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Salvador Garmendia: La literatura es el territorio de la libertad

Elisa Maggi, viuda de Salvador Garmendia es seguramente la persona que más lo conoce. En  pocas pincelas, describe rasgos esenciales de la personalidad y de los cuentos del gran escritor. El motivo de la entrevista es que 304 de sus relatos fueron agrupados y publicados recientemente para el disfrute de todos

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Luego del fallecimiento de su esposo Salvador Garmendia, en mayo del año 2001, Elisa Maggi se dio a la tarea de recuperar los manuscritos y cuentos del escritor. Con empeño y pasión, en varias etapas y con diversos propósitos, en un lapso de 14 años, releyó cuidadosamente los relatos publicados en sus once libros de cuentos; compiló y transcribió los que habían sido publicados en periódicos, revistas  e inéditos; los ordenó cronológicamente, eligiendo siempre la última versión del cuento, y  seleccionó algunos para su inclusión en aquellos libros que consintió publicar.

En parte, su labor dio como resultado: Anotaciones en Cuaderno negro editado por la Fundación Salvador Garmendia ( 2002), El Inquieto Anacobero y otros relatos, publicado por Elisa Maggi, ed. (2004) El Regreso” Cuentos Selectos  publicado por la Fundación Bigott  (2004),  “ Entre Tías y Putas” de Ediciones B ( 2008), Los Peligros de Paulina y otros cuentos selectos de la Editorial Salto de Página de Madrid ( 2014)  y  este año, Salvador Garmendia Cuentos Completos de Fundavag Ediciones; una compilación de 304 cuentos con más de 1600 páginas divididos en tres tomos.

Elisa Maggi Foto: Gerardo Rojas

¿El conjunto de  cuentos escritos por Salvador Garmendia, en su opinión, son el retrato de la sociedad venezolana de los últimos 50 años?

– Yo creo que es inevitable que un escritor refleje su realidad – afirma Elisa Maggi – pero él nunca tuvo la intención de escribir crónicas que fueran el testimonio de una época. Por otra parte, Salvador llegó a decir al final, que él  no era un escritor venezolano sino de Barquisimeto, pero que ni siquiera era de Barquisimeto sino del barrio de Altagracia, aún más, que él no era del barrio de Altagracia sino de la casa número 129 de la calle 17 de ese sector. Significa que sentía que su mundo y las referencias que le tocaban más profundamente se hallaban en su lugar de origen y en la casa donde transcurrió su infancia.

En los cuentos hay personajes muy criollos  y hay otros cuya procedencia resulta difícil  identificar; ¿A qué universo pertenecen o mejor dicho, de dónde salen?  

Salen de su fantasía infinita, de su mente fantástica. Salvador decía que el logro más maravilloso de un ser humano consiste en no abandonar nunca la infancia porque allí se encuentra realmente el territorio de la libertad. Decía que cuando niño tú podías agarrar un palo de escoba, montarte sobre él y creer que con ese caballo llegarías a Alemania y sentir el viento contra tu cara en plena cabalgata. Sostenía que esa capacidad de jugar, de mantener viva la imaginación pura, de experimentar la libertad, sólo era posible de alcanzar por medio de la literatura. Yo creo que, de alguna manera, él  lo logró.

Tres tomos, una recopilación, 304 relatossalvador-cuentos

Retomando al tema inicial, es decir, el proceso que llevó a la publicación de Salvador Garmendia Cuentos Completos, Elisa Maggi  recuerda que  en 1998 el escritor recibió una carta  de su agente literaria en España, Carmen Balcells,  diciéndole que una editorial española estaba interesada en hacer una recopilación completa de sus cuentos. “Muy emocionado él contestó que enviaría la lista de sus cuentos, aproximadamente doscientos  publicados en libros pero que tendría que re-escribir cinco de esos cuentos. La muerte del escritor  impidió la realización de este proyecto – señala su esposa

A propósitos de las modificaciones que Garmendia introducía en sus textos, explica: “Salvador era un escritor permanente, en el sentido que aún cuando un libro salía publicado, él seguía corrigiéndolo y llegaba a introducir cambios incluso en las siguientes ediciones. Agregaba o eliminaba párrafos, aclaraba situaciones o simplemente hacía una revisión de forma”.

En el 2007 – continúa – yo firmé con Alfaguara Editores un acuerdo para publicar La Biblioteca Salvador Garmendia. Ellos hicieron una re-edición de la novela Memorias de Altagracia e iban a salir los cuentos completos pero vino todo un cambio en la editorial que terminó uniéndose con Random House Mondadori. Por suerte, el investigador Alberto Márquez quién había comenzado a trabajar en la edición de la Biblioteca, conversó con Federico Prieto  y Fundavag aceptó publicar la obra. Cuando me citaron a conversar,  les informé que  ya los cuentos  superaban los 300  debido a la recopilación de los dispersos que había  hecho.

 ¿Qué significó para usted re leer en su conjunto, todos los cuentos de Garmendia?

“¡Qué tremendo escritor es Salvador!”, dije cuando terminé la lectura general de los cuentos. Creo que en su trabajo hay una solidez literaria impresionante. Para mí lo más trascendente  es su empleo del idioma, su riqueza de lenguaje. No solamente el uso que le da a las palabras que me parece muy correcto sino que se nota que él era un estudioso de los diccionarios. Por cierto, sobre este particular el investigador Alberto Márquez, señaló que él nunca había tenido que revisar tantos diccionarios como cuando editó la narrativa de Garmendia.

En la lectura de los cuentos encontré que el autor no modifica su lenguaje de acuerdo a los personajes, sino que ellos se expresan con el  léxico del escritor. ¿Me equivoco?

Eso es tan así – asiente Elisa Maggi- que ahorita salió una re-edición de las Crónicas Sádicas de Salvador Garmendia,  que son sátiras, conversaciones y  anécdotas  de putas y borrachos y los personajes se expresan correctamente en esos cuentos.

¿Qué otras características destacan?

Hay unos cuentos que son  absolutamente fantásticos y otros realistas. Unos que son urbanos y otros rurales. El mismo definió como más corpóreos los a los relatos del libro La gata y la señora en relación a otros libros. Creo que el humorismo, la sátira, la burla y la crítica social que está más presente en las novelas que en los cuentos, son elementos trascendentes en su narrativa. Pero yo no soy crítico literario.

 ¿De su lectura global de la obra de Garmendia desprende que hubo cambios en el contenido que dependen de la edad del autor o de la década en qué  los escribió?

Creo que en los más recientes hay una madurez y  hay una mayor reflexión. Es como si pesara más la razón que en los cuentos anteriores. El autor y su obra evolucionaron pero no en relación directa con la edad o una fecha determinada.  Yo pondría más atención a la intencionalidad de los cuentos. Por ejemplo, la intención de Salvador cuando escribió el libro  Hace mal tiempo afuera fue brindarles un pequeño homenaje a sus amigos. Eran cuentos cortos que escribió en 1985 cuando estuvimos en la embajada en España y era un poco, la postal que le quieres mandar a un amigo.

 ¿Cuál es su cuento preferido?elisa-maggi

Uno no puede negar sus pasiones – afirma Elisa Maggi- Hay un cuento que es el  primero  que Salvador me dedicó que casi me hace saltar lágrimas, cada vez que lo leo. Se llama No podrá olvidarse y es mi cuento.  Si lo veo con el peso del alma, siento predilección por el libro Hace mal tiempo afuera y el cuento Caminando hacia atrás, donde Salvador habla de sus amigos muertos  y uno de los últimos, me conmueve mucho y se titula; Vestida de blanco hasta los pies. Era una niña. También me impresiona muchísimo un cuento publicado en el libro  El único lugar posible, y escrito por Salvador en 1981 donde el personaje es Chávez y  seguramente la explicación se encuentra en la capacidad premonitoria que tienen algunos escritores.

¿El estilo de Garmendia es cinematográfico por su capacidad de recrear escenas, periodístico por su redacción tan clara o es literario con un tinte intimista?

Es todo eso.

 ¿Hay un personaje masculino y otro femenino que se repiten en sus cuentos?

Hay cuentos, como por ejemplo Pasado inverso donde no hay duda de que el  personajes es él encontrándose consigo mismo. Lo mismo ocurre en el cuento del libro No es el espejo que se titula : Autorretrato con asas para levantarlo,donde no disimula para nada que la esencia del personaje es la suya. Hay una serie de cuentos que yo me permití publicar con Ediciones B que son las tías y las putas, personajes femeninos muy presentes en su narrativa.

 ¿Cómo era Salvador Garmendia en la intimidad de su hogar?

Él fue toda la vida una persona poco convencional. Rechazaba los convencionalismos de la sociedad pero a veces los adoptaba para no entrar en conflicto con el mundo entero. Llegó a ponerse corbata en España pero la cubría con la barba(…) Lo curioso es que Salvador era absolutamente  disciplinado y riguroso con la escritura. A lo mejor le era muy fácil porque yo creo que él encontraba la felicidad, la vida y el bienestar en la escritura, así  lo vieras gozando un puyero  en una fiesta o una conferencia o en  una conversación entre amigos. No. Su gran placer era la literatura. Trabajaba a horario  mañana y media tarde. Cuando no estaba escribiendo de todas formas estaba metido en su cuarto de trabajo, leyendo, oyendo música y reflexionando.

A Salvador le gustaba mucho la buena mesa – revela su compañera por años- quizás para palear las carencias que tuvo su familia como la gran mayoría de los venezolanos que vivieron en la pobreza de comienzos de siglo en un país no petrolero. Tuvo la experiencia de la tuberculosis de los 13 y a los 16 años y corrió el riesgo de muerte porque en ese tiempo no había penicilina y el único tratamiento para la enfermedad era el reposo.  Entonces, Salvador pasó años en la cama, leyendo.  Cuando se levantó, descubrió que había perdido a sus amigos naturales, que no podía regresar al colegio porque sus conocimientos ahora  superaban los de sus maestros y descubrió que era un adulto como sus hermanos mayores.

Cerrando la entrevista sentimos que quedan muchos temas por tratar, tantos que deberíamos hacer una segunda parte de este trabajo para conocer más cosas de la vida y el trabajo del escritor considerado como el pilar fundamental de la literatura venezolana en la segunda mitad del siglo XX. Junto a más de 300 cuentos, escribió novelas, telenovelas y guiones de cine, por ejemplo hizo el guíon de la famosa película venezolana “La gata Borracha”. Fue locutor de radio, articulista, humorista pero sobre todo, una excelente persona.

Sobre su participación en agrupaciones como el Techo de la Ballena y la República del Este, Maggi afirma: “Salvador creyó y participó mucho más en Sardio”. Prueba de ello es que su primer cuento  Crusoe está publicado en el número uno de la revista Sardio , dice Maggi y añade que fue por intermedio de Luís García Morales que el escritor llegó a esa agrupación. Ahí, además,  hizo una gran amistad con Adriano González León y Rodolfo Izaguirre, sus  anclas literarias.

“En el 58 cae  Pérez Jiménez  y en el 59 triunfa la revolución cubana. Pasa que en grupo Sardio había comunistas y adecos y se produce una escisión entre ambos grupos y los más radicales  fundan  el Techo de la Ballena, agrupación de carácter político liderado  por Carlos Contramaestre, Edmundo Aray y Caupolicán Ovalles. En cuanto a la República del Este, la participación de Salvador era jocosa. Él se mantenía al margen en las elecciones y de las campañas electorales  pero iba tres veces a la semana a tomar tragos con sus amigos a Sabana Grande”, refiere.

Garmendia murió luego de sufrir el deterioro general de su salud. Dejar de correr en el Parque del Este  todos los días al amanecer empeoró su estado que se tornó crítico de la diabetes, un cáncer de garganta y otras patologías que padecía. También resintió de la situación del país que en definitiva fue su más importante inspiración.