Inicio»Cine»The disaster artist: películas tan malas que son buenas

The disaster artist: películas tan malas que son buenas

Una oda al nuevo Ed Wood de Hollywood

2
Compartido
Pinterest URL Google+

Ranking: 6/10

 

Con The disaster artist, James Franco recrea en la gran pantalla la historia detrás de la  realización de la ahora película de culto The room escrita, producida, dirigida y protagonizada por Tommy Wisseau. En cierta medida, este film destronó a Plan 9 del espacio exterior, de Ed Wood, y se convirtió en la peor película de la historia. Así se inicia una nueva tendencia en los gustos cinematográficos: obras tan malas que son buenas. Títulos como Birdemic, After last season o la catastrófica saga de Neil Breen, tienen mayor popularidad  que comedias como The losbter, del director griego Yorgos Lanthimos. La tendencia se está haciendo sentir en las taquillas con el estreno en cine de películas que antes pasaban directamente a DVD o blue-ray. Si esta nueva ola va a influir o no en la calidad del cine, sería un punto valido para discutir en otro momento. Pero pareciera que, sin aclarar todo este panorama, The disaster artist pierde parte de las razones que la han llevado a llevarse premios como la Concha de Oro del Festival de San Sebastian o integrar el cuadro de nominados a mejor película en los Globos de Oro.

The disaster artist funciona muy bien como comedia. Sus situaciones, a pesar de tener inspiración en la vida misma (el guion es una adaptación de la biografía de Greg Sestero, gran amigo de Wiseau y co-protagonista de The room), son tan absurdas que parecen una comedia ficticia. La forma como está construida la amistad entre Wiseau y Sestero (actuado por Dave Franco) es impecable y la dinámica entre los dos hermanos en la vida real es encantadora. Cabe destacar la actuación del eterno compañero de Franco y productor de este film, Seth Rogen, siempre sólido como actor cómico; y las apariciones de Zach Efron, Melanie Griffth, Sharon Stone o Bryan Carson. Quizás la película decae cuando cambia al tono dramático, raya en el melodrama sensiblero, tono que para el tercer acto sobrepasa la intención dinámica de la comedia y comienza a aburrir.

En ” The disaster artist” James Franco dirige,produce y protagoniza la historia de Tommy Wiseau,  director de la película ” The Room”

En la estructura dramática, encuentro el punto más flojo pues responde al facilismo del guion trillado. Introduce los personajes y el conflicto en los primeros 10 minutos. Hay un primer punto de giro en el minuto 30 y el segundo aparece al cumplirse la primera hora: los amigos pelean y se separan. El desarrollo avanza por el gag sonso que explica cómo los demás personajes responden a lo visión absurda del protagonista. Con el clímax se avecina un final dramático pero la resolución es victoriosa y todos aplauden y alaban a los héroes principales. Se añade un cierre con imágenes sueltas que recuerdan la risa fácil que se produjo en la primera mitad de la obra. Nada de esto de por sí es malo, es una fórmula que funciona bien y que las audiencias aprecian con cariño. Pero demuestra que James Franco como director aún no se atreve a salir de territorio seguro y hacer una pieza cuya originalidad no se encuentre solo en el chiste.

El mayor logro de esta cinta es la actuación de James Franco, que ya ha sido reconocida con numerosos premios, y lo divertido y enigmático que resulta el personaje de Wiseau con su variable e inidentificable acento que es una proeza actoral.  Pero la propuesta es estandar y el montaje y la musicalización no aportan nada. Por ello, el revuelo mediático que ha despertado el hecho que The disaster artirst no se encuentre en las nominaciones a mejor cinematografía, ni a mejor película en los próximos premios Oscar , a mi parecer, es estéril e innecesario.

Ahora bien, si desea pasar un buen rato y disfrutar de una comedia ligera y divertida, esta película va a saciar sus expectativas. La recomiendo ampliamente, así no conozca The room y todo el culto que ha despertado a su alrededor.