de  Ticket Mundo.

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