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Rodolfo Izaguirre: Busco cómo describir la magnitud de la destrucción de Venezuela

El próximo 6 de Abril se presenta en Miami su libro" Los últimos años de mi vida"

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Se hizo escritor. Quería transmitir la experiencia sensorial de la imagen del cine. Abandonó la carrera de Derecho para sumergirse en la cinemateca francesa y no salir nunca más de esa fascinación. 20 años estuvo al frente de la Cinemateca Nacional. Obsequió al país dos programas de cine en radio y televisión. Afinó el gusto cinematográfico de varias generaciones. Integrante de los grupos  literarios Sardio y El Techo de la Ballena, Rodolfo Izaguirre es ese irreductible amante de la belleza y el misterio.

Obsesionado por encontrar la imagen que describa la magnitud de la destrucción de Venezuela, la busca en las palabras. Todos los domingos desde la páginas de El Nacional, acude puntual a su cita. Sus artículos son de lectura imprescindible. Laten. Relatan un país.

Edda Armas, cuyo  poemario –Roto todo Silencio en la reedición que lanzó Oscar Todtman Editores al cabo de 30 años, fue presentado por Izaguirre en 2016, apunta  “ Los venezolanos le debemos un agradecimiento público  a Don Rodolfo.  Su vida dedicada al cultivo de las artes bellas, beneficiándonos directamente de su reflexión crítica, al hacer del pensamiento y la escritura un método salvavidas. El cine, la prosa, la crónica, el articulismo y su curiosa voracidad lectora plenaron el mapa de su vida. A la Cinemateca Nacional, fundada por la cineasta Margot Benacerraf en 1966, la tomó bajo su dirección por dos décadas, desde 1968 hasta 1988, convirtiéndola en  una Cátedra y Escuela de la Estética visual. 39 años al frente del programa radial El cine mitología de lo cotidiano en la Radio Nacional de Venezuela (desde 1971 hasta 2010), 5 años como ancla de “La Cinemateca al aire (1989 -1994) en el canal cultural y educativo del estado venezolano -Canal 5-, y como crítico de cine en su  columna diaria 35 milímetros en El Nacional. Autor de títulos como El cine en Venezuela (1966), Historia sentimental del cine americano (1968) y El cine: belleza de lo imposible (1995) En ficción brilla con una  única novela con peso y valor específico en la literatura de finales de los sesenta, Alacranes (Ed. UCV 1968); que le valió el emblemático Premio de Narrativa José Rafael Pocaterra del Ateneo de Valencia, con un jurado presidido por Guillermo Meneses.”

Toma 1: la escritura como resistencia

-Dos libros míos van a salir casi simultáneamente. Uno concebido por mi hija -Valentina Izaguirre –a quien desde Los Ángeles se le ocurrió reunir una selección de mis artículos escritos durante los  últimos tres años bajo el título   En el tiempo de mi propia vida,  mi respuesta ante la situación del país. El estupor, el desasosiego que tenemos frente a la diáspora, el hambre, la magnitud del autoritarismo que nunca había alcanzado niveles tan perversos.

-Una publicación por Amazon que genere dinero y me permita pagar mis medicinas.

El libro será presentado el día 7 de Abril en la librería Altamira de Miami “Moisés  Naim me hizo un prólogo  precioso” La presentación- estará a cargo de su hijo el también escritor Boris Izaguirre-  previamente, sostendrá una conversación con Jaime Bayly en su programa de televisión “Somos muy amigos”

Obligaciones de la memoria  también es una recopilación de otra parte de sus artículos. Lo edita Fundavag Ediciones- Fundación Rosa y Giuseppe Vagnoni-  y su salida está prevista para dentro de un mes aproximadamente.

De la imagen a la palabra y viceversa

-Yo no sé teorizar sobre mis cosas. Me expreso con imágenes. De pronto pienso cuando veo El Avila ¿Que simboliza la montaña? La montaña es la elevación, la altura, la majestuosidad, cada uno es su propia montaña. Empiezo a pensar cómo asociar eso con el país. Porque siempre he creído que todo lo que uno haga, piense o intente tiene que tener detrás un país. El país es la presencia absoluta ¿Qué significa el país frente a la montaña? El país es la propia montaña. Desde el Ávila se ve la ciudad. Caracas, trepando hacia lo el alto del Valle,  buscando un sentido sagrado. La montaña es sagrada. Entonces me viene el recuerdo: cuando era niño y veía las películas de Tarzán. Ahí quedaba  la Scarpia Mutia, la montaña sagrada donde los elefantes heridos por el explorador -en busca del marfil -van a morir. Dentro de la Scarpia Mutia está el alma, lo sagrado. Algunos ven el carácter sagrado del Ávila, a otros no les importa. Tampoco al mandatario ni a quienes festejan sus atrocidades. Ellos adentro son sagrados. La vida de todos nosotros es sagrada. Lo que pasa es que ellos no lo saben. Si lo supieran no serían sátrapas ni delincuentes. Respetarían el carácter sagrado de su vida. Y la de los otros. La vida mía es sagrada. Ahí está  el artículo.

Una pareja inseparable: Belen Lobo y Rodolgo Izaguirre

¿Se ha banalizado la muerte ?

-Se ha perdido el sentido sagrado porque se ha hecho gratuita la muerte. Que te mate un hampón para robarte un celular. Que la morgue esté llena de cadáveres, es una cosa obscena, banal. La  muerte perdió el carácter sagrado y la dignidad Pero hay muertes gloriosas. La de mi mujer Belén  por ejemplo (maestra de danza y bailarina Belén Lobo)  Frente a su enfermedad  me dijo ‘Ya no quiero vivir, consigue una pastilla ‘ -No mi amor, eso no ocurre si no en el cine o en las novelas. Ningún  médico te va a dar una pastilla para que mueras ‘

– Dejó de tomar líquidos y consumir sólidos y a los dos días se murió. Esa es una muerte digna ¿Qué hacíamos nosotros ? Recordábamos a Marguerite Yourcenar: Hay que esperar a la muerte con los ojos abiertos  Reflexionábamos sobre esa actitud.  ‘Que vida tan bella tuviste, tuviste unos hijos, viajaste, fuiste maestra de danza, estudiaste en Nueva York. Pero también le recordaba una caricatura que había visto en el periódico ABC de Madrid. La parca ataviada con su guadaña, junto a un hombre  moribundo, le decía  ‘ Haga lo que tiene que hacer pero no me tutee’ Entre la risa y la reflexión transcurrió el proceso del buen morir. La muerte debe ser digna y gloriosa porque nos prepara para una vida más allá. Dicen los católicos.

Un trio inseparable: familia de creadores e intelectuales

-¿En que cree Rodolfo Izaguirre?

-Yo creo en el sol adoro el sol. Adoro la vida. La energía de vivir. Yo lo llamo el misterio.. El misterio que encuentro yo en la poesía. La poesía es para mí toda la esencia de la vida, la esencia del arte, decía Holderlin, la poesía es lo máximo del arte. Creo en el misterio que se oculta detrás de la palabra. La sonoridad que hay en la palabra. Ahí encuentro la revelación.

-De las letras en grupos literarios como  Sardio y El Techo de la Ballena al cine

-Me hice escritor porque quería ser crítico de cine  ¿Cómo hago para transmitirle al lector que ha visto o no la película de Akira Kurosawa la emoción que me produjeron esas imágenes?  Tengo que ser escritor. Encontrar el lenguaje justo para transcribir la imagen. Mi propósito es dominar el idioma para poder expresar lo que estoy viendo.

Soy como Flaubert a quién le costó años escribir Madame Bovary. Aprendí  de él. Escribo y leo en voz alta. Tengo que encontrar la música que hay allí. Cuando no la encuentro me desespero y empiezo a buscar la palabra que de ese sonido. Me cuesta un esfuerzo enorme hasta que lo encuentro.

-Para entregar un artículo semanal necesitas un cerebro entrenado…

-Se llama dominar la cuartilla. 7000 caracteres. Eso es dominio del idioma, de la palabra. Tengo varios diccionarios. Un buen escritor tiene que tener varios diccionarios a su lado.

Toma 2: Un juramento; el cine.

-¿Por qué no te dedicaste a la literatura? Obtuviste un premio por tu primera novela Los Alacranes.

-Convencí a mi familia de que Pérez Jiménez era un dictador horrendo y no quería que yo estudiara derecho. Tenía que irme a París a La Sorbona. Me expulsaron del aula y de la universidad que era una cosa espantosa y medieval con la que acabó el Mayo Francés. Un profesor me acusó de ser el causante del desorden que había en clases. Respondí ´Imposible estoy traduciendo a mi idioma, un poema de Robert Desnos” .

-Ese profesor me estaba expulsando para siempre no  sólo de la universidad, si no de cualquier relación académica con la vida. Entendí que eso era la libertad. El camino que iba de mi cuarto de estudiante a la universidad pasaba por la cinemateca francesa. Torcí el rumbo y entré. Tenía 20 años. Quedé deslumbrado sin saber que -más tarde- iba dirigir la cinemateca de acá durante 20 años. Nunca  más salí del cine.

“ Tenía 8 años cuando vi  Lo que el viento se llevó, el melodrama más hermoso en la historia del cine. En una escena memorable Scarlet O’hara, esa propietaria sureña arruinada, hace un gesto enorme muerde una raíz y dice ‘Juro que nunca más volveré a pasar hambre’. Yo lo repetí. Juré que nunca más iba a pasar hambre, y lo he cumplido hasta ahora que es cuando empiezo a pasar hambre. Un niño que hace el juramento de una heroína cinematográfica, es porque el cine está fusionado con él. Por eso tarde tanto en volver a la literatura.” , revela el cinéfilo

-El cine es  ¿la historia o la representación de esa historia?

-El movimiento de las imágenes es el portento. Es lo que hace que la ilusión se convierta en realidad. El cine no tolera lo inmóvil. Tiene que moverse de un fotograma a otro. El verdadero movimiento lo descubrió Bresson, uno  de los grandes cineastas y pensadores franceses del cine de todos los tiempos. El dijo:  ‘he visto muchas películas rápidas, pero que lentas son’. El verdadero movimiento de las imágenes está en los nudos que se hacen y se deshacen en el interior de los personajes y eso vale para el teatro, para la vida, para Miraflores. Cuando los guionistas entiendan que los personajes no pueden pensar ni moverse todos igual, habrá más veracidad en las películas venezolanas.

Toma 3: La vitrina y el despertar

-La infancia termina  esa morada que te sostiene…

-La infancia tiene mucho que ver con las vocaciones. En mi casa había una vitrina con una colección de novelas del siglo XVIII español.  Soy el último hijo de siete hermanos. Nunca vi a ninguno de ellos abrir esa vitrina, sacar un libro y leerlo. Yo lo hice.  Mi mamá, era una niña muy fina que estudió en el San José de Tarbes, nieta del general  Tosta García. Se le cruzó un aventurero llamado Pablo Izaguirre Colmenares, mi padre  y le puso 7  hijos y la devastó. Soy hijo de esa paternidad irresponsable. Ella me contaba los libros que  leía: Víctor Hugo, Shakespeare, esas eran  sus lecturas y cuando yo empecé a leer, descubrí que conocía esas historias. De ahí tiene que venir una vocación hacia el arte, la sensibilidad, la belleza. En mi casa no se hablaba de sensibilidad.  Era una familia petrolera. El país petrolero odia la sensibilidad y la belleza.

-¿ Tu madre fue una figura fundamental para ti?

Murió cuando yo tenía 11 años. Toda la fortuna de mi familia la dilapidó mi padre. De niño yo sabía manejar los 14 cubiertos, pero no había que comer. Mi drama: que tuve que estudiar en la escuela de los hermanos La Salle en la parroquia San Juan. Allí iban los muchachos del Guarataro en alpargatas. Yo usaba zapatos. Fue una infancia horrible. El niño pobre que no es pobre y el niño rico que no es rico. Era una contradicción muy violenta.

-¿Por eso te hiciste marxista?

-Claro. Hasta que descubrí que el marxismo era un disparate. Además fui monaguillo. Conocí la iglesia por dentro. El cura confesaba a  las mujeres de lado. A los niños de frente. A uno de mis hermanos lo acusaron de atacar al cura en la escuela. El dijo que el cura intentó tocarlo. Mi hermano se defendió .Yo le creo a mi hermano.

El opio de los pueblos. Fuiste militante de la izquierda. ¿Eres apolítico?

-Yo sostengo que lo que hace avanzar a los países es la cultura, no la economía como piensan los políticos. La cultura mueve la economía.  Turismo Cultural, significa que millones de personas van al – museo Louvre-  el país vive de eso, de la sensibilidad.

–¿Hay algún  gobernante que haya encarnado ese ímpetu cultural? Algunos se han rodeado bien.

-Luis Herrera Campíns. Un hombre muy culto. Mucho más que Rafael Caldera que allanó a la  UCV. Los crímenes de Caldera contra la cultura fueron tremendos. A los copeyanos les interesa la salud moral. A los adecos la salud política. Ambos censuran.

-¿Cuáles son  las taras de la sociedad venezolana?

-‘ El quítate tú para ponerme yo´ no es legítima competencia. Es abuso. Está en todo, también en la cultura.  Es el poder del que no sabe y arrasa con el que sabe. ¿Quién le enseñó a José Antonio Páez el caudillo a ser un hombre culto? Barbarita, su amante. Ella le enseñó  a degustar de la música, de la lectura y la ópera, hasta hizo Otelo de Shakespeare. El era “quítate tu” pero una mujer lo formó. Yo tengo una sensibilidad exquisita, casi frágil. He ido alimentando y refinando una sensibilidad casi femenina que no se compadece con el país petrolero. Con los caudillos: civiles y militares. Autoritarios ambos.

Rodolfo Izaguirre :” ahora me toca a mi”  Fotografía de la Colección Gráfica de Federico Prieto

–¿Otra sería la historia de ser una matria?

-La negación de la mujer en nuestro país es impresionante. Yo tengo aquí en casa, la copia del acta de matrimonio de la abuela de Belén ; ‘Oficios propios de su sexo’. El acta de la mamá de Belen: ;‘ Oficios del hogar’ y la de Belen dice: ‘Maestra de Danza’. El camino que va de oficios propios de su sexo a maestra de danza es el recorrido de la mujer. Sola sin ayuda. Ahora le toca correr al hombre. Por eso es que el país petrolero machaca y destruye, porque es patriarcal.

-¿Cómo descubriste el marxismo? 

-Por Jean Paul Sartre. El escribió que Europa acababa de salir de la primera guerra mundial. No tenían en quien creer y apareció la revolución bolchevique. Nosotros aquí, no teníamos en quien creer y apareció la revolución cubana. Estábamos ilusionados. Yo era autoridad en la UCV – Director de publicaciones, y vi  pasar a un héroe. Un hombre de dos metros, vestía de verde oliva y llevaba un tabaco en la boca: Fidel Castro. No sabía que al poco tiempo se iba convertir en un sátrapa. Nadie podía saberlo.

-El apoyo a la revolución cubana, provocó la escisión del  Grupo-literario Sardio– 1961 y la formación de El Techo de la Ballena.  Ocurrió la lucha armada apoyada por Cuba. Nos enfrentamos a un gobierno electo democráticamente. Fracasamos.

Rodolfo Izaguirre se termina su chocolate. Confiesa que ha construido una burbuja con una puertica al exterior. Se asoma y constata que el mundo sigue allí-Ahí lo tengo todo. Le di a mi país lo que tenía que dar. Ahora me toca a mi. Tengo que ocuparme de mi enfermedad: claudicación permanente. ¡Doctor cámbiele ese nombre a la enfermedad. Yo no he claudicado nunca !